Respuestas a preguntas clave que atenúan el miedo

Personal sanitario toma la temperatura a un hombre en un pequeño centro médico en Lima, Perú. Foto La Hora/AP/Martín Mejía.

POR ALFONSO MATA

¿Por qué todas las pandemias de hoy comienzan en algún lugar de África o Asia?

No es del todo cierto que en África y muchas regiones asiáticas sea el lugar principal para la aparición de nuevas enfermedades peligrosas, mucho más a menudo aparecen en latitudes altas. Pero no podemos ignorar que otros problemas se asocian al lugar de aparecimiento y eso tiene que ver con los sistemas de salud mal establecidos, que muchas veces en esos lugares se acompañan de constantes conflictos civiles y militares, la pobreza, la inaccesibilidad a los servicios de atención-prevención, el contacto cercano con los animales, y, a menudo, la alta densidad de población, que no siempre ocurre en África y sí en Asia. Por lo tanto, los brotes locales a menudo se convierten en epidemias y, a veces, en una pandemia.

¿Están desarrollando armas biológicas?

No hay respuesta cierta a esa pregunta. Pero las fuerzas del mal es muy probable que no existan más que en la mente de cineastas y escritores de novelas. Las hipótesis de que los agentes causales de enfermedades mortales se crean artificialmente en laboratorios de alto secreto, aparecen constantemente después del aparecimiento de las epidemias y no podemos decir que no sea posible. Pero más que sean lanzados al mundo intencionalmente virus mortales por las fuerzas del mal, cabe la sospecha que se escapó de laboratorios.

Sin embargo lo más posible es otra cosa. Los estudios modernos de biología molecular y virología muestran claramente que no es necesaria una intervención externa humana: los virus y las bacterias hacen un excelente trabajo por sí mismos, mutan o mezclan su genoma como lo hacen las cepas de virus de influenza y por eso hay que renovar vacunas constantemente. El análisis de los genomas de nuevos agentes patógenos virales, permiten determinar con precisión qué animal nos pasó tal o cual virus y cómo ocurrieron exactamente los cambios que los hicieron peligrosos para los humanos.

ARTE ESTEBAN CARDONA. El Centro de Ciencia e Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns Hapkins actualiza la información constantemente.

¿Es posible predecir dónde aparecerá un nuevo patógeno peligroso?

En algunos casos sí. El ejemplo más llamativo es el virus de la gripe. Las epidemias estacionales son causadas cada año por diferentes cepas del virus, y para producir vacunas efectivas, más de un centenar de centros nacionales de influenza de la OMS, monitorea qué cepas circulan en la población entre los picos epidémicos. Los laboratorios envían los datos a centros de investigación, cuyo personal, después de estudiar toda la información disponible y consultar con expertos locales sobre la base de modelos complejos que describen los cambios en las cepas, deciden qué cepa es más probable que cause una epidemia en el próximo año y desarrollan la vacuna. A veces los científicos cometen errores, pero esto no sucede con tanta frecuencia y, en promedio, la efectividad de las vacunas contra la influenza es del 50-60%.

Predicciones de dónde y cuándo aparecerán aún no es posible en la mayoría de virus que conocemos y menos predecir la aparición de alguno completamente nuevo. Los sistemas de salud no tienen suficientes datos para hacer predicciones razonables pues hasta ahora, pocos métodos permiten identificar qué especies huéspedes albergarán con más probabilidad los futuros virus humanos o qué virus serán capaces de atravesar las fronteras entre especies.

Por lo tanto, los principales esfuerzos ahora apuntan a minimizar las consecuencias del patógeno que ya ha aparecido. En ese orden, en 2009 se lanzó el proyecto global denominado Virome, el término “virom” se refiere a la totalidad del ADN y ARN de todos los virus estudiados, cuyo propósito es encontrar y caracterizar una parte significativa de estos virus potencialmente peligrosos. Hasta ahora, el proyecto no ha arrojado resultados significativos, y muchos investigadores dudan de su viabilidad, creyendo que sería mucho más eficiente invertir en el monitoreo constante de regiones en las que el riesgo de aparición y propagación de nuevos patógenos es máximo. Las razones del escepticismo son la incapacidad de construir predicciones informadas solo sobre la base de datos sobre los genomas de los virus. Para hacer pronósticos precisos, se necesitan estudios de campo y de laboratorio serios, pero tales eventos para 800 mil virus costaría una suma estratosférica, pues no podemos olvidarnos que según algunas estimaciones, 1.67 millones de virus circulan entre mamíferos y aves, de 600 a 800 mil de los cuales podrían propagarse a los humanos.

¿Es posible en una etapa temprana entender cuán peligrosa es una nueva enfermedad?

Es posible, si el país cuenta con sistemas bien establecidos para monitorear la situación epidémica y la detección temprana de enfermedades potencialmente peligrosas. Además, para evaluar adecuadamente cuán peligrosa es una nueva enfermedad, a menudo son necesarias consultas con especialistas de otros países y grandes organizaciones internacionales. Desafortunadamente, esto a menudo no sucede, ya que los estados en los que aparece y comienza a propagarse un nuevo patógeno, a menudo intentan ocultar el verdadero estado de cosas para no provocar consecuencias negativas para la economía, como restricciones en los vuelos y el comercio.

ARTE ESTEBAN CARDONA. La información ha sido actualizada a nivel mundial.

¿Por qué es tan difícil crear drogas debido a mutaciones de virus? Pero las bacterias también mutan y los antibióticos aún funcionan.

Las bacterias mutan (cambian su configuración) notablemente más lentamente que los virus (en promedio, 10-100 mil veces). Además, los virus se multiplican mucho más rápido, por lo que el nivel final de cambios en su genoma es aún mayor. Por ejemplo, uno de los defensores de la velocidad de copia automática, el VIH, puede producir 10¹⁰ partículas de virus por día. Tal rapidez hace que la creación de medicamentos sea económicamente desventajosa, ya que deben actualizarse constantemente. Para evitar esto, muchos medicamentos antivirales usan varias sustancias activas a la vez, dirigidas a diferentes sistemas importantes para el virus.

Además, el virus pasa la mayor parte de su vida dentro de la célula huésped y usa su sistema enzimático, lo que significa que matarlo también requiere matar la célula. Por lo tanto, muchos medicamentos antivirales se caracterizan por efectos secundarios muy pronunciados. Las bacterias se pueden matar independientemente de las células del organismo huésped, y el mismo antibiótico a menudo funciona para un gran grupo de bacterias, ya que afecta algunos mecanismos clave para su vida.

Los virus se caracterizan por una biodiversidad mucho mayor, por lo que a menudo las drogas se crean “individualmente”. Por ejemplo, los medicamentos antirretrovirales hacen frente al VIH, que están diseñados para combatir, pero son inútiles cuando se infectan con cualquier otro virus cuyo ciclo de vida sea diferente del VIH. Dado todo esto, las vacunas que previenen la infección y no luchan contra una infección que ya ha sucedido, siguen siendo un remedio mucho más efectivo contra los virus.

Si no hay medicamentos, ¿significa que hoy es posible que suceda como “la gripe española”?

Para la influenza, existe un mecanismo establecido para crear vacunas efectivas, aunque para algunas cepas es más difícil crearlas. Pero actualmente las epidemias se pueden detener incluso sin vacunas y medicamentos específicos, debido a sistemas de respuesta a emergencias bien establecidos, cuarentena y aislamiento de pacientes, reingeniería laboral, educacional, buenos mecanismos de distribución de productos de consumo diario, atención a tiempo y monitoreo de casos. Y aunque no se puede descartar que reaparezca el virus, desde principios del siglo XX los sistemas de salud de la mayoría de los estados han mejorado significativamente, por lo que uno puede esperar una detención relativamente rápida de la propagación de dicho patógeno.

Un trabajador rocía desinfectante dentro de un inmueble en Bagdad, Irak. Foto La Hora/AP/Hadi Mizban.

¿Cómo protegerte? ¿No comunicarse con visitantes de regiones infectadas? ¿Usar una máscara?

No existe una estrategia universal que proteja completamente contra la infección. En el caso de cada infección, hay matices: si estamos hablando del Covid-19, lea las instrucciones del Ministerio de Salud Pública. Consejo: si se quita periódicamente la máscara para “respirar” y no se lava las manos, no habrá efecto protector.

¿Hay planes listos para salvar a las personas si la epidemia realmente amenaza a la humanidad?

Muchos países desarrollados tienen estrategias sobre cómo lidiar con epidemias a gran escala. Sin embargo, dado el nivel radicalmente aumentado de comunicación entre países, es probable que las medidas tomadas solo dentro de una región sean ineficaces. Por lo tanto, la OMS insiste en la necesidad de notificar a la comunidad internacional los brotes de enfermedades potencialmente peligrosas lo antes posible, lo cual, como ya se mencionó, no siempre ocurre, y establecer un intercambio de experiencias y coordinación entre países desarrollados que tienen recursos para una intervención efectiva, lo que tampoco es lo suficientemente efectivo.

Además, como muestran los modelos científicos, para detener la propagación de infecciones peligrosas, es necesario tomar medidas muy estrictas, por ejemplo, introducir cuarentena o matar muchos portadores animales del virus. Por varias razones, a muchos no les gusta esto, y a menudo intentan romper las reglas que son demasiado duras en su opinión. Se cree que, sobre todo, este comportamiento condujo al hecho de que el brote de ébola en 2014-2015 no se pudo detener rápidamente y la enfermedad logró propagarse ampliamente.

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