CONTRAVÍA

Solidaridad con Ramón Cadena

Factor Méndez Doninelli

“…en la agresión a un defensor de Derechos Humanos, una parte de la democracia se desvanece.”

Comunicado CONGCOOP. Guatemala, agosto 2016.

En días recientes, un grupo de hombres armados y con el rostro cubierto con gorros pasamontañas, allanaron la residencia del jurista Ramón Cadena, Director en Guatemala de la Comisión Internacional de Juristas, CIJ. Quienes perpetraron este acto, se identificaron como investigadores policíacos. Esta acción “ilegal, abusiva e intimidatoria,” es un atentado al trabajo por la defensa de los derechos humanos y por los casos de Justicia transicional, que la CIJ acompaña e impulsa en Guatemala.

Según el doctor Cadena, el atentado pretende contener el trabajo que la CIJ realiza en Guatemala, defendiendo Derechos Humanos de grupos, organizaciones y personas víctimas de abusos y por impulsar la Justicia transicional y el resarcimiento digno, en especial, para quienes sufrieron represión durante el Conflicto Armado Interno y en la actualidad, para poblaciones desplazadas y despojadas de su territorio por la ejecución de mega proyectos, como hidroeléctricas, extracción de minerales o expansión de monocultivos. Cadena defiende a pobladores que resisten a la construcción de hidroeléctricas en el río Chixoy, la minería en Barillas y San José del Golfo, también ha denunciado a la Fundación contra el terrorismo por hostigamiento y amenazas.

En el país, los ataques contra defensores de Derechos Humanos y otros activistas son históricos, frecuentes y constantes. La intolerancia del sistema, de los Gobernantes y de las élites oligarcas, propicia el clima para implantar el terror e intentar paralizar las luchas sociales. Estas tácticas de intimidación no son nuevas, han sido el modo como se mueven los aparatos clandestinos del ejército o la policía para presionar a que la población, los grupos organizados o los activistas sociales, abandonen sus demandas por el bien común.

Estos operativos impunes han ocurrido en el pasado. Similar situación le sucedió al periodista José Rubén Zamora, Presidente de El Periódico, también pasó en las oficinas del Centro de Investigación, Estudios y Promoción de los Derechos Humanos CIEPRODH y en mi residencia. El ataque contra mi persona, fue ordenado desde el Ministerio de Gobernación, por el entonces Ministro, el señor Carlos Vielmann.

Los sectores oscurantistas, perversos y criminales seguirán intentando frenar las luchas sociales y las denuncias sobre violaciones a Derechos Humanos, pero de nada les sirve, no detendrán la auditoria social ni la lucha por defender derechos y libertades de las personas. Precisamente por los ataques contra defensores de Derechos Humanos, el informe 2015 sobre la situación de Derechos Humanos en Guatemala, publicado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH, urge al Estado y Gobierno guatemaltecos, a que impulsen políticas públicas y promuevan leyes y un programa de protección para defensores de estos derechos, para periodistas y para grupos sociales vulnerables. Si se quiere prevenir los ataques y erradicar la impunidad, urge atender y satisfacer las recomendaciones de la CIDH.

En Guatemala, con la nueva administración de bufones en el Gobierno, persisten las violaciones a los Derechos Humanos y los actos de corrupción, nada ha cambiado, se siguen utilizando los mismos métodos intimidatorios del pasado, intentando sembrar terror para congelar la lucha por la defensa de Derechos Humanos, la vida, el territorio, la auditoria social, el acceso a la Justicia y contra la corrupción e impunidad.