El presidente de Chile, Sebastián Piñera, se vuelve a poner la máscara en medio de la pandemia de COVID-19, luego de anunciar un estado de emergencia en las regiones sureñas de La Araucanía y Biobío, en el palacio presidencial de La Moneda en Santiago, Chile, el martes 12 de octubre de 2021. (AP Foto/Esteban Felix)

El presidente Sebastián Piñera decretó el martes Estado de Emergencia en 72 comunas de dos regiones del sur chileno debido a la grave alteración del orden público y para frenar la violencia y atentados que en ocasiones son reivindicados por grupos de indígenas mapuches que exigen la devolución de sus tierras ancestrales.

El Estado de Emergencia, que limita las libertades de reunión y locomoción, puede ser decretado por el Presidente de la República en casos de grave alteración del orden público, por un máximo de 15 días, renovable por 15 más con acuerdo del Congreso. También permitirá que las fuerzas armadas apoyen labores policiales.

La medida afectará a 40 comunas de la Región del Biobío y a 32 de La Araucanía. En esta última, distante 700 kilómetros al sur de Santiago, la violencia y atentados se arrastran por décadas y se traduce principalmente en ataques contra maquinaria forestal y camiones, los que en ocasiones son reivindicados por grupos mapuches que exigen la devolución de las extensas tierras que pertenecieron a sus antepasados.

Piñera dijo que la dictación del Estado de Emergencia es “para poder proteger a la población, para resguardar el orden público y el estado de derecho”, ante los “los graves y reiterados hechos de violencia vinculados al narcotráfico, al terrorismo, al crimen organizado, cometidos por grupos armados” en las cuatro provincias del Biobío y La Araucanía, que quedarán bajo el mando de un almirante y un general, respectivamente.

Señaló que la medida “permite que las fuerzas armadas colaboren, pero no que reemplacen a las fuerzas de seguridad”, por lo que no podrán participar en forma autónoma y directa en operaciones policiales. Hacia el final de su anuncio, Piñera afirmó que el decreto “en ningún caso de orienta en contra de un pueblo, de un grupo de ciudadanos”, en clara alusión a los mapuches.

Durante la jornada desconocidos quemaron dos templos —uno católico y otro evangélico— en Tirúa, en el Biobío, vecino de La Araucanía.

Luego de enterarse del anuncio del estado de emergencia, camioneros empezaron a levantar paulatinamente los bloqueos del tránsito en ambas regiones, donde demandaban mayor seguridad en las rutas. Los transportistas, que en 2020 paralizaron por una semana, exigen la presencia del ministro del Interior, Rodrigo Delgado.

La región de La Araucanía vive desde hace años bajo fuerte custodia de la policía militarizada, varias de cuyas acciones son fuertemente críticas en la oposición, entre ellas una en 2018, cuando mataron de un disparo por la espalda a un joven mapuche y mintieron sobre lo ocurrido. Un año antes, una unidad de inteligencia policial fabricó pruebas contra ocho mapuches que fueron encarcelados por supuestamente organizar ataques en la zona.

El 12% de los 19 millones de chilenos son mapuches que descienden del pueblo originario de Chile y la mitad de ellos viven en comunidades rurales pobres. Miles rechazan la política oficial de entrega de pequeñas porciones de tierra y algunos centenares desarrollan acciones violentas para exigir la restitución de sus territorios ancestrales.

Los españoles nunca lograron conquistar a los mapuches y fueron dominados por el Estado chileno en el siglo XVIII, cuando con las armas los empujaron hacia el sur, mientras chilenos y colonizadores se hicieron de sus tierras.

Agencia AP
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