Prácticas de los padres y la crianza

La participación de los padres en la educación de los niños, se ha relacionado con la preparación académica. Foto la hora: Ap.

Alfonso Mata
lahora@lahora.com.gt

QUÉ ACTIVIDADES RESULTAN DIFERENTES PARA EL PAPÁ Y LA MAMÁ EN LA CRIANZA DE LOS HIJOS

En nuestro medio hemos realizado relativamente poca investigación sobre las prácticas específicas del padre y la madre sobre la crianza de los hijos. La madre puede saber pero el que toma la decisión es el padre; la madre puede estar dedicada y centrada por lo general en prácticas relacionadas con la promoción de la salud física y la seguridad de los niños, pero el padre puede influir y manda en la decisión final al respecto. Esto nos deja una lección: el acercamiento de conocimiento y actitudes de la buena crianza debe hacerse por igual a la pareja. Por ejemplo, en una variedad de diseños de investigación, se ha comprobado que las actitudes y creencias de los padres, sobre la necesidad y seguridad de la vacunación, influyen en las prácticas de vacunación. Las actitudes y creencias maternas y paterna sobre la lactancia materna (por ejemplo, las opiniones sobre la lactancia materna en público, la creencia de que será incómoda, de que le va arruinar los pechos) se asocian con el inicio y la continuación de la lactancia materna y parecen ser factores de tener en cuenta, en las diferencias en las tasas y prácticas de lactancia materna. Otros estudios han encontrado diferencias entre los padres (por ejemplo, entre los que viven en áreas rurales frente a los que viven en áreas urbanas) en las actitudes sobre la importancia de monitorear las actividades de los niños y su desarrollo y las creencias de los padres sobre el desarrollo físico, mental y emocional de los niños.

LA PARTE ACADÉMICA DE LOS PARTES CÓMO AFECTA LA PRÁCTICA DE LA CRIANZA

La participación de los padres en la educación de los niños, se ha relacionado con la preparación académica. Sin embargo, los padres difieren en sus actitudes sobre el papel que les corresponde en el aprendizaje y la educación de los niños a pesar de estar expuestos a la misma información. Algunas personas consideran que los padres desempeñan un papel central, mientras que otras consideran que la escuela es el principal facilitador de la educación de los niños y consideran que los padres desempeñan un papel menos importante. Algunos consideran que las buenas prácticas de salud es cosa de mujeres. Estas diferencias de actitud, pueden estar relacionadas con las expectativas culturales o con la educación o el confort de los padres al enseñarles a sus hijos ciertas habilidades. Algunos padres, por ejemplo, pueden tener una menor participación en la educación de sus hijos, debido a la inseguridad sobre sus propias habilidades y sus experiencias negativas en el colegio, las unidades de salud, su propia salud y forma de atacarla. Y como se mencionó anteriormente, algunos padres consideran que algunas habilidades son menos importantes para sus hijos en relación con otros tipos de habilidades y, por lo tanto, tienen menos probabilidades de enseñarlas y ponerlas en práctica en el hogar.

Los padres dentro y entre las diferentes comunidades, varían en sus opiniones y prácticas con respecto al papel y significado de la disciplina y quién debe hacer qué: algunos padres usan el control para disciplinar a los niños, mientras que otros intentan corregir pero no controlarlos.

En un pequeño estudio etnográfico transcultural, los autores encontraron que algunos padres consideran que las reglas y el castigo son inapropiados para bebés y niños pequeños. En contraste, muchos padres de clase media, muestran una preferencia por aplicar las mismas reglas a los bebés y niños pequeños que se espera que sigan los niños mayores, aunque con cierta indulgencia. Y la investigación etnográfica, proporciona alguna evidencia de diferencias en las creencias de las madres en diferentes culturas sobre el deterioro y la intencionalidad infantil (si los infantes pueden portarse mal intencionalmente) relacionados con el uso del castigo físico con niños pequeños.

Con las enfermedades sucede otro tanto, yo puedo tolerar la diarrea dicen los padres y por qué no mis hijos es cosa de acostumbrarse y si la cosa esta fregada dele la mitad de la dosis de medicamento que tomo yo. Como esas abundan decisiones más basadas en experiencia propia que en conocimientos adecuados y una actitud dirigida a las buenas prácticas.

Las actitudes y prácticas de los padres no solo hacia la crianza de los hijos, sino también hacia los proveedores de atención, pueden estar conformados por una variedad de factores, incluida la discriminación y son determinantes importantes, del acceso de los padres y la capacidad de obtener apoyo.

Claro que sí, por ejemplo, estudios de diversos tipos han mostrado que los padres que desconfían de la comunidad médica y las agencias de salud gubernamentales, tienen menos probabilidades de que sus hijos sean vacunados, llevados a los servicios de salud a tiempo y llegan a estos con los problemas de salud más avanzados y ya manipulados con medicina tradicional.

Si bien no son tan frecuentes, algunos estudios muestran que las personas que han experimentado discriminación racial y de otro tipo, tanto dentro como fuera de los entornos de atención médica, tienen menos probabilidades de utilizar diversos servicios de salud o de participar en otras conductas que promueven la salud. Esto suele verse también en el campo educativo: la conciencia de racismo de los padres se asocia negativamente con la participación en actividades en la escuela de sus hijos y de otro tipo de actividades que fortalecen conocimientos y actitudes y por consiguiente, buenas prácticas. La investigación también señala que al igual que otras fuentes de estrés, la experiencia de discriminación de los padres, puede tener un efecto perjudicial sobre la crianza y la calidad de la relación entre padres e hijos.

UNA ACTITUD INDIVIDUAL PUEDE AFECTAR LA PRÁCTICA DE LA CRIANZA

¡Sí! Como se señaló anteriormente, las actitudes se forman en parte por la autoeficacia de los padres: la capacidad percibida de un padre para influir en el desarrollo de su hijo o hija en la forma y el momento correcto. Se ha descubierto que la autoeficacia de la crianza de los hijos, influye en la competencia parental (incluida la participación en algunas prácticas de crianza), así como en el funcionamiento del niño. Los estudios muestran asociaciones entre la autoeficacia materna y la autorregulación de los niños y sus habilidades sociales y cognitivas. La autoeficacia también puede aplicarse a la confianza de los padres en su capacidad para llevar a cabo prácticas de crianza específicas. Por ejemplo, los padres que informaron un sentido de eficacia para influir en los resultados escolares de sus hijos en edad escolar primaria, tenían más probabilidades de ayudar a sus hijos con las actividades escolares en el hogar. En la salud en la formación de hábitos y conceptos de salud a la par de la enseñanza, es el ejemplo el que fortalece el concepto en el niño.

Se conoce que la autoeficacia materna, está relacionada con las habilidades de regulación de los niños a través de su asociación con prácticas de crianza que fomentan la competencia (capacidad) que incluían rutinas familiares, calidad de las interacciones madre-hijo, basadas en calificaciones de observadores e informes de los maestros, sobre la participación de las madres en las escuelas de sus hijos. Estudios longitudinales han encontrado que la mayor autoeficacia de la lactancia, predijo la lactancia materna exclusiva a los 6 meses después del parto, así como un mejor ajuste emocional de las madres en las semanas posteriores al parto.

QUÉ PRÁCTICAS CABE SEÑALAR COMO IMPORTANTES EN LA CRIANZA

Todas ellas son interactuantes, es lo primero que debemos saber. La lactancia materna no solo beneficia la salud del niño sino la de la madre. No solo benefician la salud durante la lactancia sino después también. Una buena alimentación acompañada de una buena dosis de actividad física, es otro factor importante que actuara tanto en la niñez como más tarde en la vida, previniendo el aparecimiento de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón y la obesidad. De igual forma lo son las prácticas higiénicas y sanitarias y el uso adecuado de los servicios de salud y la prevención de accidentes a través de medidas preventivas en el hogar, la escuela y los lugares de juego de los niños.