Tras el marcado “reculón” anunciado por Giammattei al final de la semana anterior es necesario preguntarnos qué persigue el mandatario. Foto La Hora/AGN

Es célebre la expresión de que para avanzar hay veces que se debe retroceder y tras el marcado “reculón” anunciado por Giammattei al final de la semana anterior es necesario preguntarnos qué persigue el mandatario y, más aún, qué entiende por avanzar y hacia dónde quiere ir. Es obvio que con el informe de la comisión de la OEA que vino a Guatemala, el gobernante recibió un baño de agua fría, al punto de que se vio obligado a volver a platicar con el Vicepresidente y, más que eso, restablecerle las funciones que por mandato constitucional le corresponden, asignándole específicamente responsabilidades tan serias como la definición del Presupuesto para el año próximo y lo relacionado con la atención a las víctimas de Eta e Iota. Pero el gobernante es rencoroso y su gesto demostró su estado de ánimo.

No fue una decisión propia sino producto del duro informe de la OEA que resaltó la crisis institucional de un país carcomido por la corrupción y la impunidad. En pocas palabras, la misión de la OEA terminó dando la razón a las protestas que según Giammattei eran una amenaza de Golpe de Estado y se vio obligado a retroceder, pensando sin duda en que los días previos a la Navidad y al Año Nuevo harán que baje el tono de la protesta y la dimensión de La Plaza, facilitando el avance de los planes que mantiene con la alianza oficialista que es el nuevo operador del Pacto de Corruptos en el avance del plan para cimentar la impunidad en el país.

Giammattei, sin duda, cree que él fue el creador de tal alianza pero no se dio cuenta que la misma surge de las entrañas del Zavala y que él es un peón más para asegurar la elección de las Cortes que planteó Gustavo Alejos para hacer total la impunidad en el país. El creador de la Alianza Oficialista es el mismo Alejos, quien logró que Giammattei, Sandra Torres, Zury Ríos y Mario Estrada ordenaran a sus huestes que se aliaran con ambiciosos pushiteros para garantizar el éxito del macabro plan.

El pueblo sabe y entiende la situación. Aunque entre también en una especie de receso navideño actuará si no se producen los cambios reales, disolviendo esa sucia alianza y saliendo de personajes tan perniciosos como la Fiscal General, elementos sin los cuales el país no tiene futuro porque el camino está asfaltado para asegurar la más plena y total impunidad que garantiza a todos los saqueadores del país la paz y tranquilidad que ansían.

Editorial

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