Pompeo visita a migrantes venezolanos en Colombia

El secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo saluda a una joven migrante venezolana, en un refugio durante un recorrido acompañado de la vicepresidenta colombiana Marta Lucía Ramírez. Foto La Hora: AP/Fernando Vergara

CÚCUTA, Colombia
AP

El secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo se reunió ayer con migrantes venezolanos en Colombia al concluir una gira por cuatro países de Sudamérica enfocada en aumentar la presión sobre el presidente socialista de Venezuela, Nicolás Maduro.

Pompeo acudió a un albergue para migrantes ubicado en la localidad fronteriza de Cúcuta acompañado del presidente colombiano Iván Duque. Cerca de ahí, las fuerzas de seguridad venezolanas, con equipos antimotines, permanecieron en medio del puente internacional Simón Bolívar que separa a los dos países.

El centro para migrantes ha sido la primera escala para alrededor de 3. 4 millones de venezolanos que huyeron de la hiperinflación, los severos desabastos de alimentos y medicina, y la agitación política en su país.

Pompeo describió como “muy conmovedor” su encuentro con una madre venezolana de nombre Geraldine que ingresó a Colombia y estaba triste de dejar su país incluso si tenía que hurgar en busca de pañales, medicamentos y otros productos básicos que ya no podía encontrar en Venezuela.

Evocando el famoso discurso de “Derriben este muro” del presidente Ronald Reagan en Berlín al final de la Guerra Fría, Pompeo exhortó a Maduro a levantar el bloqueo militar que impide el ingreso de toneladas de ayuda humanitaria que ha permanecido durante meses en la fronteras de Colombia, Brasil y el Caribe holandés.

“Señor Maduro, abra estos puentes, abra estas fronteras. Puede poner fin a esto el día de hoy”, pidió Pompeo. “Espero que le importe ahora que vea el horror, que vea la tragedia, que cambie su forma de actuar y deje su país”.

Estados Unidos fue la primera de más de 50 naciones que en enero reconocieron al líder opositor venezolano Juan Guaidó, quien se declaró el presidente encargado de la nación. La oposición, con respaldo de Washington y otras naciones, considera ilegítima la reelección de Maduro el año pasado debido a que se prohibió la participación de la mayoría de los detractores de su gobierno.

Pero el enorme apoyo popular de Guaidó al interior del país no ha debilitado el poder de Maduro, y el asediado mandatario continúa gozando del respaldo de las fuerzas armadas, el árbitro por tradición de las disputas políticas en Venezuela.

Las autoridades venezolanas han acusado a Washington de conspirar para derrocar a Maduro e incluso culparon a Estados Unidos de una falla en la red eléctrica el mes pasado que dejó sin luz a buena parte del país durante varios días. Ayer, un alto funcionario se burló de la visita de Pompeo a la frontera.

“¡Confirmado!: Washington y Bogotá ratifican a Cúcuta como escenario habitual de sus más decadentes y baratos espectáculos”, tuiteó el ministro del Exterior Jorge Arreaza. “El show de adulación y servilismo de hoy con @SecPompeo, es de antología. Mientras tanto, el abandonado pueblo de Cúcuta vive de la economía venezolana”.

Estados Unidos ha brindado casi 275 millones de dólares a Colombia, Perú y otros aliados sudamericanos para ayudarlos a lidiar con el creciente número de migrantes venezolanos.

Cuestionado por un reportero sobre si la generosidad mostrada hacia los venezolanos que huyen de Maduro es contradictoria a las políticas hostiles del gobierno de Trump hacia los migrantes en la frontera con México, Pompeo dijo que la comparación era “ridícula”.

“La gente se está muriendo de hambre porque Nicolás Maduro les niega la comida que está aquí. Esto es horrendo. No hay nada como esto”, dijo Pompeo durante su vuelo de regreso a Washington.