El Tribunal Supremo Electoral se integra con cinco magistrados titulares y cinco suplentes electos por el Congreso, con el voto favorable de las dos terceras partes del total de sus miembros de una nómina de 40 candidatos todos propuestos por la Comisión de Postulación.
El proceso de elección a Magistrados del Tribunal Supremo Electoral, en los últimos procesos se ha contaminado y ha perdido legitimidad para la elección de ese alto Tribunal, que según la ley de la materia y la Constitución política, tiene primacía y deben sustanciarse en esas instancias y no contaminarlo con leyes casuísticas, que denoten irresponsabilidad de los recurrentes y que no se ciñe taxativamente a lo que regulan las leyes, al ser sobornados por intereses de carácter político y de otra índole, que pugnan por beneficios para mantenerse en el poder a costa de engaños y ofrecimientos baratos.
Fue denigrante las acciones espurias y políticas de los comicios del 2023, al conocerse que la presidencia de la República la había ganado César Bernardo Arévalo de León, se inició una feroz cacería judicial para impedir su ascenso al ejecutivo, donde el Organismo Judicial en contubernio ilegal y prepotente del Ministerio Público, promovieron procesos judiciales, con argumentos frívolos e ilegales, inventando que en los comicios “había fraude, llegando al peor de los extremos que se iba a producir un “auto golpe de Estado”, no respetándose la voluntad del pueblo que es el soberano, eran testigos que el proceso de elección fue normal, que obligó a la comunidad internacional, a los cantones indígenas de varias regiones del occidente, exigir que se respetara el voto del guatemalteco.
Esos incidentes abiertamente dieron lugar a que la comunidad internacional que supervisó el evento eleccionario de los comicios, exigiera que se cumpliera con lo que dice la ley de la materia y se resignara el cargo a los que habían ganado la presidencia y las diputaciones. A raíz de esos incidentes fueron violentadas las áreas del Parque la Industria, donde se almacenaron los votos, abriéndose procesos contra empleados y funcionarios del ente electoral, que dieron origen a serias protestas y exigir que se cumpliera con la voluntad del voto, llegándose al peor de los extremos, 4 magistrados titulares del Tribunal, fueran encausados y retirados de sus cargos y aún éstos funcionarios que fueron amparados para seguir en las magistraturas, penden resolver su situación jurídica.
Ahora se ha entrado en la etapa de selección y elección de los próximos funcionarios del órgano electoral, que deben tomar posesión el próximo marzo, tendrán la responsabilidad de preparar todo el proceso para las elecciones del año entrante: el ejecutivo, el Congreso y las 340 corporaciones municipales, que ya se anticipó que serán observadores internacionales que vendrán al país para dar fe que el evento se desarrolle dentro del marco de la ley y no se produzcan los incidentes del anterior proceso comicial.
En razón a ello el Congreso, como garante que se respete la Constitución y la ley de la materia, debe ser pieza clave en la designación de los próximos magistrados titulares y suplentes del Tribunal Supremo Electoral, que deben ser profesionales de alto perfil: idóneos, capaces, honrados, rechazar sobornos y ofrecimientos que en el pasado han sido el descalabro, la censura internacional.
Hay que recordar que en el pasado funcionaba lo que era el Tribunal Electoral, a secas, que lo conformaron los abogados Eugenio Valentín López González y José María Moscoso Espino y nosotros en esa época, laboramos como oficiales de esa entidad. En el correr de los años al entrar en vigor la actual Constitución y la Ley Electoral de Partidos Políticos, se creó en la carta magna la Comisión de postulación para seleccionar y elegir por el Congreso, a los magistrados electorales.
El proceso de las comisiones de postulación se ha convertido en el correr del tiempo, en acciones ilegales, negocios espurios, políticos, abolirlo o reformarlo, son 32 que la integran cada uno tiene intereses políticos y son sobornados con ofrecimientos económicos, dadivas y otros beneficios.
Es en razón a ese proceso que los observadores internacionales, las etnias y todo el pueblo de Guatemala, deben estar atentos, de elección los diputados, que elijan a los mejores profesionales para dirigir el TSE. deben recordar el excelente trabajo que hicieron sus antecesores, Arturo Herbruger Asturias, Félix Castillo Milla, Mario Roberto Guerrera Roldán, ya fallecidos y el sobreviviente Leonel Solórzano y otros que grata recordación.
Los nuevos magistrados tienen el peso que la ley Electoral y de Partidos Políticos, debe ser reformada y el tiempo es su peor enemigo, tendrán que solicitar al Congreso, se haga una reforma a fondo de la citada ley que tiene muchas deficiencias, evitar los negocios que hacen los dirigentes políticos que venden las candidaturas a elevadas sumas de dinero, dependiendo la posición del candidato a diputado y las principales corporaciones municipales, que en el correr de los años, legisladores y alcaldes, se han aferrado al cargo mediante sobornos a sus electores, un hecho público recurrente por años.







