¿Renovación o simple continuidad?

Un tema que representa altos costos y tiempos al Sistema de Salud que en buena parte está demandando un plan de implementación social-institucional de medidas "geriátricas preventivas" es la atención a la tercera edad. Foto la hora: Archivo.

Alfonso Mata
lahora@lahora.com.gt

Me pregunto cómo será el accionar en materia de salud del próximo gobierno, en un sistema que actualmente está urgido no de promesas sino de compromisos en reinversión financiera, reingeniería estructural y de personal, aumento de coberturas asistenciales y de seguridad social, en lugar de tratamientos aislados, clientelistas y coyunturales. Aunque uno no esperaría que todo se haga de la noche a la mañana, una vez la elección se realice, todo parece señalar y hacia ello apunta la situación actual, que no estaremos ante un terremoto político y entonces es fácil pensar si se afectarán los cimientos de nuestro Sistema de Salud. Si confiamos en la plataforma electoral actual, apuesto a que no y es muy posible que sus propuestas tengan pocas alteraciones. La continuidad de la acción del gobierno anterior se mantendrá en línea y habrá además, las discrepancias observadas entre los funcionarios y sus autoridades. Ante ese posible escenario ¿Qué cabe pedir?

ENFOQUES Y COBERTURAS

Sorprendería de sobre manera y eso es posible sin grandes cambios estructurales y con poder de decisión y apoyo político, ver un aumento de mejoras en coberturas y en los plazos de detección-atención; lo que significa: identificación del problema, cita rápida para su atención y resolución y seguimiento. Estamos hablando de un mejor acceso y esto a lo largo del período se podría acelerar ya que las demoras en prevención y atención -una realidad en ambas- sigue siendo un problema del Sistema de Salud. Para lograr lo anterior, se cuenta con una herramienta multiusos: la bio-informática que a su vez le puede permitir mejorar otro elemento que sufre de retraso como es el sistema de información en salud institucional y nacional, lo que le estimularía la implementación de un “programa de salud en red” con lo que se podría: aumentar, coberturas, reducir tiempos de espera, evaluar eficiencia y eficacia y logros de servicios y personal e integrar en un modelo híbrido, clínica con acciones de salud y aumentar la visibilidad pública y social de lo que se hace.

Pero hay otra situación que se podría mejorar y es corregir la ruta de su quehacer enfocándose más hacia los pacientes menos enfermos y sanos, detectando los grupos de riesgo tempranamente en mayor cantidad, en la primera línea de atención. Esto no parece necesariamente estar fuera del alcance del funcionamiento actual del sistema.

Abordar los problemas sociales-institucionales que generan exceso de enfermos, es sin duda un gran desafío para la medicina y la salud que debe -como bien recomienda el Dr. Federico Tobar, asesor de OMS- en acciones concretas tales como “exterminar-atacar las infecciones respiratorias y diarreas infecciosas desde el lugar que se originan” lo que tendría un impacto espectacular sobre la salud y la gestión institucional. Esta es una acción que demanda de participación ciudadana y de una campaña nacional como la que se hace con la vacunación y que traería impactos desde varios ángulos. Por ejemplo en costos: baja gastos nacionales y del hogar en salud, disminuye casos y costos hospitalarios, disminuye el deterioro del paciente y por consiguiente reduce secuelas y complicaciones. La detección temprana de grupos y factores de riesgo y evitar la propia enfermedad y su innecesaria evolución, es la mejor inversión comprobada.

Es pues necesario actualizar los enfoques en atención y prevención y en ello un punto relevante aunque no nuevo es la necesidad de darle prioridad e incremento a la implementación de la atención primaria.

PODER Y MANDO

Una orientación que sería bienvenida, en particular por todos los actores de la red del Sistema de Salud, es una clara voluntad de descentralización. Una de las principales estructuras que favorece la corrupción en nuestro medio, es la excesiva centralización de la red de salud, especialmente en torno a la figura del Ministro y sus asistentes y directores y no sólo ello, también favorece la ineficiencia en el funcionamiento de la red de recursos y procesos. Por lo tanto, el promover la autonomía de las instituciones, dándoles más libertad para “asumir sus responsabilidades” sería una orientación bienvenida. Es importante devolver el oxígeno a los gerentes y a los diferentes actores de la red, con su debida supervisión y evaluación institucional y social. Una medida que es fácil de promulgar y que requiere voluntad, decisión y control, pero no cabe duda que eso hay que realizarlo con miras a ayudar a equilibrar finanzas, coberturas, trasparencia y calidad. Hay que apostar por encima de todo al know-how institucional y la colaboración de las personas de la red.

Una estrategia que todos deseamos que se realice, es un cambio de actitud en autoridades y direcciones institucionales y representantes laborales cuyas discrepancias e intereses particulares afectan el funcionamiento de la institución. Compensaciones, formas y responsabilidades laborales, deben ser motivo de una discusión abierta y franca en que el participante número uno y moderador de dichas discusiones y decisiones, debe ser el ciudadano. Tan responsables son las autoridades del descalabro actual de la calidad en los servicios como los “directivos laborales” y los trabajadores del estado, todos motivados por actitudes revanchistas e interese privados y personales. Es necesario -no importa el régimen político que llegue- reabrir y revisar acuerdos para establecer nuevos objetivos que beneficien a todos. Los ciudadanos entendemos que el objetivo de las instituciones públicas es servir y no servirse de ella como muchos lo hacen y somos los ciudadanos los que resultamos los verdaderos patronos de los que en la actualidad contienden, sin que se nos de voz y voto; esto debe acabar. No puede seguir existiendo acuerdos onerosos entre dirigentes sindicales y funcionarios de alto rango, eso sólo ha conducido a una confrontación estéril y si no ahí está la situación de los médicos cuyas demandas tiene que ver con esas escaladas. Además, a la larga lo único que se ha logrado en esos convenios institucionales es que las dirigencias digieran sus alimentos con champan. Es muy importante que en esa mesa de negociación se sienten también los colegios profesionales para comenzar a discutir los cambios que el nuevo gobierno querrá hacer a los términos laborales, para reducir el beneficio de solo de pocos.

OJO CON LA TERCERA EDAD

Un tema que representa altos costos y tiempos al Sistema de Salud, uno de los temas principales de la problemática económica-atención clínica de la salud y que en buena parte está demandando de un plan de implementación social-institucional de medidas “geriátricas preventivas” es la atención a la tercera edad. No se puede seguir postergando el ofrecer nuevas formas de hacer las cosas en este grupo de población. Si la atención primaria tiene visita domiciliaria, sin duda una prioridad real de ese sistema, que invierte muy poco en este tipo de atención, debería ser incorporar la vigilancia-atención del anciano, con ofertas preventivas. Vigilancia y atención de alta eficiencia, las que ya se conocen.

Es pues evidente que restablecer la confianza institucional al proponer e implementar pautas para una mejor planificación, desarrollo y coordinación de la atención y al mismo tiempo dar libertad creativa a las partes interesadas de la red mediante el aprovechamiento de sus conocimientos y capacidades y un asumir responsabilidades, son los desafíos del próximo Ministro de Salud.  Iniciar un ejercicio de redistribución (sólido) y de su evaluación y supervisión. Dinero, recursos y gente ya están; ya están en nuestro sistema de atención médica, pero podrían ser mejor utilizados, lo que podría aprovecharse para dar un respiro al caos del Sistema actual de Salud.