Hoy hace 55 años Guatemala vivía una profunda convulsión porque oficiales del Ejército se sublevaron contra el gobierno de Ydígoras Fuentes en lo que marcó después el inicio del movimiento guerrillero y nuestro sangriento conflicto armado interno de varias décadas de duración. Pero hay que decir que en aquel día, cuando los oficiales del Cuartel General del Ejército se alzaron en armas contra el régimen, eran dos los factores que les impulsaron a la rebelión: los acuerdos con la CIA para utilizar la finca Helvetia de Roberto Alejos (íntimo del Presidente) para entrenar a los cubanos anti castristas que se preparaban para Bahía de Cochinos, y la descomunal corrupción que era piedra de escándalo en el país por aquellos días.
Ninguno de los oficiales alzados en armas tenía vinculaciones con organizaciones marxistas y varios de ellos eran militares que habían participado, como cadetes o como oficiales, en el levantamiento del 2 de Agosto de 1954 que reclamaba respeto para el Ejército ante los abusos del llamado Ejército de Liberación, armado y financiado por la CIA para derrocar a Árbenz. La intervención de la CIA que pagó a Ydígoras y a su socio Alejos para establecer el centro de entrenamiento de cubanos exiliados en Guatemala fue el detonante de una situación de malestar que se venía generalizando en el Ejército por el peso de la corrupción que alcanzaba a los mismos altos mandos de la institución armada.
De hecho la rebelión fracasó porque Ydígoras recurrió a los mercenarios cubanos, armados con sofisticado equipo de la época, para aplastar a los rebeldes y aviones bombarderos que usaban en su entrenamiento para invadir Cuba, fueron utilizados para atacar a los oficiales y a la tropa que se había levantado en la madrugada del 13 de noviembre.
Vale apuntar el dato porque la lucha contra la corrupción no es de ahora y de hecho fue factor importante y decisivo en ese movimiento militar aplastado por fuerzas mercenarias. Los rebeldes tuvieron que huir y exilarse. Fue en ese exilio donde se produjo la influencia ideológica que dio lugar a la guerrilla.
El 13 de Noviembre, como el 2 de Agosto, no son fechas de levantamientos marxistas como los presentó durante años la historia oficial de Guatemala. Ambos fueron gestos de dignidad en contra de intervención extranjera en nuestro país, financiada a manos llenas por la Agencia Central de Inteligencia y en demérito de nuestro propio Ejército. Son dos fechas que, juzgadas sin el apasionamiento ideológico, reivindican la formación que entonces se daba a la oficialidad de nuestras fuerzas armadas.