Javier Estrada Tobar
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José Mujica estuvo preso durante 15 años en un calabozo del Cuartel de la Infantería número 11 de la ciudad de Minas, en su natal Uruguay. Ahí, hace ya cuatro décadas, fue víctima de torturas, padeció hambre y sufrió tormentos psicológicos que casi le llevan a la locura. Así pagó el alto precio de ser un guerrillero y de exigir derechos para los trabajadores de su país.
Hoy es reconocido mundialmente por ser el expresidente de Uruguay, pero sobre todo por su estilo de vida humilde, su discurso genuino y coherente, y su política ética, izquierdista y aliada al bloque de gobernantes latinoamericanos que una vez representó el expresidente venezolano Hugo Chávez, quien fue uno de sus mejores amigos.
Con esos antecedentes, fue sorprendente ver cómo sectores ultraconservadores de Guatemala aplaudieron y se pusieron de pie, junto a grupos moderados y de izquierda, frente a Mujica, luego de pronunciar un discurso sobre la ética en el ejercicio de la política, en el marco del Foro Esquipulas. Era una escena surreal.
Comparto a continuación algunos extractos del discurso de Mujica, que fue contundente: «Nadie nos va a regalar la prosperidad. La prosperidad depende de nosotros y eso significa que hay que cuidar lo que se tiene, cuidar a nuestro pueblo, cuidar a nuestra gente. Y saber que en la vida nos vamos y hay que acordarse de los más débiles… con los cuales tenemos una deuda social muy fuerte en la historia de toda América Latina. Por eso sean justos y luchen por mejorarse ustedes mismos».
En su exposición, Mujica también habló de mercado e injusticias sociales, al igual que de Estados raquíticos y corrupción. «Para aquellos que creen que la felicidad humana es acumular dinero, los quiero porque son seres humanos y en algún lugar pueden ayudar, pero no en el campo de la política», expresó.
Además, advirtió que «el Estado tiene la obligación ética y moral de ser el escudo de los pobres» y «la democracia, en el fondo, es repartir poder y eso es combatir la desigualdad de los que tienen menos». «Guatemala, la dolente de nuestra América Latina, con sus pueblos indígenas olvidados, pero que están allí… viva Guatemala, viva la esperanza, viva una humanidad mejor», resumió Mujica.
Después, el expresidente uruguayo visitó Costa Rica, donde soltó varios mensajes fuertes. Dijo que los ricos en el continente americano «no quieren pagar impuestos» y consideró que los países latinoamericanos deben aumentar sus cargas fiscales para alcanzar mayores niveles de desarrollo económico y social.
«Los ricos en nuestra América no quieren pagar un peso y se las ingenian siempre para zafarse por el costado», dijo Mujica tras reunirse con el presidente costarricense Luis Guillermo Solís.
Quisiera pensar que las cosas están cambiando en Guatemala y que ya superamos la vieja historia del antagonismo entre capitalistas y comunistas, y que podemos entender que en la política hay una amplia gama de configuraciones, pero que todas se deben centrar el bienestar de las personas como su principal objetivo, y que no se pueden hacer concesiones en cuanto a derechos humanos.