Pedro Pablo Marroquín

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Esposo, papá, abogado y periodista. ¡Si usted siempre ha querido un mejor país, este es su momento de actuar!

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Pedro Pablo Marroquín Pérez
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@ppmp82

La jugada está cantada y a pesar de los esfuerzos de una minoría en las Comisiones de Postulación, el día lunes la de Salas de Apelaciones empieza con las votaciones para ir dando paso a la conformación de los listados de lo que será la elección más importante de la historia del país porque nunca antes la impunidad había sido un anhelo tan preciado de las mafias de todo tipo, desde el cuello blanco hasta el más raso de los rasos.

En ese contexto hay que entender parte del pleito de la UNE. Los diputados, antes fieles a Sandra Torres y “estrellas” gracias a ella, ahora desean vestirse con piel de oveja con la excusa que si siguen con ella nunca van a ganar la presidencia y se pelean, de “mentiritas”, porque nunca entregaron los mensajes a la fiscalía, lo que le hubiera podido valer regresar a la cárcel.

Torres por el otro lado, pactó con Gustavo y Felipe Alejos darle votos para la Junta Directiva del Congreso no por el tema de la directiva per se sino porque dentro del combo, la joya de la corona de la impunidad es la elección de cortes y saben que necesitan los votos de “Sandrita” como le dice “Gustavito” y los tres necesitan impunidad como agua en el desierto.

Y por eso es que el lunes la mayoría de postuladores están dispuestos a ceder a presiones de los operadores de las mafias que verdaderamente mandan en la justicia y para ello les valdrá gorro ponerse en una posición de conflicto de interés (votarán por los que los elegirán a ellos en Corte Suprema de Justicia, por ejemplo) porque la conjura de impunidad los obliga a hacer lo necesario.

En el 2014 se advirtió, como en el 2009 que el sistema ya estaba colapsado y que no había opciones de tener una justicia verdaderamente ciega, justa, pronta y cumplida mientras las mafias del poder paralelo tuvieran la sartén por el mango.

No se hizo nada al respecto y cuando por fin se intentó romper ese molde en el 2016, desde los más copetudos hasta los más shumos se terminaron uniendo porque ambos entendieron que son hermanitos de impunidad y que era indispensable que unieran los esfuerzos y desde esa fecha se mantienen cohesionados para asegurar que lleguen magistrados que puedan controlar a su antojo.

Como he dicho en otras ocasiones, en esta elección el buen juez, el buen magistrado o el buen abogado no tiene cabida porque una vez más, es pedirles a los buenos que se presenten para que los malos los elijan y eso es matemática y teóricamente imposible. Y ojo, que son dos filtros de mafias, la que se conforma en las Comisiones de Postulación y la del pleno de diputados.

Las mafias no son altruistas y los votos en el Congreso se han ido poniendo más caros y sin duda alguna, los de elección de magistrados (por mucho que todos los necesiten) serán carísimos porque el proceso tiene tantas piezas para asegurar impunidad, que las preferencias de los jefes se venderán muy caras. Así hay que entender la alianza de los Alejos con Sandra y por eso apoyaron al oficialismo para quedarse con la Directiva legislativa.

Por eso es que, por mucho y que Estados Unidos mande a Raymundo y medio mundo, si la justicia sigue funcionando como lo está haciendo y toleran esos manoseos, no habrá forma de detener la migración, no hay manera de lograr la generación de oportunidades que necesitamos para crecer económicamente y cerrar las brechas.

Y peor aún, cuando en los mismos Estados Unidos los desmanes a la justicia empiezan a sentirse como que en efecto, el Norte se está empezando a convertir en el sur.

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