CRISIS SANITARIA IV

Revisión de conceptos y acciones

Alfonso Mata

LAS PRINCIPALES ORIENTACIONES DE LA REFORMA DEL SISTEMA SANITARIO

La revisión del concepto adoptado de reforma de la atención de salud es necesaria, en relación con la reestructuración declarada del sistema de salud a favor de su nivel primario. Tal reestructuración, acompañada por una mala atención de otras prioridades, ha ocurrido en las últimas dos décadas.

Por consiguiente vamos por partes: Es necesario volver a revisar el concepto adoptado de reforma de la atención médica y sanitaria; en primer lugar, en relación con la reestructuración declarada del sistema de atención que tenemos y que apunta a favor de su nivel primario, y luego de los otros. Tal revisión no debe ir cargada de prejuicios “disminuir esto aumentar aquello, favorecer este nivel, desfavorecer este otro”. No se trata de reducir gastos en un sector y pasarlos a otro sino de eficientizarlos a todos y coordinarlos.

El “gran salto” que debemos planear y hacer, va desde la coordinación de haceres y responsabilidades de los sectores y niveles de atención, pasando por la reestructuración de la financiación de la atención médica y sanitaria, pues con la actual asignación presupuestaria, sólo puede hacerse con ella, cosas desactualizadas y limitadas.

Creo que en la actualidad, los partidarios de la reestructuración y la poca que se ha realizado, han ignorado factores demográficos e institucionales importantes:

Primero, la enorme dispersión del asentamiento de la población rural, así como de la subdesarrollada infraestructura en esas regiones.

Segundo el hacinamiento que existe en las áreas marginales de las principales ciudades, carentes de muchos servicios y que congrega una población urbana hacinada sin los servicios básicos.

Tercero: el movimiento entre niveles de atención, debe ser revisado en su planificación y funcionamiento pues ni existe un buen sistema de vigilancia, prevención y anticipación ni de parte de los servicios ni del público.

Cuarto: El retraso de la atención, es un problema que se ven en todos los niveles de atención. Obedece tanto a factores institucionales como culturales de las poblaciones servidas, defectos que deben corregirse en ambos grupos.

Quinto: El personal. Los defensores de la reestructuración del sistema de atención médica, con acierto, han señalado que “la distribución del personal no sigue dentro del sistema una lógica y reflexión adecuada”. Sin embargo, esto se debe a razones completamente diferentes y no necesariamente relacionadas con el costo-efectividad ni con objetivos concretos buscados por el sistema, sino a intereses ajenos al sistema, de tipo político y privado, que nada tienen que ver con el sistema.

Sexto: Es claro, es que la reestructuración de la atención médica y sanitaria es posible con: la transición a las tecnologías administrativas y de servicio modernas; el reequipamiento técnico de programas e instalaciones; un aumento significativo en la disponibilidad de medicamentos y materiales. Es decir, con un aumento sustancial en el volumen de financiación para insumos y tecnología en la atención a la salud.

EL RECURSO HUMANO

La tarea más urgente de la atención médica y salubrista es: garantizar la disponibilidad de servicios de atención y prevención clínica y sanitaria. Al igual que el slogan comercial, la reforma debería brindar la posibilidad de una atención integral al paciente “bajo el mismo techo”, es decir, es más conveniente (para los pacientes) y más económico (para la atención de la salud). No es casual que la OMS haya definido este principio de la organización como algo deseable.

El elemento central de la reforma del sistema, es la distribución de recursos: los desequilibrios actuales en la estructura sanitaria son más que evidentes en el territorio nacional, y las deficiencias en todos los niveles profesionales también e incluso, muchos se ven obligados a realizar trabajos adicionales que no corresponden al nivel de sus calificaciones. La razón de desproporción en el número de médicos, enfermeras y otras profesiones por población, es desventaja que debe solucionarse y uno de sus aspectos fundamentales en ello es, la remuneración y el control de calidad de las prestaciones.

La reforma propuesta a nivel primario, que debe basarse en médicos generales, conduce a la necesidad por el tipo de patología que está creciendo, garantizar también la cooperación profesional de médicos de diversas especialidades y de servicios ágiles de comunicación entre niveles. La implementación de estas medidas, requerirá un aumento en el financiamiento, pensando en posibles clínicas ambulatorias. Su principal fin: la continuidad en el tratamiento clínico sanitario en beneficio de personas, pacientes y poblaciones.

EXPANSIÓN DE SERVICIOS

Una reforma prometedora es también la expansión de la red de servicios. El sistema de salud, ya tiene experiencia en la creación de un sistema especializado de atención materno-infantil. Es hora que incursione en elementos de servicio geriátrico y en medicina laboral. La creación de estos servicios, también aumentará la orientación profiláctica de la atención sanitaria: la prevención y detección temprana de enfermedades debe ser un área prioritaria de actividad, pues abarata costos y disminuye casos y complicaciones en los pacientes. En la actualidad, se realizan estas funciones mal, debido a la mayor orientación del sistema a atender pacientes y no causales y riesgos.

En las estadísticas guatemaltecas, no hay datos sobre el volumen de la atención médica proporcionada a diferentes categorías de edad de la población. Sin embargo, hay razones para creer que el número de visitas a médicos por parte de pacientes en edad de jubilación, es varias veces mayor que la cifra correspondiente para las personas en edad de trabajar y otros, y el costo de tratar a pacientes mayores de 65, probablemente absorbe entre un tercio y la mitad de todos los costos de atención médica. Incursionar con atención primaria en este campo y en el laboral, se vuelve urgente.

Es extremadamente importante, elegir un modelo de gestión y financiamiento del sistema de salud basado más en evidencias científicas y técnicas locales. En la actualidad, el modelo de financiamiento fiscal y de seguro social que opera, es sumamente deficiente y burocrático y esto último, no permite el uso efectivo de los recursos y su adquisición.

Desconcentración y descentralización: se necesita desarrollar un método más eficiente y eficaz para lograrlo, mejores criterios para definir su mejor funcionamiento, capacitación y participación de la gente y funcionarios para lograrlo. Eso demanda de una dirección informada y coordinada, centralizada. Esto permitiría seguir una política técnica unificada y ayudaría a reducir la cantidad total de equipos técnicos necesarios, uniformizar procesos y optimizar calidad.

Actualmente, en Guatemala, el gasto total (público y privado) no solo es el más bajo en la región y con una estructura de enfermedad similar a la de otros países, sino que la entrega al público de productos, servicios o recursos, es también la más baja directa y proporcionalmente. Además, a diferencia de otros países de la región, la mayoría de los gastos en medicamentos y equipos, recae en la población, y no en fondos públicos, con lo cual no queremos decir que los otros países estén bien en ello. Existe importante necesidad para mejorar el suministro de medicamentos, incluso con los niveles de financiamiento existentes. Al asegurar el financiamiento para el suministro de medicamentos a nivel del Estado, debe delegarse el derecho a establecer márgenes marginales, que ahora están sobreestimados significativamente. Los colegios profesionales podrían ayudar a ello y funcionar como garantes.