Serge Gnabry, del Bayern Múnich, festeja luego de anotar el primer tanto de su equipo ante el Lyon en la semifinal de la Liga de Campeones, en Lisboa. Foto la hora: Miguel A. Lopes/Pool via AP)

Por ROB HARRIS
LISBOA
Agencia (AP)

El encuentro por el máximo título de clubes en Europa será al fin entre dos auténticos campeones.

Bayern Múnich se aseguró de que la final de la Liga de Campeones haga honor al nombre del torneo.

Serge Gnabry condujo magistralmente al Bayern hacia su primera final de este certamen en siete años, al aportar un doblete ayer, en la goleada por 3-0 sobre Lyon.

En 2013, el conjunto bávaro se coronó por quinta vez monarca europeo. Desde entonces, había perdido cuatro semifinales.

El domingo, los monarcas alemanes se medirán en Lisboa con el París Saint-Germain, que ha llegado a la final por primera ocasión en la historia.

Es la primera vez en 22 años que se enfrenten en la final dos conjuntos que hayan llegado al certamen como monarcas de sus respectivas ligas nacionales.

Lyon tuvo algunas buenas oportunidades que dilapidó. En cambio, el doblete conseguido por Gnabry en el primer tiempo le permitió continuar encendido frente al arco.

Ha logrado nueve goles en el mismo número de partidos desde que se reanudó esta competición interrumpida por la pandemia.

Pero sólo Robert Lewandowski ha marcado en nueve cotejos consecutivos. El astro polaco consiguió el tercero del Bayern, de cabeza a los 88 minutos, para llegar a 55 tantos en esta temporada dentro de los distintos certámenes.

Bayern terminó abrumando al conjunto francés. Reflejó así su condición como el equipo que más goles ha conseguido en esta edición del torneo, luego de triturar 8-2 al Barcelona en los cuartos de final.

Tan sólo Gnabry y Lewandowski han marcado 24 goles en forma combinada durante esta Champions, como parte de las 42 dianas del Bayern. Todo el PSG ha anotado apenas 25 tantos en la competencia.

«Buscaremos organizar nuestra defensa, pero sabemos que nuestra mayor fortaleza consistirá en presionar a nuestros oponentes», advirtió el técnico del Bayern, Hansi Flick.

En 35 encuentros desde noviembre, cuando Flick fue ascendido a técnico —luego de la destitución de Niko Kovac—, el Bayern obtuvo 32 victorias. Trepó así del cuarto sitio al título de la Bundesliga, además de conquistar la Copa Alemana.

Ahora, disputará su primera final continental desde 2013, cuando se consagró monarca en la Champions.

El partido del domingo en el Estádio da Luz marcará la primera vez que dos campeones nacionales se midan en una final de la Champions desde 1998, cuando Real Madrid se topó ante la Juventus.
«Por ahora celebraremos un poco», explicó el volante del Bayern, Alphonso Davies. «Pero después, nos concentraremos en el próximo partido. Va a ser un buen encuentro. Habrá goles».

La derrota de Lyon, que no había llegado a la instancia de los cuatro mejores en una década, implica que el club francés no participará en las competiciones europeas de la próxima campaña. Finalizó séptimo en la temporada de la Ligue 1, que se dio por concluida de manera anticipada ante la crisis de salud.

Memphis Depay envió el balón a la parte exterior de la red a los cinco minutos, cuando tuvo la oportunidad de vencer al arquero Manuel Neuer con poco ángulo de tiro. Luego, Karl Toko Ekambi remeció el poste derecho.

«Aunque podemos estar orgullosos de nuestro papel en el torneo y del partido que jugamos hoy, desde luego que estamos decepcionados», reconoció el técnico de Lyon, Rudi García. «No hemos tenido suerte desde el comienzo del partido, cuando tuvimos las dos mayores oportunidades. Debimos tomar la ventaja».

Apenas un minuto después de que el palo impidió el primer tanto de Lyon, Gnabry se quitó a varios rivales, avanzó desde la derecha y descargó un disparo al ángulo, a los 18.

«En el primer par de minutos, sufrimos un poco», dijo. «Mi gol llegó en el momento justo para darnos confianza».

Para el segundo, Gnabry contó con fortuna. Lewandowski se deslizó en busca de hacer contacto con un centro rasante. El balón fue tapado por el arquero Anthony López pero rebotó hacia Gnabry, quien definió sin problemas a los 33.

A los 88, Lewandowski saltó para cabecear hacia las redes un tiro libre ejecutado por Joshua Kimmich.

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