Periplo hacia lo profundo de “Bohemian Rhapsody”, inmortal obra del grupo Queen

Segunda parte

José Manuel Monterroso
Académico docente

Luego de haber dado a conocer algo sobre los posibles orígenes de esta canción y del porqué de su título, pasaremos a describir la estructura y contenido profundos de esta que, como ya se dijo, es una obra de arte, y que se ha erigido como un ícono de la música a nivel general. El periplo que hemos iniciado hacia lo profundo de esta composición musical nos conduce ahora a contemplar la lucha entre el bien y el mal, la cual desde siempre ha sido objeto de análisis y reflexión, así como motivo de inspiración de muy diversas obras de arte. Siempre subyace la esperanza y la convicción de que en esta constante lucha entre los dos polos opuestos -el bien y el mal-, el primero vence y triunfa sobre el segundo.

Estructura interna y contenido profundo de la canción

Una rapsodia, desde el punto de vista literario, narra la historia de un héroe que sostiene una constante lucha entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte. Por ser narrativa, está compuesta de cuadros o escenas que se van presentando ininterrumpidamente. Esto es precisamente lo que sucede en Bohemian Rhapsody, la canción objeto de nuestro estudio. Está compuesta de cuadros o escenas, lo cual la convierte en una composición musical con características inusuales. Así, a diferencia de la mayoría de canciones de la época e incluso de la actualidad, no tiene estribillo; está formada por seis secciones que al escucharla con detenimiento pueden ser identificadas de la siguiente manera: una introducción a cuatro voces a capela, una balada, un solo de guitarra, un segmento operístico, una sección de rock y una coda que retoma la tonalidad de la balada introductoria. Al analizar cada una de estas partes por separado, es posible determinar el contenido y significado profundos de la canción. Veamos.

A criterio de muchos que se han dado a la tarea de estudiar la composición, en la primera sección intervienen los ángeles cantando desde el cielo a cappella (a capela, del italiano a cappella, “como en la capilla”, música producida únicamente con la voz humana, sin instrumentos). En la primera estrofa, los ángeles empiezan preguntando si lo que está sucediendo pertenece a la vida real o es solo una fantasía. Luego aclaran que es real e invitan a su interlocutor a abrir los ojos, alzarlos hacia arriba para ver hacia el cielo y a “darse cuenta”, a descubrir la realidad.

Inmediatamente aparece el personaje principal dialogando con los ángeles. Se presenta simplemente como un chico pobre y que no necesita compasión porque así como viene, así se va para arriba o para abajo, ahí donde el viento sopla pero que eso no es ningún problema para él. Esta frase, “de todas maneras el viento sopla” es fundamental dentro de la canción, lo cual queda comprobado al final de la misma. Ya lo veremos.

En la segunda sección, este mismo chico se despide de su mamá. Abiertamente sabe, y lo dice, que va a morir; sostiene que cualquier intento por cambiar la ruta de su destino será en vano y tardío puesto que su hora ha llegado y el diablo, a quien vendió su alma, se lo va a llevar. El motivo: ha matado a un hombre y se declara culpable.

En este momento empieza la tercera sección: el famoso solo de guitarra de Bryan May y que, dentro de la composición musical, tiene dos funciones. La primera es la dramática, es decir, la representación del dolor y llanto de la madre al darse cuenta de la irrevocable pérdida de su hijo que se marcha para no volver. La segunda es la función musical, pues sirve para unir dos partes muy disímiles: la balada y la ópera.

La ópera, como ya se habrá podido descubrir, es la cuarta parte de la canción. Considero que esta es la sección medular de la composición, por cuanto todo, incluso el título del disco que la contiene (A Night at the Opera), gira en torno a la ópera. Esta parte es la narración del momento en el que el joven protagonista “traspasa” la barrera que hay entre la vida y la muerte, entre este mundo y el otro, para dar inicio a su viaje, sin retorno aparente, hacia lo desconocido.

A pesar de lo duro que pueda ser dicha transición, mediante la ópera, Freddie pretende darle un sentido juguetón y divertido. Es así como pone al protagonista a describir lo que mira y a aquello con lo que se encuentra. Lo primero que dice ver es la silueta de un hombre al que llama Scaramouch, para hacer referencia a una máscara de la comedia propia de Italia y que era conocida como “scaramuccia”. Este encuentro enfatiza el carácter cómico que según el autor tiene este momento.

Posteriormente, el chico menciona la palabra fandango. Según Ramón Gener, un experto español en el tema operístico, por el conocimiento que tenía Mercury de la ópera, pone al chico a escuchar el Fandango que está al final del tercer acto de Las bodas de Fígaro, obra del inmortal Wolfgang Amadeus Mozart; luego, en ese ínterin, el muchacho afirma que ve a un Galileo. Contrario a lo que pueda pensarse, no es Galileo Galilei, ni Jesús, el galileo, como algunos afirman.

Mercury, como ya se dijo, gracias a su gran conocimiento operístico, al poner repetidas veces en boca del protagonista de su canción la palabra “Galileo” quiere afirmar que el chico se encuentra con el padre de Galileo Galilei, es decir, Vincenzo Galilei, famoso músico, considerado el inventor de la ópera. El viaje del joven muchacho continúa. Pronto él mismo descubre que va hacia el infierno, que tiene un diablo a su lado para evitar que se escape y escucha muchas voces que le dicen que no lo dejarán ir (Never let you go let me go).

Cuando el chico mira a Belcebú (Beelzebub) -el diablo-, clama y dice ¡Bismillah! Bismillah es un término árabe que quiere decir “En el nombre de Alá”. Esta expresión tiene una especial connotación ya que Mercury viene de una familia árabe, por lo que recurre a una de las formas más antiguas de clamar a Dios en esa lengua y cultura. Esta palabra se divide en tres partes: Bi, que significa “con ayuda de” o “por la intercesión de”. Ism, la “esencia misma de algo o alguien”, en este caso la divinidad. Por último, Allah, palabra que traducida al español es Alá, el nombre que los árabes le confieren a Dios. El horrorizado muchacho pide la ayuda a la “esencia” misma de Dios. ¡Bismillah!

Nuevamente, con la poderosa intervención de la guitarra de Bryan May, da inicio la quinta sección (sin lugar a dudas una de las más importantes), en la cual, con la fuerza del rock pesado (hard rock) aparece el diablo reclamando al muchacho su falta de fidelidad a lo pactado. Interpretando y traduciendo muy libremente el texto, se puede colegir que el diablo recrimina al muchacho por su intento de traicionarlo y de fallar al pacto hecho. Es por ello que, encolerizado, le cuestiona de la siguiente manera: “¿TÚ PIENSAS QUE TE SERÁ FÁCIL BURLARTE DE MÍ Y DEJARME, LANZÁNDOME UN ESCUPITAJO A LA CARA? ¿TÚ CREES QUE PUEDES RECURRIR A MÍ PARA LUEGO ABANDONARME? ¡NO, NO, MUCHACHO! NO PODRÁS ABANDONARME POR MÁS QUE CLAMES A TU DIOS, A ESE TAL BISMILLAH”. Luego se entabla una lucha entre los demonios y los ángeles por ganar el alma del muchacho.

Es en ese preciso momento que cambia el ritmo y da inicio la sexta y última parte de la canción: la coda, del italiano “cola”. Las voces de los ángeles, juntamente con la guitarra de May, vuelven a incursionar. Sube el tono de la melodía (de Mi bemol a Fa) en señal de que los ángeles han rescatado al muchacho y lo suben al cielo, mientras que él sigue diciendo que ya nada importa (Nothing really matters), que todo ha quedado atrás. Da la sensación de que la canción ha llegado a su final. Sin embargo no es así. Falta el sorprendente final: el muchacho repite la frase que tiene un simbolismo especial dentro de la canción: “y sin embargo el viento sopla” (Anyway the wind blows).

En el video oficial se ve a Roger Taylor dando un golpe a un gong, instrumento usado en monasterios en el extremo oriente de China para sanar a cualquier persona y liberarla de los espíritus malignos. De esta manera, queda demostrado que el bien triunfa sobre el mal y que el protagonista, aquel pobre muchacho que había vendido su alma al diablo, se salva y es liberado.

Queda demostrado que la canción contiene una enorme riqueza simbólica, misma que da lugar a una vasta y libre interpretación. Dejaremos por ahora la descripción de la estructura interna que posee y pasaremos, en la tercera entrega de este ensayo, a ver la relación que su contenido tiene con algunas obras literarias, las cuales, sin duda alguna, eran perfectamente conocidas por el creador de esta maravilla musical.

Presentación

La música es una expresión artística que nos gusta a todos.  Y Freddie Mercury, uno de esos ídolos del rock que tampoco nos deja indiferentes.  Desde este horizonte, de la mano de José Manuel Monterroso, presentamos la segunda entrega (de tres) del examen a Bohemian Rhapsody, una obra llena de significados que el escritor desentraña para mostrar las claves de su comprensión.

Lo de Monterroso es una especie de hermenéutica donde evidencia la intertextualidad de un genio que trasciende la música.  Estamos frente a un creador que traduce sus vivencias en un texto poco común.  Por ello, su valor no solo está en la melodía misma, ya de por sí hermosa según las razones de nuestro filósofo, sino además en un trabajo que aproxima a sentimientos profundos, los típicamente humanos.

El autor lo explica así:

“El periplo que hemos iniciado hacia lo profundo de esta composición musical nos conduce ahora a contemplar la lucha entre el bien y el mal, la cual desde siempre ha sido objeto de análisis y reflexión, así como motivo de inspiración de muy diversas obras de arte. Siempre subyace la esperanza y la convicción de que en esta constante lucha entre los dos polos opuestos –el bien y el mal−, el primero vence y triunfa sobre el segundo”.

Además del artículo de Mercury, ofrecemos a usted una introducción a la reciente publicación de Carlos René García Escobar, titulada “Novelario”.   Para ello, Juan Antonio Canel Cabrera recorre su contenido, revisando las cualidades de la obra y las circunstancias de la escritura.  Al analizar el libro del autor, Canel trata de ubicarla en el lugar que le corresponde dentro de la tradición literaria guatemalteca.

Con las contribuciones anteriores, no menos importantes son los textos de Fernando Mollinedo, Miguel Flores y Adolfo Mazariegos.  Estamos seguros que serán de su agrado.  Le deseamos una muy feliz lectura. Buen fin de semana.