Hay evidente molestia internacional por el papel que juega Consuelo Porras y que ella tenía que mover pieza para “demostrar” que no está protegiendo a Morales. Foto La Hora

Una de las críticas más generalizadas que se hace a la gestión de la Fiscal General es la forma en que ha protegido a quien la nombró en el cargo y a quien la puede reelegir cuando termine su período. Ayer, sin embargo, anunció el Ministerio Público que presentó tres acciones de antejuicio, una de ellas en contra de Jimmy Morales, quien la designó para dirigir la entidad encargada de la persecución penal en el país. Los otros dos antejuicios son contra una jueza de instancia que otorgó un amparo que consideran sin fundamento para forzar a la PNC a darle seguridad personal a un individuo y el otro contra el diputado Aldo Dávila por empujar a un agente de la Policía Nacional Civil y haberle “agredido verbalmente”, abusando de su cargo.

El antejuicio contra Jimmy Morales no tiene que ver con ningún acto de corrupción o de abusos de los que ha sido señalado. Es un antejuicio por haber declarado “non grato” a Iván Velásquez, Comisionado de la CICIG que dirigía la lucha contra la corrupción en el país, hecho que marcó el inicio del final de esa entidad creada de común acuerdo entre Guatemala y Naciones Unidas para hacerle frente al tema de la impunidad en nuestro país.

Más que la declaratoria de “NON GRATO”, que finalmente no llegó a cobrar efecto, el abuso de poder de Morales estuvo en la expulsión de todos los extranjeros que trabajaban en la Comisión, empezando por el mismo Velásquez a quien arbitrariamente se le impidió el ingreso al país. Pero tenemos que entender que hay evidente molestia internacional por el papel que juega Consuelo Porras y que ella tenía que mover pieza para “demostrar” que no está protegiendo a Morales y qué mejor que hacerlo con una investigación sobre uno de los casos más flojos que pueda haber en su contra y con el que, sin duda alguna, no corre el menor riesgo de una condena que le mande a la cárcel.

Y de paso, como ya ha ocurrido en otra oportunidad, se aprovecha para meter en la misma colada que a Morales otros casos que sí interesan de verdad al MP. Es por ello que el empellón que el diputado Dávila dio a un agente de policía tiene más chance de prosperar que el antejuicio contra el ex presidente de la República, pero el objetivo de dar la sensación de que el Ministerio Público no protege a Morales se logra. Al menos en la mente de los más incautos observadores.

Editorial

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