Pedro Pablo Marroquín Pérez
pmarroquin@lahora.com.gt
@ppmp82

Desde el lunes, las tensiones aquí en Estados Unidos han encontrado su epicentro en la Casa Blanca, por las investigaciones que ha avanzado Robert Mueller en torno a la injerencia de Rusia en las elecciones gringas y sobre los intereses que la campaña de Donald Trump tuvo con lo que hacían los rusos porque estimaban que los ayudaba en su esfuerzo por derrotar a la demócrata Hillary Clinton.

Ya hay un “colaborador eficaz”, George Papadopoulos y a ver si no dicen que es invento de Mueller; fue acusado otro asesor de Trump, Paul Manafort quien fuera el jefe de campaña y las investigaciones tienen a Trump a la defensiva y extremadamente preocupado. Veremos qué pasa en los próximos días e incluso meses.

Según el parámetro de algunos guatemaltecos, los que estaría pasando contra Trump es un intento de golpe de Estado porque Mueller sería un marxista que desea imponer una agenda contraría a los intereses de Estados Unidos y no busca, para nada, salvaguardar los intereses americanos de una injerencia directa de su enemigo ruso. Además dirán que lo que hace afecta a la economía de USA.

Dirán que el investigador especial, designado después de que Trump hizo las de Jimmy Morales y se cargó al investigador, James Comey, exjefe del FBI, es un comunista ayudando a la izquierda para “hacerse del poder”.

A Trump le hará falta un Alcalde que lo defienda de la “injerencia” que la justicia quiere hacer para castigar la afrenta extranjera de los rusos y respetar la soberanía americana y seguramente, el Nuncio de Estados Unidos ya está haciendo los preparativos para armar una reunión en la que Trump encuentre aliados en contra de Mueller y fragüen cómo eliminarlo del cargo. También habrá un Gonzalo de Villa, interesado en algún nombramiento en una diócesis de chaché, que ponga a los obispos de cabeza para defender al representante del Papa.

Saldrán los Javier Hernández de Trump en el Senado y el Congreso para defender a su presidente alegando que todo esto es parte de un plan perverso en contra de su jefe y seguramente que ya se están convocando las manifestaciones en el lugar de trabajo de Mueller para protestar en su contra por querer “alterar” el Estado de Derecho y seguro, algunos empresarios organizados le dirían a Trump que no se preocupe, que ellos no lo tienen por traidor a la Patria.

Desde hace algunos meses se han venido escuchando manifestaciones de demócratas e incluso republicanos que alzan la voz preocupados por el futuro de su país y que han mencionado que es necesario acusar al Presidente por haberse entregado a los brazos rusos y especialmente de Putin y seguramente, si el mandatario americano es acusado, pedirán su renuncia como es normal porque se cuestiona la idoneidad, tal y como se hizo con Nixon en los 70.

Nos guste o no, eso pasa en un país en donde la justicia funciona y por eso la gente lo ve como normal, pero en los países en donde los sistemas han sido históricamente cooptados para que la justicia tenga limites en su alcance, cada vez que la justicia medio empieza a funcionar se encuentran las maneras de tratar de detener cualquier avance para intentar seguir siendo el país de la eterna impunidad que favorezca la corrupción y el tráfico de influencias.

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