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Por ERIKA KINETZ
SHANGHAI
agencia/AP

El gobierno chino ha aprobado preliminarmente nueve marcas registradas de Donald Trump que antes había negado, completa o parcialmente, averiguó The Associated Press, lo cual probablemente va a atizar las denuncias de que Beijing podría estar dando un trato especial al negocio de la familia del presidente.

La decisión de Trump de mantener la propiedad intelectual de su marca mundial ha desatado críticas por el aparente conflicto de intereses. Tres demandas, incluyendo una presentada ayer por casi 200 demócratas en el Congreso, alegan violaciones a una prohibición constitucional de aceptar regalos de gobiernos extranjeros. Las marcas registradas son parte central de estas quejas porque son otorgadas por gobiernos extranjeros y pueden ser muy valiosas – sea que vayan a ser usadas como base de futuros negocios o como medidas defensivas en contra del uso ilegal de la marca para proteger su valor.

Los archivos públicos no indican por qué las nueve solicitudes fueron rechazadas inicialmente, ni tampoco por qué las marcas registradas recibieron aprobaciones temporales ocho o 15 semanas después.

«La rapidez con la que estas apelaciones fueron decididas es inconcebible», dijo Matthew Dresden, abogado de la propiedad intelectual del bufete Harris Bricken en Seattle. «Nunca he visto una decisión tomada tan rápidamente. Eso indica un trato especial. Pero eso es solo un asunto de proceso. En lo sustancial, es imposible ver si algo de esto es inusual».

La Oficina de Marcas Registradas de China no contestó a mensajes que se le dejó ayer en busca de comentarios.

Las nuevas aprobaciones provisionales apuntalan más la marca del presidente en China, dándole derechos potenciales para el uso de las versiones chinas de su nombre para servicios de salón de belleza, calcetines, servicios de asesoría de recursos humanos, publicidad y otros asuntos, y la marca Trump, en inglés, para reparaciones de joyería y relojes. Si no hay objeciones, las marcas quedarán registradas formalmente después de 90 días.

La rapidez con la que estas apelaciones fueron decididas es inconcebible.
Matthew Dresden, abogado de la propiedad intelectual del bufete Harris Bricken en Seattle.

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