Fernando Mollinedo C.

Guatemala al igual que cualquiera otra sociedad, vive problemas de diferente orden; la mayoría de éstos por obligación legal deberían ser resueltos por el Estado, sin embargo, por inveterada costumbre, los gobernantes de turno siempre indican que «no hay presupuesto» ni siquiera para paliarlos.

La Línea, el agua mágica, la cooptación del Estado, TCQ, las medicinas para hospitales públicos, PISA y los enfermos renales, el transurbano, los pasos a desnivel, el basurero de la zona 3, mantenimiento de autopistas (carreteras para las carretas, caminos para caminar) el transporte urbano y la anarquía de sus pilotos cobrando tarifas mayores a las autorizadas, la incontrolable carestía de la canasta básica entre otros.

También, los asaltos selectivos a cuentahabientes del sistema bancario, el incumplimiento de los patronos en el pago de salarios y prestaciones de ley; los policías delincuentes, la corrupción en la SAT, falta de mobiliario, refacción en escuelas parvularias y primarias, nula creación de institutos de educación técnica industrial, basureros clandestinos, alcaldes super ladrones, sincronización de los semáforos y por lo menos el «bacheo» de los hoyos, son otros problemas por resolver.

La continua alza de los precios a los artículos en los supermercados sin que «autoridad» alguna los controle o sancione, la comunicación satelital de los reclusos y sus drones, ausencia de medicinas en el IGSS y el hueveo hormiga en sus hospitales, ingobernabilidad e implicación delincuencial en la cúpula política guatemalteca, aeropuerto internacional con goteras y servicios sanitarios de cines de mala muerte y sin área de espera para vuelos de arribo, prepotencia de policías de tránsito, con algunas excepciones.

Delincuentes disfrazados de sindicalistas, funcionarios y empleados públicos, programas sociales que proporcionan alimentos ni siquiera aptos para los animales, personajes políticos con hijos delincuentes y sus triángulos amorosos en altas esferas, inexistencia de políticas de inversión, sistema crediticio agiotista, enriquecimiento ilícito de las amantes de algunos funcionarios por medio de la vaginocracia y el mega hueveo del Estado dentro del Estado.

El positivo reconocimiento «social» a lo ilícito como un valor de inteligencia, el negociazo de la maquinaria de construcción de la iniciativa privada en los lugares de desastre, cuando es obligación del Estado y para eso existe Caminos, los fideicomisos fantasmas, los subsidios ominosos, el permanente hueveo por medio de las oeneges, la imparable delincuencia organizada, desorganizada, gubernamental y municipal, violencia del Estado para con su población, imposición de normas ilegales, la contaminación ambiental de los ingenios e inmisericorde hueveo de las aguas de los ríos y otras mil formas más de problemas por resolver.

En próximo artículo abordaré el tema de los ciudadanos que escamotean y no cumplen con sus obligaciones sociales, tributarias, religiosas y familiares, pero EXIGEN resultados y vociferan contra las autoridades. Miran la paja en el ojo ajeno y se hacen los babosos con el leño en el propio lo que no les permite ver el horizonte.

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