Dra. Ana Cristina Morales
Cuanto menor sea el niño o la niña las posibilidades de afrontar el trauma producido por el desastre se pronostican con mayor grado de dificultad. Hay que considerar la gravedad del evento. Por lo general los niños se observan con manifestaciones de desorientación, miedo y angustia.
El menor de 2 años puede tener recuerdos del acontecimiento que suele expresarlo a través del juego. De 2 a 5 años puede sentir abandono. Es posible que para intentar comprender reviva la situación una y otra vez. En ocasiones, presentar una conducta más infantil que la previa, disminución del apetito, dolor de estómago y pesadillas.
Los niños necesitan sentir seguridad y comodidad física. Para ayudar a una mejor recuperación es necesario que retome rutinas lo antes posible, inclusive en las horas de sueño. Cuente su historia una y más veces, si lo necesita, y en ella exprese sus pérdidas desde la muerte de un ser querido, mascotas, juguetes. Diga lo que piensa y cómo interpreta la situación vivida.
El niño o niña de 6 a 11 años deben ser tratados y considerados como niños, disminuir las expectativas ante su desempeño. Los límites sobre su conducta han de ser ligeros, pero firmes. Será bueno brindarle estructura en tanto a actividades a realizar. También necesita decir que siente y piensa, por lo que será necesario mostrar una actitud abierta y activa al escucharlo.
Algunos niños pueden llegar a tener problemas a largo plazo como depresión, angustia y trastorno de estrés post-traumático (PTSD). Los síntomas depresivos incluyen tristeza, irritabilidad, pérdida de interés en lo que disfrutaban, cambios en el apetito, dificultades en el sueño, problemas de habilidades motoras o musculares (esto incluye agitación o movimientos lentos), disminución de la energía, sentimiento de minusvalía, dificultad en atención y concentración, culpa y pensamientos de muerte o suicidio.
Los síntomas de PTSD se manifiestan a partir de los tres meses de ocurrido el hecho traumático. Se manifiestan por: reminiscencias del evento que pueden ser expresadas a través del juego, pesadillas, recuerdos y pensamientos atemorizantes, conductas para evitar recordar, problemas para dormir, irritabilidad falta de concentración depresión y conducta regresiva.
La angustia en algunos niños puede manifestarse tardíamente. Después de semanas o meses. Es decir, que será necesario dar seguimiento a estos niños para observar su evolución por un período largo. Texas A&MAgriLife Extension Service. “Después de un desastre”.
Es de meditar que el abordaje psicológico, de menores y adultos sobrevivientes de un desastre, tendrá que ser respetuoso y delicado, cuidados sus mecanismos de defensa. Y que antes de pensar en cualquier psicoterapia a ellos les es urgente resolver sus necesidades inmediatas y básicas.







