Presidente de Banguat sobre reactivación: Hay que tener cuidado, pero sí buscar un equilibrio

POR REDACCIÓN LA HORA
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Derivado de la crisis ocasionada a nivel mundial por la pandemia del coronavirus COVID-19, las proyecciones económicas han cambiado, con relación al crecimiento que se estimaba en algunos rubros, a inicio de año.

El Banco de Guatemala, estima que la economía guatemalteca registraría una caída del 0.5 por ciento en 2020 y un crecimiento del 4 por ciento para el 2021, además de otros sectores que se verán afectados por bajas en el crecimiento, como las remesas, exportaciones y las importaciones.  En ese sentido, en entrevista para el Diario La Hora, el presidente del Banguat, Sergio Recinos, explicó algunas de las proyecciones estimadas, así como el impacto que podrían tener las caídas de algunos indicadores económicos en el país a causa de la pandemia.

Diario La Hora: Esta pandemia implica cuestiones de salud, economía y aspectos sociales, en Guatemala se prevé una caída del 0.5 por ciento en la economía y según ha reportado el Banco de Guatemala, (Banguat), el promedio de las economías emergentes el del 1 por ciento, en ese sentido, ¿qué haría la diferencia en Guatemala?

Sergio Recinos: Efectivamente, el escenario medio que nosotros tenemos previsto para este año, es una caída de 0.5. Tenemos un escenario más extremo y más estresado, que nos daría una caída de 1.5, y otro escenario que es más conservador con un aumento de 0.5 por ciento.

Aquí es necesario hacer una connotación, antes de estas estimaciones teníamos previsto un crecimiento en el valor central en un escenario medio de 3.6, así que la caída que está teniendo Guatemala, es prácticamente de 4 por ciento.

En el caso de las economías emergentes, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, esas estarían creciendo este año, negativo un 1 por ciento, pero la proyección anterior, era una proyección positiva de 4.6, o sea, está cayendo 5.6.

En el caso de Guatemala, en esa estimación, nosotros previmos prácticamente todo el paquete de políticas fiscales que se están implementando y que fuera aprobada por el Congreso de la República 2 ampliaciones adicionales, una de Q5 mil millones y una de Q11 mil.

Hay que recordar los préstamos que fueron Q3 mil 500, más lo que ya tenía el presupuesto que da un déficit de 2.4, es decir con este paquete, nosotros vamos a llegar a un déficit fiscal de cerca del 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), que sería algo que nunca ha experimentado Guatemala.

Definitivamente, esto le dará un impulso a la economía y va a contrarrestar el efecto negativo. Por esa razón es que estamos viendo en el escenario central una caída del 0.5.


LH: ¿Por qué la incertidumbre es tan alta en esta pandemia?

SR: Tenemos el índice de incertidumbre, del Índice Global de Política Económica (GEPU), que contiene una información de 18 país que conforman las dos terceras partes del Producto Interno Mundial. En esta oportunidad, el índice de incertidumbre casi se eleva a 375 hablando de niveles. Haciendo una comparación, la crisis del 2008-2009, llegó a un índice de incertidumbre de alrededor de 200, o sea estamos 175 puntos arriba, otra comparación había sido la elección de Trump en 2017, en donde el índice se elevó a 275 aproximadamente, han sido los periodos de mayor incertidumbre.

Esta es una crisis sanitaria y lamentablemente no hay una medicina hasta el momento que sea totalmente efectiva, menos una vacuna, aunque hay muchos esfuerzos en ese sentido.

La incertidumbre se genera porque no se sabe cuál será la duración de este desafortunado hecho, a cuántas personas afectará y a cuántas les costará la vida.  Obviamente, eso se está transmitiendo al sector económico, que está íntimamente ligadas y que tienen una correlación negativa, Mientras más duras son las medidas para contener el contagio, más se afecta el producto interno bruto.

Mientras más relajadas son las medidas, el PIB va a afectarse, pero se afectará en menor proporción.

LH: En los números que se han venido manejando, para el 2021, el Banguat prevé un crecimiento del 4 por ciento en nuestra economía, pero ¿del cumplimiento de qué variables o supuestos, dependería ese crecimiento? y ¿es la vacuna o la cura al COVID-19, uno de los factores que permitiría un crecimiento de esa naturaleza?

SR: Tanto el Fondo Monetario Internacional y todos los países, con contadas excepciones, estamos previendo una recuperación en forma de V, es decir que la caída será muy brusca, pero la recuperación sería igual de importante.

La economía mundial para el 2021, tendría un crecimiento de 5.8 por ciento, luego de la caída del 3 por ciento para este año.  Las economías avanzas, luego de una caída de 6.1 para este año, tendrían un crecimiento de 4.5 y las emergentes, luego de esa caída de -1, tendrían un aumento de 6.6.

En Guatemala estamos previendo un rango de entre 3.5 y 4.5 por ciento, con un valor central de 4, que sería un crecimiento mucho más dinámico del que se ha tenido en los últimos años.

Pero, el gran supuesto es que la recuperación es en forma de “V”, y esto lo que tiene detrás es que se logre controlar, en el segundo semestre de este año, la pandemia. Tal vez que no se elimine, pero que se logre controlar y sería más cercano al tercer trimestre, es decir más hacia septiembre, si fuera hasta diciembre, podría cambiar el escenario.

En caso de no suceder, existen recuperaciones en forma de “W”, en forma de “U”, en donde la curva estaría abajo por 6 meses o un año y un escenario más catastrófico, sería una recuperación en “W”, en donde se tiene una recuperación, una caída y luego otra recuperación.  No obstante, la peor de todas, sería una en forma de “L”, en donde se daría un estancamiento.

De hecho, el Fondo Monetario Internacional, señaló que están revisando a “la baja” las estimaciones y las darían a conocer en junio.

LH: En las proyecciones que se tienen, cuando se observan tendencias a la baja en algunos segmentos como el alojamiento, servicios de comida, construcción, minas y canteras, mientras no haya cura y sigan existiendo las medidas de distanciamiento social, ¿podríamos ver alguna forma de recuperación en esos sectores o va relacionado con la cura a la enfermedad?

SR: Existen varias opciones, al final lo estamos viendo a nivel mundial, dependerá de qué tan pronto se dé la reapertura de las economías y en qué forma lo harán. Pero ya vemos economías como Estados Unidos y Europa, que ya iniciaron con la apertura, aunque aún no haya cura.

Se habla de una apertura responsable, gradual y ordenada, pero habría que ver qué significa esto. En Guatemala, el Presidente de la República ha mencionado que irá abriendo la economía poco a poco. En reuniones que hemos tenido, ya se ha hablado de los protocolos para ir abriendo.

Hay que tener cuidado, pero sí buscar un equilibrio, entre minimizar la posibilidad de contagios, pero también que el impacto económico no sea tan grande. Según la CEPAL, para Latinoamérica a diferencia de las economías de Europa y Estados Unidos, otro reto y desafío es muy importante el sector informal.

En Guatemala, el sector informal en términos de empleo es del 70 por ciento y en términos de valor agregado 22 por ciento, al igual que Centroamérica. En ese sentido, hay que buscar un equilibrio entre que las personas no se vayan a morir de hambre, versus que se mueran del COVID-19.

Es complicado medir el impacto a nivel cuantitativo es muy complejo, se tienen aproximaciones con el Programa que está impulsando el Gobierno central, pero es difícil cuantificar el impacto, lo que sí es cierto, es que, en Guatemala, representa el 70 por ciento del empleo.

LH: También está el tema de muchos guatemaltecos que dependen de las remesas, el Banguat prevé una caída del 9 por ciento para el 2020, muchas de estas remesas se usan para el consumo y la subsistencia de los nuestros, ¿cómo se podría llenar ese vacío y qué efectos podríamos ver si no logramos reducir esta brecha con la reducción en el ingreso de remesas?

SR: Este es un problema serio para Guatemala, aún más serio para El Salvador, Honduras y Nicaragua. En Guatemala las remesas representan un 12 por ciento del PIB, para el caso de El Salvador y Honduras es más del 20 por ciento.  Es decir, no dependemos totalmente, pero sí es un ingreso muy importante.

Buena parte de las remesas van a fomentar el consumo y otra parte la inversión. Tenemos una caída en el escenario central del 9 por ciento que va a significar US$ 1mil millones menos de lo que ingresó en 2019.

Se está negociando por parte del Ministerio de Finanzas, un financiamiento con el Fondo Monetario Internacional, son alrededor de US$600 millones, está en etapa avanzada, pero parte del propósito de esto es ir compensando, esa falta de ingresos.

Tenemos una caída de remesas, más una caída de las exportaciones también de alrededor de US$1 mil millones y las importaciones cayendo alrededor de US$1 mil 500 millones.  Hay un cambio en los fundamentos macroeconómicos, en los fundamentos del tipo de cambio y es probable que vía cambiara uno pueda ver un impacto en los próximos meses.

LH: Con la reducción de ingreso de divisas por remesas y por exportaciones, ¿qué se puede esperar del tipo de cambio?

SR: El tipo de cambio en Guatemala es flexible, se determina por oferta y por demanda, el Banco de Guatemala tiene una regla de participación que todo el mundo conoce, para evitar polución de mercado, ataques especulativos, el mercado es pequeño y poco líquido.

El Banguat ha estado participando en el mercado, tanto comprando, como vendiendo dólares, a la fecha tenemos compras por aproximadamente US$700 millones en este año y ventas por US$425 millones aproximadamente.

Habíamos aprobado un mecanismo de acumulación porque veíamos bastante posibilidad de ingresos de divisas en el primer semestre, pero las cosas cambiaron, de hecho, abrimos una ventanilla de liquidez en dólares hace un mes y medio para atender esta emergencia con un monto de US$1 mil millones, de los cuales ya se han colocado US$500.  Esto para evitar volatilidad en el tipo de cambio.

Hemos visto un pequeño deslizamiento en el tipo de cambio hacia la depreciación, pero es sano, el Banco de Guatemala está atento.  A futuro no vemos a pesar de los cambios, que la gente se tenga que alarmar, vamos a ver una ligera depreciación, pero sin demasiada volatilidad, así que el mensaje es tranquilidad, tenemos reservas para atenuar cualquier problema.

Tuvimos un episodio el 25 de marzo, cuando el tipo de cambio sube US$ 0.20 centavos en un día, pero el Banco de Guatemala entra con una cantidad fuerte para quitar el nerviosismo en la demanda.

LH: Respecto al déficit fiscal para el PIB, que se estimaba en 6 por ciento para 2020 y menos de 6 por ciento para 2021, pero ¿qué efectos materiales puede tener esa situación?

SR: Yo creo que se justifica, adoptar una postura política fiscal anti cíclica, porque estamos viendo el impacto en la economía, en todos los sectores, solo el sector público y el sector salud tienen un crecimiento, por los recursos adicionales que se están inyectando a la economía.

Desde el punto de vista conceptual, nos parece que el programa que está impulsando el Gobierno de atender al sector informal, al sector de empleo formal y de atender a las micro, pequeñas y medianas empresas es el correcto.  Eso cuesta plata y habrá que oxigenar la economía para que el impacto no sea mayor.

Para el próximo año, es importante ver e ir convergiendo nuevamente déficits cercanos al 2 por ciento. Hay otra variable que es la relación de deuda del sector público y con esta emergencia y con estos gastos que se están haciendo de parte del fisco, la relación va a subir a 32 por ciento de 26 o 27 por ciento que estamos.  Si bien en este momento, no hay peligro, así empezó Costa Rica y El Salvador.

Son señales de alerta y no hay que llegar a esas condiciones y en este año nosotros vemos que la política fiscal anti cíclica es lo correcto.