TERREMOTOS EN GUATEMALA

Fernando Mollinedo C.
Historiador

La Historia de Guatemala escrita en idioma español por sus actores victoriosos durante y después de la conquista militar; es la fuente directa que nos permite saber que el amplísimo territorio que constituyó la Capitanía General de Guatemala ha soportado a través del tiempo, muchos terremotos que dejaron secuelas de daños humanos, arquitectónicos y en la naturaleza misma.

Eventos sísmicos han sido frecuentes en Guatemala. El país se encuentra en una zona de fallas que atraviesa Guatemala y forma el límite tectónico entre la placa del Caribe y la placa norteamericana. Esta zona de fallas se conforma principalmente por la falla del Motagua y la falla de Chixoy-Polochic. Además, a lo largo de la costa suroccidental de Guatemala, la placa de Cocos empuja contra la placa del Caribe, formando una zona de subducción marcada por la fosa Mesoamericana, ubicada a unos 50 kilómetros de la costa del Pacífico de Guatemala.

Desde la región del Soconusco hasta la lejana Costa Rica incluido Panamá, el territorio ha recibido el embate de la fuerza telúrica en sus diversas manifestaciones tectónicas (trepidantes u oscilatorias) que en algunos casos originaron cambios políticos, territoriales y eclesiásticos que dieron vida a nuevas expresiones artísticas, gubernamentales, económicas y sociales.

Aunque el país es sacudido por temblores de diferente magnitud durante cualquier época del año, les presentamos los que mayor trascendencia han tenido en la población. En la siguiente secuencia cronológica se detallan algunos hechos naturales, posiblemente los más significativos acaecidos en la amplitud de dicho territorio:

1557. En esta fecha la ciudad de Santiago sufrió las consecuencias de un temblor y de la erupción del volcán de Fuego.

1651. Las memorias escritas por el historiador y cronista Fray Antonio de Molina incluyen la descripción de los terremotos acaecidos al mediodía del sábado 18 de febrero de 1651, uno de los tres mayores que afectaron a la ciudad de Santiago en el siglo XVII (año 1600). “Entre doce y una del día tembló tan fuertemente la tierra que salieron a la calle todos, que muchos estaban comiendo, y durmiendo otros; y entendiendo que pasado aquel temblor cesaría y sosegaría la tierra como en ordinario sucede, más no fue así entonces, porque tras un temblor vino otro, y los unos eran más recios que los otros. Tales fueron, y tan recios y repetidos que derribaron muchos edificios”.

“El 1 de marzo se realizó solemne procesión de la Virgen del Rosario, impetrando protección en vista del terremoto habido el 18 de febrero y de haber continuado temblando”.

1663. El 18 de mayo “Anota el escribano de cabildo, que en el momento en que el alcalde ordinario Marcos Dávalos Rivera informaba estar terminada la zanja de la “sabana” de Santa Lucía, sobrevino fuerte terremoto…”. Se autorizó una procesión de rogativa para realizarse dos días después en honor a Nuestra Señora del Socorro para que “interceda por los afligidos habitadores por los temblores habidos”.

1680. 25 de marzo; “en las primeras horas de la noche una bola de fuego…” cruza el cielo de la ciudad de Santiago.

1717. El 27 de agosto entró en actividad el volcán de Fuego produciendo una serie de fuertes temblores ocasionando daños severos a varias casas de la ciudad. Asimismo, el día 29 de septiembre a primeras horas de la noche se produjo un terremoto que fue conocido como de San Miguel causando mucho daño en la ciudad, por lo que el 17 de diciembre “los capitulares, síndico y escribano, suscriben a su majestad memorial pidiendo la desocupación de la ciudad” nombrándose en enero de 1718 la comisión para estudiar los parajes donde debería ser trasladada la ciudad. Fue escogido el Valle de las Vacas por ser este el que presentaba las mejores condiciones, pero no fue autorizado el traslado por “falta de fondos”.

El Oidor Tomás Ignacio de Arana de la Real Audiencia publicó una relación del terremoto del 29 de septiembre de 1717 donde indica los daños ocasionados: “En la plaza mayor padeció la catedral muy considerable ruina, porque el cimborrio del antecoro en la crujía del crucero se hizo absolutamente pedazos, cuyos fragmentos, quedaron unos en el suelo y otros pendientes, la bóveda de la entrada a la puerta del Sagrario, que es la del lado siniestro, haciendo frente a la plaza, quedó toda partida, y el arco del frente del altar del trascoro amenazando ruina, la portada degollada y la torre partida, las casas episcopales contiguas las dejó inhabitables; en el palacio, sin embargo de ser fábrica muy fuerte hecha a todo arte y costo, padeció ruina de algunos cuartos y paredes que la una suprimió, y todo el archivo de una de las Secretarías de Cámara”.

LA POBLACIÓN DE GUATEMALA. En el año 1740 Guillermo Martínez de Pereda sargento mayor, regidor de Santiago, Corregidor del Valle de Guatemala y Alcalde Mayor de Santiago, en su “Relación Geográfica del Valle de Guatemala” (Boletín del Archivo General del Gobierno. Guatemala: 1935. 1:7-8), indica los siguientes datos: “… he numerado por lo que toca a esta ciudad y sus Barrios presentes las listas, dos mil doscientos cuarenta españoles inclusive los hijos grandes y pequeños; dos mil quinientos y setenta mulatos; mil ochocientos y diez mestizos, con advertencia que no se incluye el Clero que es numeroso, ni los (colegiales) de Nuestra Señora de la Asunción y San Francisco de Borja, ni los negros y mulatos esclavos, como ni otros muchos hombres de bajas esferas, que hay de servicio en las casas particulares y oficios mecánicos”.

VIVIENDA Y POBLACIÓN DE LOS PUEBLOS ALEDAÑOS. “(Hay)… mil ochocientas y dos casas de teja, grandes y pequeñas, un mil ciento y cincuenta casas de paja; y por lo que pertenece a los Pueblos del Valle según los padrones he numerado un mil trescientos y veinte españoles entre grandes y pequeños, un mil cuatrocientos y veinte mulatos, seiscientos y noventa mestizos, como cien negros, es decir esclavos que puede haber en los ingenios de las Sagradas Religiones, de Santo Domingo, San Agustín, la Merced, la Compañía de Jesús y el de don Joseph de Arrevillaga…”

1751.- El 4 de marzo a las 8 de la mañana, la ciudad de Santiago fue conmovida por una serie de sismos que causaron graves daños en los edificios y por la tarde de ese mismo día hubo otro fuerte temblor que terminó de dañar las sedes de la Universidad de San Carlos, el Real Palacio, la casa de la moneda, templos de San Agustín, La Recolección, la Compañía de Jesús y el convento de Santo Domingo. El 26 de marzo “Eroga el ayuntamiento la suma de quinientos pesos para la adquisición de paja para ser repartida entre los pobres de los barrios, que perdieron sus viviendas a causa de los terremotos del cuatro”.

1773. Desde el día 11 de junio se sintieron temblores que causaron averías en el palacio; pero el día 29 la ciudad fue sacudida por una serie de fuertes temblores que prácticamente destruyeron la ciudad por lo que de nuevo, se pensó seriamente en su traslación. El día 4 de agosto en el rancho destinado como alojamiento del presidente Martín de Mayorga, se convino en efectuar el traslado provisional a La Ermita, ponencia hecha por el licenciado Basilio Villarraza y Vanegas contra la expuesta por el arzobispo Cortés y Larraz que propuso el Valle de Jalapa. El seísmo que terminó de destruir la ciudad acaeció el día 13 de diciembre, el día en que la iglesia católica celebra el día de Santa Lucía.

1774. El licenciado Juan González Bustillo, Presidente interino de la Audiencia y Capitán General interino de Guatemala, publicó su libro “Razón particular” para describir el impacto de los terremotos de Santa Marta en la ciudad de Santiago en 1773.

1787. 7 de abril “El Teniente Coronel Don Tomás de Mollinedo, Alcalde Mayor de esta jurisdicción (Teguantepeque 7 de Abril de 1787), participa con esta fecha, haberse sentido en ella el terremoto del 28 de Marzo y otros varios muy lentos, casi a la misma hora que en los lugares que se dixo en la Gazeta num. 32, y con la duración de siete minutos; pero que el día 3 de Abril como á las diez de la mañana repitió otro como por diez ú once minutos con tanta violencia, que no se sabe cual fué mayor, si el espanto que generalmente causó su duración y fortaleza, ó la admiración de que no e arruinasen quantos Edificios componen la Población; atribuyendo solamente lo segundo á lo baxo de las Casas, grueso de las paredes, y poco peso de los techos; bien que la Iglesia del barrio San Sebastián padeció mucha ruina, y algun daño la Parroquial, que es una de las fábricas mas antiguas del Reyno y de la mayor fortaleza, tanto que ha resistido siempre los continuos temblores que han afligido la comarca”.

Igualmente participa que “en los lugares cercanos al mar distantes quatro leguas de la Villa se han sentido los movimientos con una extraísima conmoción de las aguas, y espantoso bramido de aquel, resultando arrojar á la playa pezes de extraordinario grandor y conchas nunca vistas, cuya magnitud se ha hecho admirar de todos”.

1902. Conocido como el Terremoto de San Perfecto, se produjo el día 18 de abril a las ocho de la noche en Quetzaltenango dejando un saldo aproximado de 800 personas fallecidas.

Iglesia de San Nicolás en Quetzaltenango tras el terremoto de San Perfecto.

1913. Terremoto en Cuilapa, Santa Rosa el día 8 de marzo, destruyó la ciudad.

1917 – 1918 Hubo varios sismos preliminares desde el 27 de noviembre; el día 25 de diciembre, se produjo un terremoto, fue el primer sismo de magnitud considerable; destruyó edificios gubernamentales; fueron conocidos como “Terremotos de 1917-18” los movimientos telúricos continuaron durante los siguientes meses.

Templo de la parroquia antes y después del terremoto 1917 – 1918

El 4 de enero de 1918 hubo otra fuerte sacudida que terminó de arruinar las construcciones dañadas 10 días antes; la ciudad perdió buena parte de su fisonomía colonial dando paso a construcciones de cemento armado.

1942. El día 6 de agosto se suscitó un terremoto de 7,9 grados, fue de mayor magnitud mayor que otros pero no destructivo, se considera que tuvo carácter oscilatorio.

1959. Se produjo el 20 de febrero a las 6 de la tarde, tuvo su epicentro en la región del Ixcán en el departamento de El Quiché, produjo daños en viviendas construidas con adobe.

1976. El terremoto más destructivo en la historia reciente de Guatemala fue el acaecido el día 4 de febrero de 1976 a las tres de la madrugada con una magnitud de 7.5 y un hipocentro ubicado a sólo 5 km de profundidad. Este terremoto, procedente de la falla del Motagua, causó 23 mil víctimas mortales y 76 mil heridos.

La fase de destrucción duró solamente 49 segundos, según los expertos en sismología con la energía equivalente a la explosión de 2 mil toneladas de dinamita. Un número de sismos con magnitudes relativamente bajas causaron daños mayores en áreas muy localizadas, lo que puede explicarse en parte por su hipocentro poco profundo.

Alrededor de 258 mil casas construidas con adobe quedaron destruidas, lo cual hizo dificultosa la búsqueda de desaparecidos y sobrevivientes dando como resultado que la tercera parte de la población quedara sin hogar y ocasionó considerables daños en infraestructura vial.

Uno de los tantos pueblos afectados en el departamento de Sacatepéquez.

Con respecto a este terremoto, Ricardo Méndez Ruiz apuntó: “…el terremoto de 1976 desnudó a Guatemala, nos dimos cuenta, como todo el resto del mundo, que era un país injusto, atrasado, de adobe, analfabeto, desnutrido, descalzo y muerto de hambre”.

Vista de la línea férrea en el oriente de Guatemala después del terremoto.

Edificio ubicado en la 1ª calle y 3ª avenida zona 4.

1985. Terremoto de Uspantán en el Departamento de El Quiché, con una magnitud de 5,0 y un hipocentro de 5 km, que resultó en la destrucción de 80% de los edificios en Uspantán, pero no causó daños notables fuera del municipio.

1991. El 11 de septiembre tembló en el área de Pochuta, departamento de Chimaltenango, causando daños en el ochenta por ciento de las construcciones, no hubo víctimas mortales.

2010. El 23 de febrero se sacudió el área de San Mateo Ixtatán, fue precedido por un sismo de magnitud 5.3 cuyo hipocentro estuvo ubicado a 10 kilómetros de profundidad.

2012. El terremoto ocurrido el miércoles 7 de noviembre de 2012 a las 10:35 hora local fue un movimiento telúrico con una magnitud de 7,4 grados en la escala de Richter, conocido como el Terremoto de San Marcos, tuvo el epicentro del sismo en el océano Pacífico a 35 km al sur del puerto de Champerico, Guatemala. Pudo percibirse en gran parte de Centroamérica, y en el centro y sudoeste de México.

El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico emitió un aviso sobre la posibilidad de un tsunami dentro de un área desde 160 a 320 km del epicentro (desde México hasta Colombia). Esta alerta fue cancelada posteriormente. Los departamentos afectados fueron San Marcos, Quetzaltenango, Sololá, Retalhuleu, Totonicapán, Quiché, Huehuetenango y Suchitepéquez; y la cauda trágica de 44 muertos.

En ciudad Guatemala, capital del país, el Palacio Nacional de la Cultura –sede del gobierno hasta el año 2001– resultó con algunas fisuras; hubo separación de las columnas que dividen los tres bloques que componen el edificio. Algunas lámparas quedaron rotas y ciertas piezas decorativas de madera se cayeron, pero la mayor preocupación fue el desprendimiento de los murales del artista Alfredo Gálvez Suárez, entre el primer y el segundo piso del inmueble, ya que es visible que el material sobre el que fueron pintados –celotex– se separó de las paredes. Los daños fueron catalogados como leves por las autoridades del Palacio y Museo.

Este es el sismo más fuerte que se haya registrado en Guatemala después de 36 años, cuando el terremoto del 4 de febrero de 1976, con una magnitud 7.5 sacudió el país, dejando más de 23 mil muertos.

2014. A las 5:24 del lunes 7 de julio, un potente sismo de 6.4 grados en la escala de Richter sacudió doce departamentos del país. El seísmo dejó 21 mil afectados y miles de quetzales en pérdidas materiales. El sismo fue sensible en 12 departamentos de la zona occidental y central de Guatemala reportándose intensidad de Mercalli de III en Ciudad de Guatemala.

Según el Servicio Sismológico Nacional de México y el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) la magnitud Richter del sismo se estimó en 6.9.

2017. El jueves 7 de septiembre a las 22:55 horas, se estremeció el país con un fuerte y prolongado temblor, de un minuto y medio de duración y 7.7 grados en la escala de Richter; fue sensible al menos en 14 departamentos del país. No hubo víctimas mortales, pero sí bien hubo daños en casas y edificios públicos; los departamentos más afectados fueron: San Marcos, Quetzaltenango, Suchitepéquez, Retalhuleu y Huehuetenango.

BIBLIOGRAFÍA DOCUMENTAL:
CARRASCO PUENTE, RAFAEL. “Bibliografía del Istmo de Tehuantepec” Secretaría de Relaciones Exteriores, Departamento de Información para el Extranjero. Página 312. México 1948.

JICKLING, DAVID L. “La ciudad de Santiago de Guatemala” Editorial CIRMA, La Antigua Guatemala, 1987.

J.J. PARDO “Efemérides de Antigua Guatemala, 1541-1779” Unión Tipográfica, Guatemala, 1944.

GALICIA DÍAZ, JULIO. “Destrucción y traslado de la ciudad de Santiago de Guatemala”, Editorial Universitaria, Guatemala, 1976.

IGLESIAS EVANGÉLICAS CENTROAMERICANAS. Folleto “Aunque la tierra sea removida” Guatemala, 1976.

COMUNICACIÓN VERBAL:
RODRÍGUEZ TORSELLI, LUIS ANTONIO 13 de septiembre de 2017.

E-GRAFÍA: De Julio Yaquier, 1902 – Video de Luis Escobar en YouTube, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=36656138.-
https://es.wikipedia.org/wiki/Terremoto_de_Guatemala_de_2012


PRESENTACIÓN
Terremotos: Una revisión histórica en Guatemala

La historia de Guatemala sería inexplicable sin la crónica que dé cuenta de los desastres ocasionados por los fenómenos sísmicos presentes a lo largo del tiempo.  Relatarlos ayuda a comprender los movimientos sociales y las decisiones políticas que han afectado la vida de los guatemaltecos en momentos puntuales en que sucedieron.

Los sismólogos advierten que dada la posición de nuestro país, no sólo debemos acostumbrarnos a las contingencias de la actividad telúrica, sino aprender a gestionar los riesgos para disminuirlos y evitar catástrofes superiores que provoquen sufrimiento.

En esta línea, presentamos una crónica de los principales terremotos que han afectado al país desde 1557 hasta hoy.  El trabajo, que sin duda gozará de su interés, está firmado por el historiador Fernando Mollinedo C., columnista de La Hora e intelectual entusiasta de la realidad nacional desde las disciplinas que comprende su formación.

Presentamos, además, dos textos referidos, el primero a la experiencia vivida en las protestas recientes en la Plaza Central; y, el segundo, a la revisión del concepto de “caballero” desde la perspectiva de las masculinidades.  Los autores son Ramiro Mac Donald y Roberto Samayoa Ochoa.

El Suplemento Cultural también incorpora poesía, cine y arte.  En esta ocasión damos la bienvenida a las décimas (Versos de la calle) de nuestro amigo Roberto Cifuentes Escobar.  Cerramos la edición con el artículo “Fotografía y religión” del profesor en filosofía del arte, doctor Miguel Flores.  Nos complace saludarle y deseamos para usted un reparador fin de semana. Hasta la próxima.