BUENOS AIRES
AP

Colgado del abismo, el futbol argentino se encuentra sumido en la anarquía y con sus arcas vacías aunque ayer dio un pequeño paso hacia adelante, cuando su dirigencia aprobó la creación de una Superliga que arrancará a mediados de agosto.

Este tema fue uno de los pocos en los que la Asociación Argentina de Futbol (AFA) tiene poder de decisión, ya que en otros, no menos importantes, espera el desembarco de una comisión normalizadora de FIFA que buscará edificar proyectos nuevos sobre tierras arrasadas.

El nuevo torneo, que arrancará a mediados de agosto y que busca mejorar los ingresos económicos de los clubes a través de los derechos de televisación y la publicidad, fue aprobado por 70 votos a favor y uno en contra en una asamblea extraordinaria de la AFA.

«La Superliga es un suicidio. No todo es dinero, también hay pasión», declaró el presidente de la Asociación Rosarina de Futbol, Mario Giammaría, el único que votó en contra. «Hemos elegido como referencia el peor modelo de todos: el español».

La situación es de extrema gravedad tanto en lo institucional como en lo deportivo, con una dirigencia sin poder de decisión y a la espera que desembarque una comisión de la FIFA.

Entre otros males, la (AFA) se complica para pagar los gastos del agua y luz; los árbitros amenazaron con ir a una huelga por adeudos salariales aunque el miércoles hicieron las paces y levantaron la protesta, y la selección quedó a la deriva tras las renuncias de su capitán y figura del balompié mundial, Lionel Messi, y del técnico Gerardo Martino.

La crisis, la más grave de la que se tenga memoria, es de magnitud: las eliminatorias mundialistas sudamericanas se reanudan en setiembre y la dirigencia de la AFA tiene tan limado su poder que no puede negociar con el sucesor de Martino, que a su vez sería el encargado de persuadir a Messi para que vuelva a la selección.

El caos ya era visible en lo institucional, pero en lo deportivo afloró con todo cuando Argentina perdió la final de la Copa América Centenario ante Chile y cumplió 23 años sin ganar ningún título oficial. Fue la tercera frustración de los Albicelestes en dos años, luego de caer ante Alemania en la final de la Copa del Mundo de 2014, y también con Chile en la final de la Copa América tradicional del año pasado.

Días después de su última frustración, Messi, primero, y Martino, después, pegaron el portazo, en buena parte por la anarquía reinante en la AFA.

«Así no se puede seguir y no hay soluciones a la vista», se lamentó Luis Segura, presidente decorativo de la AFA ya que no tiene ni voz ni mando, al punto que no preside asambleas y ni siquiera firma los boletines oficiales. Su mandato venció, pero le fue prolongado por la Inspección General de Justicia (IGJ) que investiga irregularidades dentro de la AFA y que suspendió lo que hubiesen sido unas inminentes elecciones para sucederlo.

Esas elecciones para reemplazar a Segura se realizaron en diciembre pasado, pero fueron anuladas en medio de un papelón, ya que se contaron más votos que votantes.

Segura es un claro ejemplo del caos: no tiene poder, pero la IGJ lo atornilló en su puesto sin una explicación clara.

«Soy un presidente con un poder inexistente», se lamentó ese dirigente el lunes en reunión de prensa. «Sigo por responsabilidad, pero no tiene sentido».

Segura, junto con otros seis dirigentes de la AFA y tres ex altos funcionarios del anterior gobierno de Cristina Fernández (2007-2015), está acusado formalmente por la justicia por el delito de «administración fraudulenta» en la causas que investiga el manejo irregular de fondos públicos que recibía la AFA a cambio de los derechos de televisión por los partidos de la liga argentina.
Levisky destacó que cuando Julio Olarticoechea fue presentado como técnico de la selección olímpica «detrás de él había publicidades de todo tipo; eso genera ingresos económicos. ¿Y cómo puede ser que en la AFA no haya un mango (dinero)?».

Olarticoechea, único técnico con contrato dentro de la AFA, ya que sus otros colegas renunciaron o fueron despedidos, asumió el reto olímpico en lugar de Martino, quien dimitió al sentirse desamparado por la dirigencia y por la negativa de clubes a cederle jugadores para los Juegos de Río de Janeiro. Argentina debutará el 4 de agosto ante Portugal.

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