El presidente de la Reserva Federal Jerome Powell. Foto la hora: Susan Walsh, archivo/AP
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La Reserva Federal se reunirá el miércoles con una de las tareas más difíciles que le puede tocar a un banco central: aumentar las tasas de interés lo suficiente para enfriar la inflación, pero no tanto para que la economía caiga en recesión.

En momentos en que se extiende la guerra en Europa y la inflación en Estados Unidos llega niveles no vistos en cuatro décadas, el presidente del banco central estadounidense Jerome Powell intentará un «aterrizaje suave»: disminuir la actividad económica lo suficiente para inhibir las alzas de precios, pero al mismo tiempo mantener robustos el mercado laboral y los indicadores económicos.

Aun así, muchos economistas piensan que con los recientes aumentos de precios de combustibles y otros productos, incrementar las tasas terminará asfixiando la economía.

«Para lograr semejante desafío hay que ser muy bueno, pero también hay que tener mucha suerte», comentó Alan Blinder, economista de la Universidad de Princeton que fue vicepresidente de la Reserva Federal entre 1994 y 1996, época en que según expertos la Fed logró un aterrizaje suave exitosamente.

Reserva Federal de EEUU en Washington. Foto. AP

Como un primer paso, la Reserva Federal se dispone a aumentar las tasas varias veces este año, empezando con un aumento de un cuarto de punto esta semana. También tendrá que decidir cuándo y cómo reducir sus multimillonarias compras de bonos, lo que redundaría en un crédito más restringido tanto para particulares como para empresas.

Tales medidas marcan un abrupto contraste con la política de mantener ultrabajas las tasas de interés, aplicada al inicio de la pandemia, cuando la economía cayó en una aguda recesión. Al mantener tan bajas las tasas de interés y al comprar bonos por billones de dólares estos últimos dos años, la Fed ha facilitado el crédito, lo que a su vez ha animado las acciones en el mercado bursátil.

El banco central estadounidense, como lo ha admitido, subestimó la magnitud y la persistencia de la alta inflación. Muchos economistas piensan que la institución se dificultó la tarea al tardar demasiado en elevar las tasas.

 

La tasa hipotecaria promedio para hipotecas de 30 años a tasa fija, que tocó fondo en enero de 2021 con 2,65%, se ha disparado a 3,85% en los últimos tres meses. Al mismo tiempo, Powell ha dejado claro los planes de aumentar las tasas y la inflación ha seguido subiendo.

Al aumentar las tasas a corto plazo, el banco central aspira a hacer más caras las compras de viviendas y automóviles, e incrementar los costos de créditos para empresas privadas. Al disminuir el consumo, la inflación irá cediendo, vaticinó Powell en declaraciones a una comisión del Congreso hace dos semanas.

El fuerte consumo, alimentado por las medidas de estímulo económico, por las voluminosas contrataciones y los aumentos salariales, se ha combinado con las demoras en las cadenas de distribución, resultando en una inflación de 7,9%, la más alta desde 1982.

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