Jorge Santos
Sin lugar a dudas que existen decisiones difíciles en la vida de una persona, pero cuando esta decisión implica un accionar hacia el resto de la familia, comunidad y/o sociedad se está frente a una persona de inigualable condición moral, que debiese ser emulada, dado que su decisión trasciende su ámbito individual. Este tipo de decisiones generalmente están asociadas a objetivos de cambio profundo y/o resguardo de intereses comunes de beneficio.
Una de estas decisiones fue tomada por Brenda Hernández y Gabriela Flores al declararse en Huelga de Hambre, desde el viernes 14 de agosto con el objetivo de apoyar y profundizar la lucha social emprendida el 25 de abril por la ciudadanía. Y es que debe precisarse que Brenda ha estado presente desde el 20 de abril, frente a Casa Presidencial manifestando y conformando lo que posteriormente se ha constituido en la Batucada del Pueblo.
Las principales demandas de estas dos valientes y dignas mujeres fueron, al igual que las exigencias populares, la renuncia del Presidente de la República, Otto Pérez Molina, por su responsabilidad política y presunta participación directa en los casos de defraudación aduanera y el resto de actos de corrupción cometidos por prácticamente todo su entorno de confianza. Otra demanda es la exigencia de la profunda transformación del Sistema Político Electoral guatemalteco, que se inició con la reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos que de paso a dos acciones concretas, la primera el aplazamiento de las elecciones y segundo una nueva convocatoria que permita la más amplia participación social y popular con el objeto de cambiar radicalmente la correlación de fuerzas existente hoy en la elite política.
El tercer objetivo de la Huelga iba dirigido hacia la sociedad guatemalteca en su conjunto, dirigida a tocar la esencia de lo que somos e inquirirnos respecto a las acciones que hemos tomado para erradicar este modelo de Estado impune, clientelar y corrupto. Este objetivo nos demanda acciones más radicales para conseguir en el marco de esta crisis institucional del Estado guatemalteco, la ventana de oportunidad que cambie de raíz las causas que generan dichos males.
La respuesta por parte de la elite política, acuerpada por una fracción de la elite económica ha sido cerrar filas y defender a toda costa la impunidad y la corrupción. De tal cuenta que el cobarde kaibil que indignamente ostenta el cargo de Presidente ha hecho de oídos sordos a las manifestaciones y solicitudes de renuncia, y la camarilla de corruptos encabezados por las bancadas Lider, Patriota y Viva lograron detener las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos y garantizar que no se alcanzaran los votos necesarios para eliminarle el privilegio de inmunidad a Otto Pérez.
Necesitamos y requerimos más como Pueblo para alcanzar la transformación del Estado. Repliquemos y reproduzcamos a través de acciones concretas y ampliamente articuladas la valentía y dignidad de Brenda y Gabriela.