Rossi, el portero en el que nadie confiaba salva a Boca en la final

Buenos Aires
DPA

Agustín Rossi desafió ayer a toda la desconfianza que lo rodeaba para convertirse en una de las figuras que salvó a Boca Juniors en el empate 2-2 con River Plate en la ida de la final de la Copa Libertadores.

Rossi es el portero suplente de Boca, pero una fractura en la mandíbula dejó fuera a Esteban Andrada en la fase más decisiva de la Libertadores. Ahí apareció Rossi, que se creció en la Bombonera y fue decisivo a la hora de evitar que River se pusiera en ventaja de visitante y golpeara de entrada.

Sólo en el primer tiempo protagonizó tres atajadas que frustraron a River. A los cinco minutos, Rossi voló para desviar un tiro libre de Gonzalo “Pity” Martínez al ángulo superior izquierdo. Diez minutos más tarde, sacó un cabezazo de Santos Borré y a los 39′, volvió a salvar a Boca al atajar una volea del “Pity”, el jugador más desequilibrante del conjunto “millonario”.

“Erramos muchos goles en el primer tiempo, pero por mérito del arquero. Tuvo una buena tarde”, lo elogió su rival Lucas Pratto, autor del primer gol de River Plate.

Rossi no tuvo en tanto responsabilidad en el gol de Pratto, pero en el 2-2 debió salir a cortar para evitar lo que fue luego el gol en contra de Carlos Izquierdoz.

El portero, de 23 años y 1.93 metros de altura, fue el titular de la valla “xeneize” durante largos meses, pero fue perdiendo la confianza al punto de que los dirigentes salieron a buscar un arquero de carácter y presencia en los tres palos. Y lo halló en Esteban Andrada, que dejó Lanús para firmar a principios de agosto con Boca. Devolvió con creces en pocos meses toda la esperanza cifrada en él, pero una grave lesión lo marginó.

Andrada sufrió una fractura en la mandíbula el 19 de septiembre en el partido con Cruceiro de cuartos de final de la Libertadores y recién hace poco volvió a entrenar con balón.

Con Boca peleando en las instancias decisivas de la Libertadores, el entrenador Guillermo Barros Schelotto buscó otro arquero y eligió al boliviano Carlos Lampe, de 31 años. Pero desafiado por la competencia inmediata, Rossi mejoró su nivel y dejó a Lampe en el banquillo.

Sin estar del todo convencido, en los últimos días comenzó a sobrevolar la versión de que Barros Schelotto evaluaba probar estos días si Andrada, de 27 años, ya estaba a punto y recuperado para volver a ser el portero titular. Pero finalmente apareció Rossi en la valla.