PUNTO DE VISTA

¿Qué pasó con la recuperación del lago de Amatitlán?

Francisco Cáceres

caceresfra@gmail.com

Nació en Guatemala el 19 de Julio de 1938; tiene estudios universitarios y técnicos en ciencias jurídicas y sociales, administración empresarial, pública, finanzas, comunicación, mercadeo y publicidad. Empresario, directivo, consejero y ejecutivo en diversas entidades industriales, comerciales y de servicio a la comunidad. Por más de 28 años consecutivos ha sido columnista en este medio.

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Francisco Cáceres Barrios
caceresfra@gmail.com

Si algo mereció la repulsa popular recaída en el gobierno de Pérez Molina y la Baldetti fue por la estafa cometida con el pretexto de hacer algo muy noble, loable y necesario de recuperar el lago de Amatitlán, el que debiera ser, aparte de reservorio de agua potable para la ciudad capital y los municipios circunvecinos, un lugar de solaz y esparcimiento para sus pobladores. Por ello, como buenos ilusos que somos, pensamos que la administración de Jimmy Morales le iba a dedicar parte de sus esfuerzos, pero fue todo lo contrario, pues terminó dejándolo en un total abandono, a pesar de llevar perdido el 95 por ciento de su profundidad, como de contar con recursos y todo un ministerio que, de mejoramiento al ambiente nacional, su titular no hizo más que andar paseando todo el tiempo en helicóptero sufragado a costillas del erario nacional.

Pero no solo el gobierno central es el responsable de mantener en larga agonía al lago de Amatitlán, pues bien sabemos todos que son catorce las municipalidades que contribuyen a que éste se haya transformado prácticamente en un pantano, ya que la gran mayoría lo emplea como desagüe a través del río que lo alimenta, ya sea enviándole entre 1 mil 700 a 2 mil litros de agua servida POR SEGUNDO, dependiendo de si es época seca o de lluvia, con heces y sinnúmero de desechos tanto industriales como domésticos pero, por tener como entrada el río Villalobos y de salida al Michatoya, durante ese recorrido va dejando el sedimento que le ha estado provocando la pérdida de profundidad a que me referí al principio.

Con un par de tragos y un montón de bocas de por medio es muy fácil sentarse a planear qué disposición se pudiera tomar para dar un buen golpe de efecto de estar trabajando a favor de la ecología y mejorar el medio ambiente del país, pues seguramente así se llegó a legislar la malhadada prohibición de las bolsas plásticas pero, para hacer algo realmente importante y valioso para nuestro país la recuperación del lago de Amatitlán no es un moco de pava, sino algo serio y formal que requiere del apoyo de toda la sociedad guatemalteca; sanear el agua contaminada previamente a dejarla ir por el río afluente; manejar los desechos sólidos eficazmente para que no lleguen de la manera como están llegando al lago cada segundo; planes de educación y capacitación colectiva para que toda la sociedad guatemalteca se involucre en su saneamiento y sobre todo, manejar los recursos del Estado en general y del proyecto en particular, con honestidad y rectitud a toda prueba para que una buena parte de los mismos se puedan dedicar para su recuperación.

He querido cerrar este comentario con una pregunta fácil y sencilla para el presidente electo, doctor Alejandro Giammattei ¿tendrá usted y el ministro del ramo, contemplado hacer esta recuperación dentro de sus planes de gobierno?

Diario La Hora
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