Pedro Pablo Marroquín

pmarroquin@lahora.com.gt

Esposo, papá, abogado y periodista. ¡Si usted siempre ha querido un mejor país, este es su momento de actuar!

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Pedro Pablo Marroquín Pérez
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@ppmp82

Siempre dije que Alejandro Giammattei estaba apuntando y siguiendo con lupa las acciones de sus colegas en la región. Han analizado las acciones de Daniel Ortega, de Nayib Bukele y de Juan Orlando Hernández.

A Ortega le valoran que cruzó el valladar de la legalidad sin problema, Bukele que resistió a los americanos y a Hernández, que es posible hacer alianzas con el narco crimen y aún así mantenerse en el ejercicio presidencial.

Pero Giammattei no se animaba a presionar más a Porras porque temía las reacciones en Guatemala y alguna parte del mundo si despedían al Fiscal del Ministerio Público (MP) que se había convertido en referente social y en líder de un equipo con enorme capacidad investigativa: Juan Francisco Sandoval, jefe de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI).

Pero Giammattei sintió muy cerca los pasos de la justicia y forzó a la Fiscal General, que hace más de abogada defensora del Presidente que de Jefa de la Institución que tiene el monopolio de la acción penal para buscar la verdad y la justicia, a destituir al Jefe de la FECI.

Según expresó el ex Fiscal, Giammattei tiene muchas colas que dejó sueltas. Su casi confirmación de José Luis Benito le supuso un enorme problema (tanto estaba pensando en dejarlo que hasta consultó a los estadounidenses al respecto) porque se entiende que hay al menos una persona que explica la relación de los Q122 millones con la campaña de VAMOS, partido que hace unos días pidió el apartamiento del Fiscal.

Recuerdo que el día que allanaron la casa con los Q122 millones, el ex Secretario Privado de Giammattei salió del país aduciendo necesidades médicas y ahora Sandoval dice que tras citarlo para preguntarle por la relación Benito-VAMOS-Giammattei, se aceleraron los ataques.

Además, refiere Sandoval que andaban tras la pista de unos ciudadanos rusos que habrían llegado a la casa del Presidente y por tanto se asume (el ex Fiscal no lo dijo), que se refiere a la zona 15 porque el mandatario no vive en Casa Presidencial.

Además, Gustavo Alejos contó a la FECI cómo fue el rol del Presidente en la elección de la Junta Directiva del 2020, situación que llevó a muchos ministros de Estado a dar plazas a allegados de los diputados, porque ese fue parte del acuerdo alcanzado en una serie diversa de temas.

Sumando todo, 2 más 2 es 4 aquí y en China. Fuentes cercanas a Casa Presidencial ayer daban cuenta de la algarabía que se vivía en la misma Guardia Presidencial y es que saben que Consuelo Porras fue el fusible que esperaban y digo fusible porque la quemaron y no la van a reelegir, lo que la dejará con un futuro complicado.

Hay gente que se queja que no hay vacunas pero celebra que el único equipo que pudo haber investigado qué pasó, ayer sufrió un duro golpe porque el Jefe del equipo fue echado.

Alejandro Giammattei tiene las manos manchadas a más no poder y por eso forzó a Porras a jugarse el todo por el todo. Se reunieron y la obligó a irse a meter a la FECI y ayer Sandoval la acusó en torno a los “juegos” que Porras ha hecho con los casos que realmente le interesan.

Hoy algunos celebran, pero no les durará mucho porque así como hoy el amo es Alejandro Giammattei, mañana lo serán los políticos corruptos en una alianza más fuerte con el crimen, con el narcotráfico y con el regreso de la corrupción dura y pura.

Millones invertidos en planes para tener certeza que buscan atacar las prácticas corruptas (mordidas, sobornos e incidir de mala manera en las campañas), se quedarán en nada porque en estas condiciones, atraer inversión e incentivar la economía local, es casi imposible.

Bien lo dijo Estados Unidos ayer en torno al clima de negocios: la corrupción continúa y el sistema de justicia es débil; la acción de Porras forzada por Giammattei les da la razón.

No nos resignemos a vivir a la luz de las injusticias y no aprendamos a vivir en el silencio por las ilegalidades de un puñado.

Pedro Pablo Marroquín
Esposo, papá, abogado y periodista. ¡Si usted siempre ha querido un mejor país, este es su momento de actuar!
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