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Trump, pese a que prometió al presidente Lula no desatar ni guerra ni invasión, sigue emitiendo amenazas y realizando obscenas acciones para forzar a Cuba a cambiar su sistema político y económico, acto vedado en la Carta de las Naciones Unidas, a la cual EE. UU. sigue vinculado. Los crímenes de lesa humanidad de este remedo de Hitler (responsable del genocidio contra los judíos) y de Nerón (en su persecución de los cristianos), del cual tomó su pueril comportamiento, que me hace llamarle “Nenón”, parecen no tener límite alguno, salvo su avanzada senilidad o un hecho fortuito.

El zar gringo ha extremado el embargo contra Cuba, que lleva más de seis décadas, pese a que, durante este siglo, cada año se aprueba la exigencia del fin de dicho ilegal e inmoral mecanismo en la Asamblea General de la ONU, con voto favorable de más de ciento ochenta de los miembros de la Organización. Hoy, el imperio gringo sanciona cualquier envío de medicinas, alimentos, hidrocarburos, maquinaria, dinero –hasta remesas de familiares– y cualquier otro recurso, y ha impuesto un bloqueo armado, para intentar doblegar por hambre y miseria al pueblo cubano. 

Sus emisarios ofrecen “rescatar a Cuba”, de la misma manera en que secuestraron al presidente Maduro de Venezuela. De hecho, ya encontró el Nenón al chivo expiatorio, Raúl Castro, de noventa y cuatro años de edad, a quien someten a “juicio de canguro” en un tribunal gringo por un hecho ocurrido hace treinta años. La idea es capturar a Castro para condenarlo a cadena perpetua, como ofensa a la Revolución Cubana e intento de dominación de ese país.

La acusación, por ilegítima, no se aceptaría en una corte justa. En el año 1996, en una de las tantas invasiones de cubanos anticastristas y mercenarios, dos aviones de “Hermanos al Rescate” fueron abatidos por la fuerza aérea cubana, luego de aviso previo, al entrar en aguas territoriales de Cuba. Por ser entonces ministro de la Defensa, se acusa a Castro de responsabilidad en este derribo, el cual se produjo en defensa de la soberanía nacional. Lo que Trump sostiene es que el ataque cubano se produjo en aguas internacionales, sin darse cuenta que se pone la soga al cuello:  mediante las órdenes cumplidas por su ministro de la Defensa, es responsable de casi doscientas muertes de lancheros que supuestamente salieron de Venezuela y Colombia y entraron en aguas internacionales, sin que jamás recibieran aviso previo. Ha sido piratería asesina. En el caso de Cuba fue legítima defensa de su propio territorio. 

Trump ha salido vencido y humillado en su agresión contra Irán. La prensa mundial califica la aventura en ese país de Israel y Estados Unidos como gran fiasco –y los gobernantes del mundo distinguen la incapacidad de dichos genocidas–. Más incoherente ha salido de China, en donde no logró nada y se evidenciaron sus grandes carencias intelectuales y morales. Aún su “solución venezolana”, aún muy confusa, es de pronóstico reservado, porque ni el “tren de Aragua” era una amenaza ni Maduro y su gobierno tenían nada que ver con él. Cuba resistirá y contará con la solidaridad latinoamericana para derrotar al imperio.

Raul Molina Mejía

rmolina20@hotmail.com

Nació el 20/02/43. Decano de Ingeniería y Rector en funciones de USAC. Cofundador de la Representación Unitaria de la Oposición Guatemalteca (RUOG) en 1982. Candidato a alcalde de la capital en 1999. Profesor universitario en Nueva York y la Universidad Alberto Hurtado (Chile). Directivo de la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG).

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