Gladys Monterroso

licgla@yahoo.es

Abogada y Notaria, Magister en Ciencias Económicas, Catedrática de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de San Carlos de Guatemala, Diploma otorgado por la Corte de Constitucionalidad en 2005, como una de las Ocho Abogadas Distinguidas en Guatemala, única vez que se dio ese reconocimiento, conferencista invitada en varias universidades de Estados Unidos. Publicación de 8 ediciones del libro Fundamentos Financieros, y 7 del libro Fundamentos Tributarios. Catedrática durante tres años en la Maestría de Derecho Tributario y Asesora de Tesis en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

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Gladys Monterroso
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“El que ha superado sus miedos será verdaderamente libre” Aristóteles

La iniciativa 5272, actualmente aprobada en segunda lectura por el Congreso, además de ser un claro retroceso en la defensa de las garantías individuales, atenta contra derechos constitucionales, además de promover la discriminación, la misoginia y el odio entre otros males propios del siglo XIV, en plena evolución tecnológica, la sociedad nuestra retrocede cada día más.

Veamos, si en Guatemala, no existe el matrimonio homosexual, ¿Tiene sentido prohibirlo? Parece de tontos prohibir lo que no se encuentra permitido, pero los señores diputados tenían suma necesidad de crear un sentimiento de odio hacia la comunidad LGTB, cuando la misma ha existido desde que el mundo es mundo, no se puede negar lo evidente, son tan humanos como los heterosexuales, sin embargo la iniciativa mencionada se encarga de discriminarlos en una clara violación a la misma Constitución.

En relación a la unión de hecho, la iniciativa en mención modifica el Código Civil, que la reconoce, sin embargo la modificación planteada pretende que para que la misma se legalice deben existir hijos de por medio, y si ¿Naturalmente no se puede concebir? ¿Se debe negar el reconocimiento del lazo que une a las personas por no haber procreado? Tal como se encuentra redactado el documento en mención, no es suficiente el haber convivido públicamente, le adhiere a la norma la obligatoriedad de la procreación.

Cuando el Código Civil reconoce la unión de hecho entre un hombre y una mujer ¿Es necesario prohibir lo contrario? Si todo lo que no se encuentra permitido tácitamente se encuentra prohibido, ¿Tiene que justificarse el trabajo de los diputados prohibiendo lo que no está permitido? Una aberración social, o propio de desconocedores, se comprueba que legisla quien no sabe de leyes.

La misma iniciativa le da derecho a cualquiera, a no aceptar legalmente las prácticas o conductas no heterosexuales, por lo que todo lo que no es hetero es rechazado, aumenta la locura colectiva estableciendo que nadie puede ser perseguido penalmente por no aceptar como normal la diversidad sexual ¿Qué significa lo anterior? Que la discriminación por diversidad sexual se encuentra permitida y más aún legalizada, además, estipula esta deformidad jurídica, que tampoco puede ser perseguido penalmente quien no acepte como normal la ideología de género, siendo que la misma surge a finales del siglo pasado, con el objetivo de liberar a la mujer de las imposiciones sociales derivadas de su posición como mujer, reconociendo a la ideología, como liberadora de la opresión que por siglos vivió la mujer, con esta iniciativa, por demás desafortunada, por no calificarla de otra forma, no puede ser perseguido penalmente quien oprima a la mujer por ser mujer, un claro retroceso por parte de los “legisladores”.

No cabe duda que nos encontramos ante un nuevo movimiento promotor del odio, me temo que la mayoría de las personas que fueron a manifestar el domingo 2 de septiembre no se han molestado en leer la iniciativa en mención, se dejaron subyugar por el discurso de si a la vida, cuando en 20 artículos de los que se compone la iniciativa mencionada, no existe un canto a la vida, más aún, nos regresa al medioevo cultural y legal, restringiendo la defensa a las garantías fundamentales que como seres humanos nos merecemos.

La iniciativa por demás retrograda pretende además limitar el quehacer de los dignatarios y funcionarios públicos, al normar que la ley, al entrar en vigencia se convierte en la posición oficial del país, en las actividades internacionales en las que los mencionados participen, por lo que se deduce que si el Presidente se presenta a una cumbre internacional, debe pronunciarse en contra de la comunidad LGTB, asimismo en contra de la ideología de género, ¿Es un retroceso? A todas luces, pero lo más lamentable es la apología de la discriminación que la iniciativa pretende implementar a nivel nacional.

Pregunto ¿No existe ya bastante odio y división en el país, para que por medio de una ley cavernaria se implementen los mismos?

¿Cuánto homosexual reprimido se esconde detrás de quienes proponen y defienden esta aberración jurídica y promoción del odio más cruel?

En un mundo civilizado esto no puede ni debe suceder, antes de apoyar un movimiento por muy noble que este parezca debemos informarnos concienzudamente, porque no podemos vivir más en un mundo inmerso en la discriminación y el odio ¡Basta ya!

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