Buenos Aires
DPA

La selección femenina de fútbol de Argentina logró el pasado martes mucho más que la clasificación a su primer Mundial en doce años. La llegada a la Copa del Mundo de Francia 2019 supone también la coronación de una larga lucha contra la falta de recursos y la desigualdad.

Las argentinas se impusieron en el repechaje con Panamá por 4-0 en el partido de ida jugado la semana pasada en Buenos Aires y consiguieron el martes un empate 1-1 en la vuelta en el país centroamericano.

Las futbolistas estaban relegadas y olvidadas y por eso decidieron posar en la foto oficial de la Copa América de Chile 2018 con una mano en la oreja, pidiendo atención urgente. Un año antes, habían escrito una carta pública a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) denunciando la falta de recursos y convocando a un paro.

Recibían viáticos ínfimos para trasladarse a entrenar, debían practicar en canchas sintéticas, no de césped natural, y en alguna gira debieron dormir en el ómnibus. El enorme predio de la AFA en la localidad bonaerense de Ezeiza estaba preparado para los jugadores varones, sin instalaciones del mismo tipo para las mujeres.

El reclamo tuvo eco. Las autoridades las escucharon y de a poco todo comenzó a cambiar para el equipo dirigido por Carlos Borrello.

«Hay que refundar el fútbol femenino», reconoció el presidente de la AFA, Claudio Tapia, hace pocos meses. Es que en el país donde el fútbol masculino es pasión nacional, el femenino recién está comenzando a dar sus primeros pasos, muy lejos del nivel de otras naciones con mucha menor historia futbolera como Estados Unidos, por ejemplo.

Pero la selección femenina no se rindió. La Copa América de Chile fue un punto de inflexión: Argentina quedó en el tercer puesto y eso les dio a las chicas la clasificación a los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y un boleto para disputar el repechaje al Mundial de Francia del año próximo contra un equipo de la Concacaf (Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol).

Con la victoria sobre Panamá, las argentinas se quedaron con la tercera plaza sudamericana en el Mundial, junto a Brasil y Chile.

Es la tercera clasificación de una selección femenina argentina a una Copa del Mundo, después de las de 2003 y 2007. En ambos casos fue eliminada en primera ronda.

La máxima referente del equipo es la mediocampista Estefanía Banini, que dejó el Washington Spirit de la liga estadounidense de fútbol para jugar en el Levante de España. La clasificación al Mundial es un gran paso «para que el fútbol femenino de nuestro país siga creciendo», afirmó «La Messi», como muchos la apodan.

«En su momento hicimos muchos reclamos, pero reitero, hubo compromiso en las fechas FIFA y desde AFA están cumpliendo con ciertos contratiempos que teníamos. Pero debemos seguir creciendo. Esto es un proceso largo y es valorable lo que hicieron los dirigentes porque estuvieron en pequeños detalles que para nosotras son fundamentales. Siento que la AFA está cambiando una mentalidad», declaró la capitana del plantel al diario «Los Andes» de Mendoza.

En los últimos años creció mucho el fútbol femenino en la Argentina, pero aún está muy lejos de siquiera acercarse a la popularidad del masculino. De a poco, en algunas escuelas las niñas juegan como sus compañeros varones a la pelota, pero no encuentra en todos los clubes o entidades deportivas equipos femeninos donde puedan desplegar sus destrezas.

La primera división del fútbol femenino local cuenta con 16 equipos, entre los que se destacan River Plate, UAI Urquiza, Racing Club, Boca Juniors y San Lorenzo.

«Estamos interesados en que el fútbol femenino siga creciendo en el país y para eso debemos involucrar a los dirigentes para que hagan participar a sus equipos», instó Tapia hace pocos días. «Queremos que todas las ligas de todas las provincias tengan su equipo de fútbol femenino».

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