Para Zack y Shia, cinta de amigos se torna en amistad real

Shia LaBeouf, a la izquierda, y Zack Gottsagen, protagonistas de "The Peanut Butter Falcon". Foto la hora: Chris Pizzello/Invision/AP).

Por JAKE COYLE
NUEVA YORK
Agencia (AP)

Shia LaBeouf trata de mostrar lo distinto que es de su coprotagonista en “The Peanut Butter Falcon”, Zack Gottsagen.

LaBeouf, de 33 años, sacude la cabeza sobrecogido. Al igual de él, Gottsagen es actor. Es un año mayor que LaBeouf, y tiene síndrome de Down. A decir verdad no puede cantar ópera y tampoco es un gran submarinista, pero eso nunca lo ha detenido.

Hace seis años, Gottsagen conoció a Tyler Nilson y Michael Schwartz en un taller de actuación para personas con discapacidades en un campamento en Santa Mónica, California, organizado por Zeno Mountain Farm. De inmediato notaron a Gottsagen, que al interpretar al tipo malo en un western, con un aire de peligro se quitaba los anteojos y posaba su bebida en la mesa antes de hablar.

Gottsagen, que trabajaba como acomodador en un cine en Florida, les dijo que quería ser estrella de la gran pantalla.

Schwartz y Nilson sólo habían trabajado en las periferias de Hollywood, haciendo comerciales y cortometrajes. Nilson, que fue por un tiempo modelo de manos, había hecho de doble de Brad Pitt.

Inspirados en la determinación de Gottsagen, alquilaron unos libros en la biblioteca pública sobre cómo escribir para cine y crearon un guion sobre un joven con síndrome de Down obsesionado con la lucha libre que escapa de su residencia asistida para embarcarse en una aventura tipo “Huckleberry Finn” y se topa con un pescador desahuciado a la fuga de sus deudores (LaBeouf).

Tomó un esfuerzo extremo hacer realidad este proyecto. Nilson y Schwartz se fueron a la quiebra y se quedaron sin techo en el proceso. Por un tiempo Nilson vivió en una carpa sin casi nada qué comer. “Para bien o para mal, nos volvimos un poco locos tratando de cumplir la promesa que le hicimos a Zack”, dijo Nilson.

Pero con Gottsagen como protagonista, lograron reunir algo de dinero y la bondad del proyecto terminó atrayendo a un elenco envidiable que incluye a Dakota Johnson, John Hawkes, Bruce Dern y Thomas Haden Church. Tras su debut este año en el festival SXSW, “The Peanut Butter Falcon”, que se estrenó en los cines el viernes, se llevó el premio de la audiencia. Las reseñas de la crítica han sido excelentes. El sueño de Gottsagen se hizo realidad.

Lo impactante de Gottsagen es la naturalidad con la que se ha tomado su buena fortuna. Ama del cine _ cuenta “Grease” (“Vaselina”) entre sus películas favoritas y estudió actuación desde pequeño, así que se siente completamente cómodo ante los reflectores. Incluso ha dado clases de actuación a otros con síndrome de Down. Trabajó por su gran oportunidad. Se la ganó.

La vida de Gottsagen no ha cambiado, pero sí las de aquellos a su alrededor, en particular la de LaBeouf. El intenso actor, que ha luchado públicamente con tendencias autodestructivas, no sabía exactamente en qué se estaba metiendo cuando un mes antes del rodaje se bajó de un avión en Georgia y se montó en el remolque de una camioneta pick-up. Nilson y Schwartz iban sentados al frente, Gottsagen y LaBeouf atrás, agarrándose cuando el camión tomaba una curva.

Rápidamente se hicieron amigos. Filmaban 12 horas diarias por los campos de Georgia, nadando en ríos, bailando en vías férreas y haciendo peleas de sandías, y veían partidos de lucha. Como con sus personajes, no había nada de mal gusto entre ellos, sólo honestidad, ternura e igualdad.

En medio de la producción en 2017, LaBeouf fue arrestado por ebriedad pública. Un video lo mostró haciendo comentarios sexistas y racistas a agentes de policía. LaBeouf desde entonces se ha mantenido sobrio, y le acredita a Gottsagen el giro que dio a su vida.

LaBeouf tiene que contener las lágrimas al decir eso. Gottsagen recuesta su cabeza contra el actor y lo rodea con un brazo. Ambos se dicen “te quiero”.