Juan Jacobo Muñoz Lemus

-“Y los siete parieron siete en siete multiplicares”.
-¿Que estás diciendo papá?
-Nada importante mijo, solo recordaba un fragmento de un poema sobre los pecados capitales que solía gustarle a mi padre.
-He oído algo de eso, pero a veces no sé cómo encajarlos con mi vida. Son pecados muy específicos ¿verdad?
-Sí y no, dependiendo de si uno quiere ser concreto o si se atreve a la abstracción y a considerar los símbolos.
-¿Cómo así?
-Pongamos por ejemplo, que uno creyera que la pereza es no querer levantarse de la cama o no ir a trabajar; eso sería concreto. Pero ocurre muchas veces, que los humanos preferimos nuestras originales formas de ser y no intentamos ningún cambio solo por la comodidad de ser sin esfuerzo como naturalmente somos. Ninguna reflexión, ninguna conversión y un eterno discurso de “así soy yo y qué”. Eso reflejaría mucha pereza.
-¡Ah! Ya voy entendiendo.
-También nos pasa que ante el disgusto de que las personas y las cosas no sean como queremos, dejamos de reconocer sus límites, y les imponemos expectativas incumplibles, extralimitándonos así en nuestras pretensiones. En ese caso, sería un acto de soberbia.
-¿Y la avaricia?
-Regatear el afecto, la compasión, la empatía, la solidaridad; dar solo si antes se recibe. O creer que lo de uno es tan valioso, que la gente tiene que ganárselo para merecerlo.
-Caray.
-Pensá también, en las veces que nos indigna no ser los primeros en algo y cómo a veces desacreditamos los talentos de otros con chismes, burlas, o el “Bullying” que está de moda. Los hombres, menospreciando los logros de las mujeres, suelen alegar que fueron obtenidos con favores sexuales. Resentir la luz de otros, es una clara muestra de envidia.
-¿Y la lujuria?, esa me interesa.
-Posiblemente tu morbo sea un poco lujurioso. Sería fácil caer en el campo de lo sexual de una manera muy concreta. Pero la búsqueda del placer desmedido, ser impulsivo, no poder renunciar a gratificaciones inmediatas, o saciar la sed de algo con lo que sea, podrían ser gestos de la lujuria. Recordá siempre que la gente no muere por quedarse con las ganas, y que muchas veces se pierde por querer quitarse las ganas de algo.
-Hoy si me fregaste, pero, ¿por qué haremos todas esas cosas?
-A la paz le toma tiempo llegar, principalmente porque de manera absurda, quizás necia; la buscamos donde no se encuentra. Esto da pie a actos desmedidos y desproporcionados que son gestos de agresividad que rebasan límites que no deberían violarse. Vivimos frustrados, ya te dije, porque las cosas no son como imaginamos. A veces parecemos enfermos de odio y terminamos siendo rígidos e intolerantes. Digamos que estoy hablando de la ira.
¿Te falta la gula papá?
-Una vez me dijo un amigo, que si seguía haciendo las cosas como caprichosamente las hacía, me podía dar dos noticias, una buena y una mala.
-¿Cuál era la mala?
-Que iba a comer mucha porquería.
-¿Y la buena?
-Que había bastante.
-Ja ja, trataré de no ser tan goloso entonces. Y de paso a lo que vine; ¡Feliz Día del Padre! Te quiero mucho papá.

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