Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt
En la sesión ordinaria para la aprobación del Estado de Calamidad por el desastre del volcán, tragedia manejada en forma calamitosa por la Conred y el Insivumeh, se aprobó convocar a sesiones extraordinarias para aprobar iniciativas específicas que interesan al Congreso. Entre ellas colocaron un préstamo que está a punto de vencerse dejando a Guatemala sin la oportunidad de utilizar recursos frescos y a bajo costo, pero el meollo de las intenciones del Congreso era aprobar a rajatabla, como lo hicieron el 13 de septiembre pasado, leyes que favorecieran la impunidad y la corrupción, destacando entre ellas la del transfuguismo, la reforma al delito de financiamiento electoral ilícito, una ley de aceptación de cargos arreglada a su manera, la Ley de ONG para desarticular el movimiento social y una ley de competencia para chantajear o congraciarse con algunos en el sector privado.
El Congreso pretendía aprobar de emergencia dichas leyes y se requerían 105 votos, los mismos que tuvieron en septiembre del 2017, y para ello hasta se logró que el Presidente del Congreso suspendiera su viaje personal para estar presente y aportar un valioso voto a la hora crucial. Sin embargo, sucedió que lejos de que la tragedia del volcán fuera el gran distractor que ellos supusieron, terminó siendo el motor de una masiva y brutal expresión de rechazo y condena a diputados que en medio de lo que estaba sucediendo quisieron aprovecharse para lograr su cometido de impunidad.
El transfuguismo es vital para los diputados y su esperanza de reelegirse y seguir mamando de la teta del Estado por lo que era la ley más importante a aprobar, junto a la reforma al financiamiento electoral ilícito con la intención de que lo que hizo el presidente Morales dejara de ser delito y así salvarlo de una vez por todas de los señalamientos en su contra. Pero las otras también tenían su grado de importancia para descabezar el movimiento social que tiene en varias ONG, su soporte orgánico, razón por la cual esa ley es tan importante para quienes saben que la presión popular es crucial en esta etapa que estamos viviendo. Esa ley no solo habla de rendir cuentas, sino que abre las puertas a la violación de derechos constitucionales.
Evidentemente no pudieron tener la mayoría absoluta y por eso es que ahora Arzú dice que la intención era seguir el trámite ordinario de esas leyes enviándolas a las comisiones respectivas, pero muchas de esas iniciativas ya están dictaminadas y además, para taparle la boca, está claro y fresco el precedente de las otras leyes de impunidad aprobadas a rajatabla y sin los trámites ordinarios con aquellos votos que el pueblo llamó de la ignominia y que fueron derogadas por el mismo Congreso debido a la reacción indignada de la ciudadanía.
Se les frustró, por ahora, el intento de establecer los mecanismos para eliminar el castigo a la corrupción de los políticos que va desde ese asqueroso transfuguismo que es literalmente una venta de conciencias, hasta el financiamiento electoral ilícito que es, también literalmente, la compra de esa barata conciencia de quienes se dicen dirigentes del pueblo.







