Penosa descripción de nuestra realidad

Oscar Clemente Marroquín

ocmarroq@lahora.com.gt

28 de diciembre de 1949. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Periodista y columnista de opinión con más de cincuenta años de ejercicio habiéndome iniciado en La Hora Dominical. Enemigo por herencia de toda forma de dictadura y ahora comprometido para luchar contra la dictadura de la corrupción que empobrece y lastima a los guatemaltecos más necesitados, con el deseo de heredar un país distinto a mis 15 nietos.

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Thomas P. McCann termina un capítulo del libro “An American Company” con esta frase: “Y aún ahora, Guatemala sigue siendo uno de los Gobiernos más inestables de CA”. McCann fue por muchos años el relacionista público de United Fruit Company, y relata en el libro cómo fue que la UFCO llegó a ser de las empresas más poderosas y su enorme influencia en la política guatemalteca.

El libro dedica un capítulo completo a Guatemala, la única de las repúblicas bananeras de tener tal “honor”, pero es triste cómo se expresa de Guatemala y lo peor es que lo que dice no ha perdido valor. Es más, hace pensar que el ser elegidos por el presidente Trump para ser un Tercer País Seguro es por las mismas razones.

McCann empieza el capítulo de la siguiente forma (traducción libre) “La Compañía operaba dos divisiones en Guatemala, una en la Costa Este y otra en el Pacífico. Juntas, estas dos divisiones contabilizaban una gran participación de la tierra tropical de la compañía. Guatemala fue escogida como sitio del temprano desarrollo de las actividades de la compañía a principios de siglo (1900s) porque buena parte del país tenía tierra para bananos de primera calidad y también porque al entrar a Centro América, el gobierno de Guatemala era el más débil, más corrupto y flexible de la región (resaltado mío)”.

Es bueno atraer inversión extranjera para la generación de empleo, pero que nos escojan porque somos competitivos y no por ser un país donde con una mordida se arregla todo. Que nos escojan por ser un modelo de cómo proveemos salud y educación a nuestra población, no por tener cargo de conciencia de quienes hablan de soberanía pero entregan el país en medio de un pollo con crema y loroco.

Da mucha tristeza que nuestra principal oferta para atraer extranjeros, para invertir o para congraciarlos, sea el que somos corruptos y que le encontramos salida a todo. Da tristeza que los ministros estén ofreciendo bajarse los pantalones y quien se los va a tener que bajar es todo el pueblo guatemalteco.

Y otra cosa que tiene en común lo que decía McCann y lo que sucede en estos momentos, es que a la UFCO la asesoró y muy bien Edward L. Bernays, el padre de la propaganda moderna; y el gobierno de Morales y los que lo manejan tras bambalinas han usado todos los trucos de la chistera del mismo Bernays. Ahora anuncian con bombos y platillos los acuerdos, pero solo lo que sirva para engañar, confundir o al menos desviar la atención.

Pero lo más triste, es que seguimos siendo lo mismo y no lo queremos ver, no lo podemos aceptar porque nosotros como ciudadanos lo dejamos. Y por eso estamos pagando las consecuencias de este gobierno que vino a coronar la corrupción con la que caracterizaba a Guatemala MacCann.

Indigna y da pena ver cómo la corrupción sigue siendo el gran factor en Guatemala, sobre todo luego del enorme destape que hizo la CICIG de esa penosa realidad nacional. La indiferencia de nuestra gente nos condena a que sigamos siendo, ante el mundo, ejemplo de una nación donde el soborno allana todos los caminos.

Diario La Hora
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