Somos mejores o no

Recientemente en Guatemala se aplicaron nuevas medidas contra el COVID-19. Foto La Hora/Moises Castillo/AP

Alfonso Mata

¿Lo que nos dice el presidente es cierto o no a la luz de la evidencia real de lo que sucede?

Guatemala diagnostica primer caso 13 marzo a los dos meses 1,200 casos. Por las mismas fechas 6 marzo Costa Rica confirmaba el primer caso. A los dos meses desde el primer caso detectado, solo seis pacientes habían muerto y apenas 16 hospitalizados de unos 400 casos activos y más de 320 personas se han recuperado de la enfermedad.

¿Qué hay de cierto en uno y otro país?

Algo en común en ambos países es que a los casos se les aísla del resto de población y en el caso de Costa Rica los visitan los trabajadores sanitarios de los Equipos Básicos de Atención Integral de la Salud (EBAIS), y su médico y el personal de salud también están en contacto con la familia a través de mensajes de WhatsApp. En Guatemala algo similar sucede, los equipos de salud los visitan; esta es una primera línea de ataque a la pandemia: detectar casos nuevos y monitorearlos para establecer sus contactos y posibles contaminados y aislar.

Qué dicen las autoridades. En el caso de Costa Rica los funcionarios de salud atribuyen el éxito a “Nuestra mejor vacuna contra el covid-19 es tener una población disciplinada y educada, y un sistema de salud bastante consolidado” https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-52480615

En Guatemala todos los elogios van sobre el gobierno, su capacidad para administrar la contienda, pues el presidente ha señalado hasta saciedad que el sistema de salud está colapsado.

En ambos países apenas iniciados los primeros casos, los gobiernos tomaron decisiones similares: Fueron suspendidas las reuniones masivas, los cursos escolares, las actividades turísticas y sociales y se cerraron fronteras. En el caso de Guatemala el espacio aéreo permaneció abierto para deportados de América. Además, desde antes, ambos gobiernos habían iniciado campañas de lavado de manos y de distanciamiento social y luego de uso de mascarillas. La duda es que no ambas poblaciones han acatado el dictamen sanitario con igual prontitud y esmero. La infraestructura sanitaria también difiere entre países. Costa Rica tiene casi 100% de agua intradomiciliar, Guatemala no. También tiene más personal sanitario por habitantes y la disponibilidad y acceso a servicios de salud es más amplio.

El sistema de salud de Costa Rica tiene otro modelo de monitoreo paralelo al IBAIS y es el modelo Centinela, que favorece la detección temprana de una enfermedad y permite saber qué está ocurriendo en puntos más álgidos, más estratégicos del país. En el momento en que se tiene un aumento en los casos que están en esas unidades centinela en todo el país, inmediatamente se enciende la alerta que hay circulación incrementada de un microorganismo. Guatemala también lo tiene pero es de dudosa calidad, pues la cobertura de los servicios es muy pobre a nivel de población y sus informes son por oferta olvidándose de la demanda insatisfechas, Costa Rica no tiene ese subregistro pues su cobertura es casi universal.

Ambos tienen una pata coja, no practican pruebas masivas a la población, tampoco dentro de las poblaciones a riesgo y vulnerables, luego el subregistro puede ser amplio.

Es indudable que las cifras de pandemia de ambos países parecen bastante modestas en comparación con las de Europa occidental y Estados unidos ¿Hay alguna explicación para esto? Tasas de mortalidad y morbilidad relativamente bajas ¿distorsión de las estadísticas o es el resultado de una acción oportuna, aunque caótica?

De acuerdo con los algoritmos de la OMS: primero se realiza una prueba de influenza, enfermedades similares a la influenza, adenovirus y luego, si no hay un resultado positivo, envíe los materiales para la enfermedad por coronavirus en el laboratorio de referencia. Esto no se hace en forma debida ni en Costa Rica ni en Guatemala, por lo tanto, es posible que en esos dos meses, el número de casos de coronavirus en ambos países sea mucho más alto.

Pero veamos un dato interesante que permitiría saber qué está pasando en Guatemala y para eso usamos el boletín epidemiológico de la semana 9 2020 que nos arroja este resultado.

Fuente: http://epidemiologia.mspas.gob.gt/informacion/salas-situacionales/boletines-de-semanas-epidemiologicas-2020

Claramente vemos que el número de casos de neumonías y bronconeumonías había bajado en 2020 en comparación con 2019 y por lo tanto en forma indirecta usando marzo abril y mayo podremos saber si hay aumento una posible etiología y contribución del coronavirus pero no exactamente como causal, pues no se sigue el algoritmo de OMS ni tampoco se estandariza diagnósticos.

Si como todos los países deseamos salir de la cuarentena y seguimos las recomendaciones de Harvard, deberíamos para ello en junio realizar 8,600 pruebas debidamente estratificadas mientras que a la fecha apenas hemos hecho pruebas sin considerar que diferentes regiones del país podría verse afectado por factores como el nivel de vida y la movilidad de la población.

Pero tenemos que ser honestos, el MSPAS no podrá tomar esa cantidad de pruebas al día y esto debe ser aceptado. No tendremos suficientes recursos. En primer lugar recursos humanos. Según el presidente, los laboratorios ya están trabajando las 24 horas y en varios turnos. Y en segundo, para tales pruebas a gran escala se necesitan varias centrífugas de alta velocidad, amplificadores, cajas de seguridad biológica, suficientes locales, etc., no se tienen montados. Pero al menos aumentar la capacidad instalada con la posibilidad de involucrar a pasantes y especialistas de forma voluntaria debería ser una posibilidad.

Pensar el futuro

La mejor cuarentena para detener y contener la aparición de casos fue la cuarentena oportuna, las restricciones de cuarentena se introdujeron de manera oportuna. Las medidas no siempre han sido consistentes, pero al menos funcionan, porque limitar el contacto fue una medida efectiva para la contención de la infección. El gobierno tomó esta decisión cuando solo un caso de infección por coronavirus se registró oficialmente en el país. Uno de los factores que une a los países con las tasas más altas de la enfermedad es la introducción tardía de restricciones de cuarentena.

Ahora viene la decisión de como terminarla y eso será motivo de otro artículo. Antes de eso, el gobierno debería de preocuparse por hacer conciencia, cosa que todavía no logra, sobre lo que se espera de la cuarentena con dos puntos fundamentales en ese señalamiento:

La cuarentena no se introduce para que las personas no se enfermen en absoluto, sino para que no ocurra en masa y no al mismo tiempo.

Se introduce para estirar el tiempo en que van cayendo los casos y evitar el colapso del sistema de salud en atender todos al mismo tiempo.

Hay una diferencia cuando 1,000 personas se enferman gravemente en dos semanas o dos meses. Si sucede en dos semanas, todos los hospitales se asfixian: médicos, personal de salud, salas y camas hospitalarias. Se les atiende mal, mueren más y para todo eso no existe respirador.

Entonces, al menos en parte, existen medidas de cuarentena, pero hay factores que nos diferencian de Europa y USA. Muchos factores. Mucho se explica por la naturaleza misma del virus y las peculiaridades de la interacción de las personas. Por ejemplo, el virus se transmite por contacto cercano mediante gotitas en el aire. Y si observamos las peculiaridades de la vida de nuestras ciudades, veremos que las grandes reuniones en aceras y medios públicos han desaparecido, la semana santa también. Pero en general esta no es la regla. Pasamos mucho tiempo en nuestros propios hogares en comparación con lo que sucede en otras naciones.

Si comparamos población anciana, veremos que la nuestra es menor, pero nuestra población de tercera edad es más activa, especialmente fuera de la ciudad de Guatemala.

La edad es un factor separado. Cuanto mayor es una persona, mayores son sus riesgos, más difícil es enfermarse y morir. La esperanza de vida promedio en guate es de 72 años. No tenemos una cantidad tan grande de personas mayores con complicaciones de enfermedad crónica y nuestro gran problema es que las personas no buscan ayuda médica a tiempo, a menudo por miedo y eso también afecta las estadísticas. Vamos a tener que hacer un buen análisis comparativo para comprender el daño, de las estadísticas de mortalidad y morbilidad que se vaya a producir con años pasados. Ya se hicieron algunos intentos en ello y se ha encontrado que incluso en aquellos países que no diagnostican activamente COVID-19 y no muestran altas tasas de morbilidad, el número de muertes ha aumentado.

Pero dada que las condiciones que orillan a la gente a aceptar la cuarentena están llegando a su límite, las personas ya no tienen suficientes recursos para cumplir con la cuarentena, las medidas de cuarentena punitivas ya van a dejar de ser efectivas y la sociedad va a no acatar la ley.

La gran pregunta entonces que viene es: ¿Guatemala tendrá un brote de la enfermedad después de que se relajen las restricciones de cuarentena? Tenemos que partir de un hecho, la cuarentena por sí sola no calma la epidemia.