El 8 de marzo nos invita a reflexionar sobre la lucha de las mujeres por sus derechos. Pero esta semana también deja sobre la mesa otros temas que hablan del país que estamos construyendo: la necesidad de fortalecer nuestras instituciones, la urgencia de una reforma electoral y la defensa de nuestro patrimonio.
El problema: El Día de la Mujer muchas veces se manipula y realmente es la conmemoración de la lucha histórica de las mujeres por sus derechos. En los últimos años, además, se ha vuelto un tema que algunos prefieren evitar debido a la confrontación que generan ciertas marchas, lo que termina opacando el verdadero sentido de la fecha. Esto hace que pocos se atrevan a hablar de mujeres valientes que siguen haciendo historia. Personalmente conozco a muchas, pero incluso eso se vuelve un reto: escoger a quién entrevistar.
¿Qué pasó? Semanas atrás conversé con la diputada Sonia Gutiérrez, del partido Winaq, quien llegó al Congreso en alianza con URNG como la única representante de su bancada. Hablamos sobre lo que significa ser mujer indígena en la política guatemalteca y sobre la trayectoria de un partido que ha buscado mantenerse como representante de los pueblos indígenas, aunque en algún momento abrió el espacio a la participación de no indígenas, una decisión que, a mi juicio, no terminó funcionando bien.
No voy a profundizar aquí en todo lo que representa el 8 de marzo. Pero sí es evidente la necesidad de promover una mayor participación de las mujeres en la política y en los espacios de incidencia. No olvidemos que representan más del 50% de la población y del padrón electoral.
Pero hablar de participación política también nos lleva inevitablemente a revisar las reglas del sistema electoral.
El Congreso de la República no logró avanzar en una reforma electoral como correspondía. El tema quedó reducido a un borrador que, para ser honestos, quizá fue mejor que ni siquiera se discutiera en esas condiciones. A esto se suma un problema cada vez más frecuente: la falta de respeto hacia las y los diputados cuando ejercen su labor de fiscalización.
La diputada Sonia Gutiérrez es ahora la presidenta de la Comisión Electoral del Congreso, lo cual genera cierta esperanza de que algo pueda avanzar en este tema. Más adelante veremos quiénes integran el nuevo Tribunal Supremo Electoral, pero lo importante hoy es empezar a trabajar en una nueva Ley Electoral y de Partidos Políticos para que la próxima legislatura encuentre el camino avanzado y no tenga el pretexto de no aprobar una reforma profunda. También es justo reconocer que el reglamento aprobado por el actual Tribunal Supremo Electoral contiene aspectos positivos.
No se vale que dejemos de hablar del problema de Antigua Guatemala. No se vale ignorar los graves problemas que enfrenta debido a las construcciones a su alrededor y al exceso de tránsito que atraviesa la ciudad, como ocurre en muchos municipios del país. A esto se suma el abandono que se percibe desde hace tiempo y las quejas que existen hacia el actual alcalde, quien ha sobresalido por no acercarse a distintos sectores. Incluso se han escuchado grabaciones donde habla mal de empresarios, de los cucuruchos y de la sociedad civil organizada, que en ese departamento tiene peso y años de trabajo coordinado.
Un grupo de vecinos con los que hemos venido trabajando, y la diputada con quien pude tomar café y conversar en el ROBERTO ALEJOS PODCAST de esta semana, fueron a supervisar una construcción que está causando daño a la ciudad de Antigua. Pongo este caso solo como un ejemplo de muchos otros problemas que afectan a la ciudad. Resulta que las licencias otorgadas no cumplen con los requisitos ni de parte de la municipalidad ni del Consejo de Protección de Antigua, que sigue operando en medio del vacío que ha dejado la falta de una nueva ley.
Intentaron acercarse al señor alcalde, pero nunca les dio la cita. Entre las decisiones que han generado preocupación están el cierre de museos, la entrega de instalaciones históricas al Ministerio Público, la falta de ejecución del plan operativo anual y la ausencia de rendición de cuentas sobre el uso del presupuesto municipal.
El resultado fue que la empresa decidió presentar na demanda penal contra los vecinos, incluyendo a la diputada que encabezaba la fiscalización, solicitando incluso que se le retire el derecho de antejuicio para que pueda ser juzgada penalmente. Usando sus propias palabras: qué cobardía y qué falta de respeto a la institucionalidad.
Debemos dejar claro que lo que sucede en Antigua Guatemala ocurre en la mayoría de municipios del país. La diferencia es que Antigua es un patrimonio nacional y patrimonio cultural de la humanidad.
¡Ya es hora! Mencionamos ya en otra ocasión que intervengan a la ministra de Cultura, la ministra de Ambiente y el ministro de Gobernación, especialmente por los temas de seguridad y el exceso de drogas en el lugar. Pero sobre todo, que la UNESCO tome su verdadero papel y ponga a Antigua Guatemala en la lista de ciudades que pueden perder el título. De lo contrario, ningún gobierno va a tomar en serio el rescate de Antigua Guatemala, porque ni siquiera están tomando en serio detener el deterioro acelerado que, con la complicidad de muchos sectores, se está llevando a cabo.
Que nos duela ver cómo nuestra Antigua Guatemala es el reflejo de la situación a la que hemos llegado después de tantos años y tantos gobiernos de no respetar la ley. Que ese dolor sea el motor para actuar, para involucrarnos, para exigir y trabajar por cambiar el destino de Guatemala. Caminemos, participemos… o no avanzamos.







