Jorge Mario Andrino Grotewold
• @jmag2010

El Informe de Desarrollo Humano para Guatemala, presentado hace unos días por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD- permitió conocer un análisis más profundo sobre una realidad del país que se tenía, pero que ahora se documenta científicamente, mediante la utilización de estadísticas, indicadores y fundamentos técnicos: Guatemala creció en su economía, pero esto no se tradujo en un desarrollo para los ciudadanos lo que fundamenta el aumento de la pobreza.

Este Informe se presenta periódicamente alrededor del mundo, con fundamentos específicos cada vez, y haciendo énfasis en aspectos que en múltiples países tienen coincidencia para el desarrollo, como lo son el cumplimiento del estado de derecho, el respeto a los derechos humanos y las políticas públicas, especialmente las económicas y sociales, que permiten que un país cuente con una estrategia para alcanzar el desarrollo de todos sus habitantes.

En distintos países, donde el PNUD tiene especial interés, ya sea por situaciones específicas socioeconómicas, o bien porque su incidencia se refleja en la región (centroamericana, en el caso de Guatemala), se realizan informes periódicos nacionales, que describen la situación local, la incidencia regional y los principales elementos que permiten bajo estándares internacionales, medir los niveles de desarrollo del Estado. En el caso guatemalteco, el bienestar de las personas fue el denominativo para determinar aspectos como la pobreza, la salud, la educación y el empleo, entre otros temas. La profundidad del informe puntualiza las causas y los efectos, como lo simboliza la disminución de la escolaridad, la desnutrición crónica, la informalidad del empleo y la ausencia de servicios básicos de salud y seguridad alimentaria.

El informe recoge también la parte inherente a las políticas públicas que deben ser referentes a factores económicos como la inflación, la PEA -Población Económicamente Activa -, y el crecimiento económico. La contundencia del estudio resalta que aun cuanto los indicadores económicos han permitido crecer al país (principalmente por factores extrínsecos como las remesas provenientes del extranjero), mediante inversiones de medio y alto nivel, éstos no han logrado que el desarrollo en todo el país se refleje. Y por el contrario, pareciera que en una lógica económica contraria, hay aumento de pobreza a pesar de contar con un crecimiento económico estable.

La desigualdad económica y social pareciera ser la clave para este dilema ilógico en cualquier teoría económica, donde se evidencia la brecha entre riqueza (muy pocos) y pobreza (la gran mayoría) que no permite que las poblaciones regionalizadas, alejadas de las ciudades, centrales o intermedias, alcancen una mejora en su sistema de vida, en el alcance y disfrute de los servicios básicos y en sí, de gozar de una vida con dignidad y sin discriminación.

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