Gladys Monterroso
licgla@yahoo.es

“Yo declaro que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte”
Platón

Uno de los más grandes problemas, que afronta la sociedad guatemalteca, no es solamente la falta de Justicia, como uno de los valores máximos a los que aspira el ser humano, otro problema de las mismas dimensiones es la falta de independencia judicial, al escribir la frase anterior me refiero solamente a los tribunales, ya que las demás instituciones son auxiliares del Organismo Judicial, uno de los poderes de Estado, establecido en la Constitución.

Actualmente, no solamente no existe independencia judicial tanto teórica, como práctica, uno de los últimos golpes a esa independencia, vista como una utopía más en el país, es la sede de los recién creados: Juzgado unipersonal, Tribunal de Sentencia, su respectiva Sala de Apelaciones, todos en materia tributaria, el problema que apreciamos, los que queremos creer en la Justicia, como tal, estriba en que la sede de todo un esquema de aplicación de la justicia en materia tributaria, sea la sede del Ministerio de Finanzas Públicas, dirigido por el Ministro del mismo, quien a la vez es parte del Directorio de la SAT.

Esta decisión conjunta de los organismos ejecutivo y judicial, es una clara injerencia del primero con el segundo, no solamente transgrede lo establecido en la misma Constitución, sino que a la vez manda otro mal mensaje más a la ciudadanía, más aún si sumamos a lo anterior, que funcionarán todos no solamente en el mismo edificio, también lo harán en el mismo nivel, y por si esto fuera poco, se suma la Fiscalía de Delitos Económicos, todos centralizados, pero no necesariamente para una mayor eficacia, porque ¿Puede existir independencia cuando los diferentes entes se encuentran uno al lado del otro?

Sin creerme demasiado suspicaz, en este país en donde la corrupción a diferentes niveles es el pan nuestro de cada día, semejante fusión no siempre responde a las necesidades por las que fue creada, y se convierte en una encerrona para el sujeto, quien o cae en las redes de un sistema ilícito, o se queda sin defensa.

He de admitir que no litigo materia penal, mi campo es otro, por convicción, comentaré un ejemplo del porque no es lo mío.

En lo personal, me tocó vivir una experiencia bastante frustrante, ya que la hija de una amiga fue víctima de un accidente de tránsito, mi amiga me pidió que la acompañará a la primera declaración, los padres de la conductora nos buscaron durante las primeras horas de la mañana, la audiencia estaba programada a las tres de la tarde, desde ese momento ya no existió comunicación, aun encontrándonos todos en el mismo centro.

La audiencia se llevó a cabo a las 8:30 PM, esas cinco horas en las que esperamos al Juez, pude observar el hacinamiento del sistema de justicia en los centros especiales en los que se encuentran los juzgado, el MP, la Defensa Pública Penal, todos comparten instalaciones, incluyendo los baños, lo que permite naturalmente la comunicación constante, y la unificación de criterios, en el caso mencionado en particular, tanto el MP, como el juez compartían totalmente los criterios, veamos la joven que provocó el accidente iba totalmente en estado de embriaguez, se dio a la fuga, los vecinos la detuvieron.

En la audiencia sucedió lo que me dio la pauta de cómo funcionan estos centros, el juez, violando el código penal y la misma Constitución, me exigió como abogada que presentara un mandato judicial, extendido por la víctima, aunque ella desde hacía 20 horas se encontraba en el intensivo del hospital, con el audio apagado, antes de la audiencia el juez amablemente me sacó de la audiencia, violando todos los preceptos institucionales.

Con esa experiencia, y la de otros compañeros, me uno a quienes se encuentran en desacuerdo que hacinen en el Ministerio de Finanzas, todo el sistema de justicia tributario.

La justicia es un derecho, no un regalo.

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