POESÍA

Irma Alicia Velásquez Nimatuj/Poeta

¿Qué causa el silencio?

La constante medición del poder,
el inexorable proceso de apagar la voz, el apuñalamiento de la vida sin descaro, el acatamiento histórico,
la dominación que delata la pérdida de conciencia.

O acaso,
las nuevas violencias que arrebatan la dignidad,
la desfiguración del corazón en las colectividades o
la destrucción de la semilla a lo largo de su proceso de vida.

Por eso, duele,
duele ante la saña y el crimen escuchar un silencio cómplice.

¿Qué causa el silencio?

La enfermedad ha contagiado el cuerpo político, el cuerpo material, el cuerpo traslúcido,
el cuerpo efímero o el cuerpo amado, desfigurado.

Corazón y conciencia,
¿es que nos hemos vuelto inmunes?

Entre cargadores y perrajes

Tú evocas mis orígenes
y me transportas al olor de tu espalda, en la cual crecí.

Tus cargadores cobijaban mi pequeño cuerpo, mientras los jaspes de tus perrajes
me adormecían con calidez.
La seguridad que transmitías traspasaba tus güipiles y gabachas.

Cuando dejaste de cargarme
me enseñaste a no soltarme de tu mano. Y si tus manos estaban ocupadas,
me enseñaste a agarrarme con fuerza de tu corte, para atravesar calles y avenidas,
para subir caminos empedrados.

Ni bien empecé a caminar
me enseñaste tus secretos de sobrevivencia desde usar una balanza,
buscando la exactitud, hasta apreciar las alcancías que emergían de la tierra
para resguardar las monedas que llegaban a mis manos.

No necesitaste del alfabeto occidental para enseñarme que la mejor inversión es ser inquebrantable.

Te negaste a fanatismos religiosos o dogmas moralistas,
pero me orientaste en la lealtad como valor sin precio e intemporal.

A ti debo la lealtad a mi mundo,
la lucha estoica por llegar a las cuatro esquinas, por entrar a los mundos contradictorios,

para entenderlos; no para esconderlos.

Viéndome en tus ojos,
la conclusión es sencilla.

El índigo de tus perrajes me preparó para retoñar en el inicio de mis orígenes.