Imagen de archivo de 1990 del brasileño Pele (c-i), el argentino Diego Maradona (2-d), y el entonces presidente de la FIFA, Joao Havelange (2-i). EFE/STR B/Solo uso editorial
Imagen de archivo de 1990 del brasileño Pele (c-i), el argentino Diego Maradona (2-d), y el entonces presidente de la FIFA, Joao Havelange (2-i). EFE/STR B/Solo uso editorial

Salió del campo confiado, feliz, de la mano de una auxiliar médica, Sue Ellen Carpenter, que había entrado al terreno de juego para buscarlo. Diego Maradona disfrutaba del triunfo sobre Nigeria, sin saber que vivía sus últimos instantes con la camiseta albiceleste.

Este martes, mientras la selección argentina campeona del mundo se apresta a disputar su segundo partido de la Copa América, como entonces en Estados Unidos, el mundo recuerda el día que le “cortaron las piernas” al ‘Pelusa’.

Hace tres decenios, en el estadio de Foxborough, a unos 35 kilómetros de Boston, Maradona vio roto de forma abrupta su sueño de conseguir un segundo Mundial y Argentina aún lamenta un episodio lleno de claroscuros, porque no hubo una explicación coherente al hecho de que entrasen al terreno de juego a buscar a Maradona, lo que no se hizo con nadie, o por qué el presidente del comité médico de la FIFA, el belga Michel D’Hooghe, rápidamente habló de un ‘cóctel de drogas’ en la conferencia de prensa posterior para referirse a las cinco variantes de efedrina que se encontraron en la muestra de orina.

Imagen de archivo de 1987 de Diego Armando Maradona. EFE/Archivo
Imagen de archivo de 1987 de Diego Armando Maradona. EFE/Archivo
“Algo pasa acá”

Diego Maradona, el ídolo que le dio gloria a su país en el Mundial de México 1986, el que cuatro años después fue decisivo para llegar a la final de Italia que terminó con el subtítulo, fue elegido aquel 25 de junio de 1994 para someterse a un control antidopaje tras el partido que la Albiceleste ganó por 2-1 a Nigeria en Boston.

“Algo pasa acá”, pensó alarmado el entrenador Alfio ‘el Coco’ Basile cuando vio pasar a Maradona tomado de la mano con la rubia rumbo a la sala reservada para la colecta de las muestras de orina.

El diez argentino lanzaba besos a las tribunas con la mano izquierda. Ella, quien años después se supo que se llama Sue Carpenter, sonreía a la nube de fotógrafos.

Diego Armando Maradona, en una imagen de archivo. EFE/INFOSIC/LA VOZ DEL INTERIOR/MK.
Diego Armando Maradona, en una imagen de archivo. EFE/INFOSIC/LA VOZ DEL INTERIOR/MK.

El 21 de junio, los pupilos de Basile debutaron en el Mundial de 1994 con una paliza a Grecia por 4-0 con triplete de Gabriel Batistuta y un golazo de Maradona.

La FIFA expulsa a Maradona: la AFA sin margen de defensa

En el Mundial de México’86, el español Ramón Calderé se libró de un escándalo de dopaje gracias a que el médico de esa selección asumió la responsabilidad por el consumo de un medicamento contra la diarrea que contenía un producto prohibido.

Al final, Calderé fue suspendido por un partido.

La mañana del 30 de junio el médico Ernesto Ugalde se alistaba para cargar públicamente el error que no había cometido cuando una llamada telefónica a Basile echó por tierra la estantería.

“No habrá defensa. Está ‘out’ y saldrá de la delegación”, avisó a Basile Julio Grondona, el todopoderoso presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

La FIFA dejó sin margen a la AFA. Para evitar una sanción, debía rodar la cabeza del Diez y así se anunció poco antes de la llegada silenciosa de la Albiceleste al Cotton Bowl de Dallas.

Y Maradona, quien había llegado a Estados Unidos con 34 años para exhibir su nueva resurrección, le dijo a un canal argentino entre lágrimas: “No quiero dramatizar pero créeme que me cortaron las piernas. No corrí por la droga, corrí por el corazón y la camiseta”.

“Juro por mis hijas, que son la fuerza que me trajo a este Mundial, que yo no me drogué, que yo no tomé ninguna sustancia como para que la FIFA me deje afuera de este Mundial”, insistió.

Imagen de archivo de jugadores de la selección argentina de fútbol, Diego Armando Maradona (1d), Alberto Pumpido (3d), José Cuciuffo (2i), José Luis Brown (i). EFE/ais
Imagen de archivo de jugadores de la selección argentina de fútbol, Diego Armando Maradona (1d), Alberto Pumpido (3d), José Cuciuffo (2i), José Luis Brown (i). EFE/ais
Maradona, de héroe a villano

Al Mundial de 1994, Argentina se clasificó con dificultad en una repesca contra Australia. Maradona había regresado al rescate de la selección y en los meses siguientes se entregó a un plan de preparación física con Daniel Cerrini.

Bajó de 88 a 77 kilos de peso ayudado con suplementos dietarios; uno de ellos el ‘Ripped Fast’. La explicación posterior fue que cuando se le acabó, le compraron por error al ‘Pelusa’ ‘Ripped Fuel’, en el que yace la efedrina.

Con la caída del ídolo se levantó un escenario para el desfile de conjeturas y teorías conspiratorias.

Los dedos apuntaron a la rubia vestida de blanco, a la cuenta de cobro pasada por la Casa Blanca por la simpatía pública del jugador por Fidel Castro, el Che Guevara y Cuba.

De nada le sirvió haber ayudado a la FIFA a promocionar el Mundial en un país sin tradición. Él se sintió traicionado.

Argentina colapsa y cae ante Rumanía en 1994

Basile admitió que sin Maradona, la Albiceleste colapsó. Y, como si fuera poco, enfrentarse a Rumanía el mismo día le pareció que “fue también la cagada”. Cayeron por 2-0.

Argentina tocó fondo el 3 de julio en el partido de octavos de final que ganó por 3-2 la Rumanía conducida con maestría por Georghe Hagi, irónicamente llamado ‘el Maradona de los Cárpatos’.

Maradona, quien había marcado 8 goles en los cuatro mundiales que participó, se preparaba para batir una plusmarca, pues contra Bulgaria habría jugado su partido 22, cifra nunca antes registrada.

El Diez se despidió dejando a su paso marcas, casimarcas y antimarcas y 30 años después, el recuerdo de aquel episodio aún deja un poso de amargura en una Albiceleste que vive días de gloria de la mano de Leo Messi.

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