A propósito de “Radio Faro Cultural”

Juan José Hurtado Vega

Aún recuerdo cuando comenzó Radio Faro Aviateca, concebida como un medio de educación gracias a la difusión de programas exclusivamente de música clásica. Recuerdo a un gran amigo, Jack Whitehead, uno de los fundadores que junto a otros ciudadanos visionarios en la década de 1950 promovieron la radio y colocaron la primera antena en el faro que servía como guía de navegación a los aviones de la compañía nacional de aviación. Cuando paso debajo de la Torre del Reformador todavía recuerdo los inicios de la radio.

En la época, muy joven, ya era estudiante de medicina y la formación de mi gusto musical comenzó asistiendo a los ensayos y conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional en el antiguo cine Capitol de la 6ª. avenida.

Radio Faro Aviateca, como la Sinfónica Nacional nos ayudaron a muchos jóvenes de la época a cultivar un particular placer por la música clásica. Nos ofrecían la posibilidad de escuchar obras conocidas o nuevas, presentadas con excelentes comentarios escritos en la programación de la Sinfónica Nacional y orales en las transmisiones de Radio Faro.

Solo he dejado de escuchar esta radioemisora en las épocas que no he vivido en mi patria. Residiendo en el extranjero siempre encontré radiodifusoras que trasmitían exclusivamente música clásica y me acordaba con nostalgia de la emisora de mi país. Actualmente aún sigo escuchando a través de Internet diversas radiodifusoras como Radio Chopin, Radio Bach o Radio Mozart. Las mencionadas son estaciones de radio exclusivamente dedicadas a los autores que les dan nombre y al igual que las existentes en otros países, transmiten exclusivamente una programación muy cuidada de música clásica. En sus transmisiones no van más allá de identificarse unas pocas veces al día, y dar una información cuidadosa de la música, compositor, director de orquesta o solista según el caso. Siempre las comparé con mi querida Radio Faro y notaba algunas diferencias.

Por los periódicos me enteré del nombramiento de un nuevo director de Radio Faro Cultural, y al mismo tiempo me di cuenta del profundo cambio en la programación de la referida radio. No es por el simple deseo de criticar, pero considero que la magnífica labor que Radio Faro ha hecho por la cultura musical clásica en la capital está siendo totalmente adulterada. Digo en la capital, porque la recepción de la señal radiofónica ha sido muy limitada al alejarse de la ciudad.

Desde finales del mes de abril de este año me di cuenta de varios cambios en las emisiones de Radio Faro Cultural, cambios que personalmente creo muy desafortunados y enumero a continuación algunos de ellos.

Hay actualmente una falta de programación, reflejada en una mezcla caótica de obras musicales de diversas épocas y estilos. Con frecuencia solo transmiten fragmentos de obras, que a veces alternan con trozos de música popular, creando una molestia auditiva y conceptual.

Desde finales de abril 2016 no se daba información de compositor, solistas, directores de orquesta, nombre de las orquestas, datos indispensables para una audición informada y educativa. En la última semana afortunadamente hay mucho más cuidado en este sentido.

Las obras son continuamente interrumpidas. Frecuentemente solo se escucha un movimiento de una sinfonía y durante la interrupción se escucha música popular como Jazz y otros estilos que por el cambio brusco desentonan con la programación. Esta música sirve como fondo a una voz con inflexiones estridentes, no profesionales para este tipo de programación. Se da información poco útil repetitiva. Por curiosidad he contado cuantas veces se ha mencionado al Ministerio de Educación y Cultura, se identifica la estación y se da la hora. Sorprendente: los anuncios oficiales se suceden múltiples veces durante tan solo una hora y como a dije, la mención del Ministerio de Cultura y Deportes se repite ad nauseam hasta ocho veces por hora y lo mismo ocurre con la repetitiva y tediosa identificación de la radiodifusora y la hora del día.

Para un amante de la música escuchar fragmentos de una obra o tener interrupciones bruscas es muy desagradable. Estas intervenciones parecen copia de la programación comercial, no siempre agradable y con frecuencia muy estridente que predomina en las radiodifusoras comerciales.

Todo esto me hace suponer que han contratado nuevo personal, probablemente sin mayor experiencia en radiodifusión más seria que la comercial. He comparado los anuncios pregrabados que he oído por muchos años promocionando o comentando las obras a difundirse y la diferencia es apreciable, muy positiva para los antiguos locutores y muy negativa para los que supongo recién contratados.

Tuve oportunidad de leer un artículo publicado en la sección de cultura de Prensa Libre del domingo 29 de mayo de 2016 y creo necesario hacer algunos comentarios.

El artículo alude a la renovación de Radio Faro con ilustraciones que muestran nuevas instalaciones y nuevo equipo “que ahora lucen con modernos aparatos de transmisión digital”, dice, así como “la múltiple colección de discos de acetato de música clásica, con la cual desean hacer un museo”. También leí que la emisora estatal busca ofrecer contenidos de calidad.

El artículo parece que intenta dar la impresión de renovación actual de la radio, menospreciando la trayectoria de más de cinco décadas. Esta afirmación la hago en base a la leyenda destacada en el artículo: “Emisora estatal busca ofrecer contenidos de calidad”. A mi juicio la forma justa de la leyenda sería que la emisora busca continuar ofreciendo los contenidos de calidad que ha brindado desde su inicio.

Me he preguntado si las mejoras en local, sala de transmisión, equipo electrónico y colección de discos de acetato son producto de las últimas semanas o son cambios que se fueron dando progresivamente con el pasar del tiempo. Con todos los cambios desafortunados ocurridos desde finales del mes de abril de este año, no puedo dejar de preguntarme si fueron intencionales para dar la impresión de renovación actual y futura, aunque la realidad sea distinta.

Mi apreciación personal es que en lugar de haber una renovación positiva de la apreciada Radio Faro Cultural se ha dado un enorme retroceso en su funcionamiento. He notado también que comienza, afortunadamente, a darse cambios positivos en relación a lo negativo que he mencionado anteriormente. Es de felicitar al señor Estuardo Estupinián, director de Comunicación Social del Ministerio, por su interés desde el 2014 en mejorar las instalaciones. El nombre del mencionado funcionario, me es grato porque desde hace muchos años lo conocí a través de su participación en la estación.

Finalmente me pareció muy interesante la declaración del nuevo Director, quien ha afirmado que buscan la retroalimentación. Creo que esto abrió las puertas a mi interés en señalar los cambios percibidos en el funcionamiento de las transmisiones musicales de Radio Faro, Patrimonio Cultural de la Nación.

Termino exhortando al señor Ministro de Cultura y Deportes a escuchar las transmisiones actuales. Seguramente él ha escuchado esta radioemisora anteriormente y podrá comprobar mis anteriores afirmaciones, que son casi las mismas del señor René Leiva en su artículo aparecido en el diario La Hora del 31 de mayo de 2016, bajo el título “Desconcertada desnaturalización de Radio Faro Cultural”.