¿Por qué ahora es diferente?

Oscar Clemente Marroquín

ocmarroq@lahora.com.gt

28 de diciembre de 1949. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Periodista y columnista de opinión con más de cincuenta años de ejercicio habiéndome iniciado en La Hora Dominical. Enemigo por herencia de toda forma de dictadura y ahora comprometido para luchar contra la dictadura de la corrupción que empobrece y lastima a los guatemaltecos más necesitados, con el deseo de heredar un país distinto a mis 15 nietos.

post author

Hace cinco años los actuales magistrados de la Corte Suprema de Justicia no pudieron tomar posesión el día en que venció el plazo de los anteriores magistrados porque una resolución de amparo lo impidió, y en ese momento no se hizo el alboroto que ahora están haciendo algunos sectores interesados en asegurar que la conformación del nuevo poder judicial se haga en el marco de los vicios conocidos. Hoy, en cambio, se arma el gran escándalo diciendo que eso abre las puertas a que hasta el Presidente y Vicepresidente puedan prorrogar su mandato, pero se ignora que en el caso de los integrantes del poder judicial la Constitución no sólo no dice nada sobre la prolongación del período, sino que la misma ley fundamental, en su artículo 187, de manera expresa establece la imposibilidad absoluta de prolongar el mandato del presidente y vicepresidente de la República.

Los constituyentes establecieron distintos raseros para lo que se refiere a diputados y magistrados con la Presidencia de la República y lo hicieron de manera clara y tajante. En el artículo 187 se dice textualmente que: “La reelección o la prolongación del período presidencial por cualquier medio, son punibles de conformidad con la ley”, pero no se dice lo mismo cuando se regula lo que tiene que ver con los integrantes de los otros organismos del Estado. Y eso no es casual, tanto así que los diputados y magistrados pueden ser reelectos y está ya sentado el precedente de que se puede prorrogar el mandato de los magistrados si ocurre algún problema en la elección.

Lo que tenemos que entender es que aquí se están movilizando los poderes ocultos, los que se han encargado de la captura del Estado para ponerlo al servicio de sus intereses, de manera que se puedan asegurar un poder judicial comprometido no con la justicia sino con la impunidad y por ello es que hay tantas voces que ahora se escuchan, pero que no dijeron ni pío hace cinco años ante una situación idéntica. Porque si tan grave fuera el agravio debieron gritar, como ahora lo hacen, la vez pasada cuando se prolongó el mandato de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia o cuando ocurrió con los integrantes del Tribunal Supremo Electoral.

Es entonces cuestión de lógica entender por qué ahora se vocifera con tanto ímpetu y se quiere asustar con el petate del muerto a los que no entendiendo de leyes se van con la finta, como pasó ya con el presidente electo que, sin haber leído el artículo 187 de la Constitución, dijo ayer que se puede sentar un precedente que permita a un gobernante eternizarse en el poder.

Lo que puede hacer que un presidente prolongue su mandato es que se desobedezca a la Corte de Constitucionalidad y en eso es en lo que hay que tener especial cuidado, porque el verdadero golpe de Estado no está en la prórroga del mandato de los integrantes de las Cortes, sino en el desacato descarado y burdo a la CC, entidad a la que han querido descabezar con procesos espurios surgidos del Congreso y del Ejecutivo.

Diario La Hora
Visión: Realizar un trabajo periodístico que contribuya a la consolidación de la democracia en Guatemala, a partir del periodismo investigativo y de opinión.Misión: Ser un medio de comunicación imparcial, veraz y responsable, dirigido a líderes de opinión con incidencia en los círculos de pensamiento y en el ámbito político guatemalteco.
Artículo anteriorPresidente Electo y ¿los vicios en el proceso?
Artículo siguienteMás allá del plástico