Las clases presenciales serán un reto para el sistema educativo, padres de familia y alumnos. Diseño La Hora/Alejandro Ramírez
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 Después de unas vacaciones de fin de año muy atípicas y dos años de la irregularidad en las aulas, los niños volverán al ambiente escolar. Este mes será el sector privado y a mediados de febrero para el sector público.

De eso modo, los grupos educativos se preparan de forma estructural en cuanto a instalaciones, protocolos de sanidad, así como en temas curriculares e inclusive el plan de vacunación por parte del Ministerio de Salud para este grupo etario.

 

Un aspecto que también causa incertidumbre referente a este tema es: la duración de la jornada escolar, ya que algunos centros educativos redujeron el horario de clases, mientras que otros mantuvieron los horarios pre pandemia, sin embargo, la incógnita de cómo serán estos horarios ahora de manera presencial persiste en alguna parte de la sociedad.

Patty Godoy, licenciada en educación y aprendizaje, comenta que por medio del ciclo nacional se establecen los mínimos de horas por cada una de las áreas, por eso cada centro educativo hace sus proyecciones de acuerdo con el perfil de los estudiantes que desea formar.

Las clases en algunos lugares podrán ser presenciales. Foto: La Hora/Mineduc

JORNADA REDUCIDA

Durante estos dos últimos años pandémicos se realizaron algunos ajustes para cumplir lo que se tenía establecido a nivel curricular y en el alcance de las competencias, mientras se aprendía a utilizar y establecer la modalidad virtual.

“El año pasado tomando como referencia lo que ya se había vivido y los aprendizajes obtenidos, se establecieron periodos y jornadas respetando el semáforo epidemiológico y las actualizaciones de parte del Mineduc”, agrega.

 

Lorena Ramazzini, psicopedagoga, explica que en términos académicos la reducción de jornadas no resultó beneficiosa para algunos sectores de la población, ya que al ser horarios más cortos los temas a tratar se vieron de forma más rápida y muchos objetivos no se cumplieron, mostrando un rezago educativo.

Además, parte de la comunidad educativa no cuenta con plataformas virtuales de carácter “pro” (que son pagadas), por lo que al alcanzar cierto tiempo las videollamadas se cortaban.

Las jornadas pueden variar entre completas o por horas. Foto La Hora/Mineduc

En cuanto a la rama emocional, argumenta que las jornadas reducidas permiten a la niñez tener más tiempo para que haga sus tareas despacio, sus actividades extracurriculares, poder compartir con su familia, salir a jugar con sus amigos de la cuadra o colonia, o distraerse con algún videojuego; es decir les permite cierta recreación.

Por eso si la jornada lo permite, estas actividades lúdicas favorecen el desarrollo de una habilidad, y permiten fomentar destrezas sociales. Por lo que algunos centros educativos recortarán la jornada escolar, ya que prefieren que los pequeños tengan el almuerzo en casa o por cuestiones de lejanía y transporte, acota Godoy.

 

JORNADAS HABITUALES

Godoy explica que por su parte algunas instituciones se han dispuesto a establecer una jornada en donde se desea tener a los niños y jóvenes la mayor parte del tiempo en el colegio, ya que luego de dos años se tienen más herramientas para tener una nueva normalidad.

También con el objetivo de que los estudiantes tengan más experiencias educativas y sociales, a esto Ramazzini agrega que con la implementación de esta jornada se podrá retomar algunos cursos que diversos centros educativos tuvieron que suspender como: música, arte, inglés, representando así un beneficio para los niños que estarán más preparados y cumplirán competencias.

Como algunas clases podrían completarse con la tecnología las jornadas pueden variar. Foto La Hora/Mineduc

Además, añade que con este tipo de jornadas y de forma presencial los niños comenzarán a establecer rutinas: de la hora en la que tienen que levantarse, la hora en la que tienen que estar en el colegio, el desayuno, la refacción; y esto los beneficiará a estar preparados a lo que van.

No obstante, la psicopedagoga reconoce que este tipo de horarios será muy cansado para que los niños empiecen a un 100 por ciento, puesto a que están acostumbrados a estar en tiempos reducidos. Así como podrá generar en ellos mucha más ansiedad por querer cumplir con todo y estarán más cansados, por ende, su rendimiento puede disminuir.

ELLAS OPINAN EN NOSOTRAS LH

Karla Guzmán, madre de dos niños, opina que sigue cuestionando si enviar a sus hijos al colegio mientras no tengan el esquema completo de vacuna, es seguro, pero ante un regreso presencial prefiere que la jornada sea corta, y agradecería mucho que se saltasen los horarios de almuerzo para que regresarán antes a casa.

Madelyn Palma, tutora legal de un niño, comenta que durante la pandemia su niño mantuvo horarios habituales, el problema era que muchas veces no se cumplían los horarios de clases.

 

Para ella una jornada reducida es la mejor opción puesto que los niños son más eficientes, aprenden más porque tienen menos información que procesar que les permite enfocarse más en las tareas.

Tania Vásquez, madre de dos niñas, expresa que optaría por una jornada corta porque no se cansan tanto y rinden mejor, además tendrían la posibilidad de jugar afuera o hacer deporte, actividades que les ayuda en su desarrollo.

Sin embargo, muchas jornadas también podrían ser a distancia. Foto La Hora/José Orozco

UNA ELECCIÓN FAMILIAR

Por último, Godoy, manifiesta que el aval como padres es confiar en que los centros educativos han tomado las mejores decisiones acorde a su comunidad, y recomienda a las familias discutir el tema y que se decida lo que harán de acuerdo con el concepto que tiene cada uno, en donde el sentido, el valor de familia y conveniencia no se pierda.

“Considero que se pueden mantener muchas cosas que se volvieron costumbre, lo importante es seguir conservando el espíritu de equipo familiar que se estableció”

Patty Godoy, licenciada en educación y aprendizaje

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