Al conocerse la verdadera historia de las luchas del Pueblo de Guatemala, nos daremos cuenta de miles de personas que dieron lo mejor de sus vidas para lograr la Guatemala democrática, a la que se aspira desde 1944, y el país que los pueblos indígenas esperan desde 1524. Hoy, me refiero a tres muertes recientes, que nos producen la sensación de gran pérdida; pero que con sus ideas y acciones nos seguirán impulsando a un país con plena libertad, igualdad de pueblos y personas, y solidaridad mutua y hacia las mejores causas de la humanidad. Los tres fueron figuras de un proceso que aún no termina y sus vidas son ejemplos a seguir para transformar a nuestro país.
Comienzo con la persona que llegué a conocer mejor, Tono Móbil. Pese a su larga y honrosa trayectoria en las filas de la Revolución de Octubre de 1944 y las revoluciones posteriores, supe de él solamente por relatos, hasta que en 1995 lo encontré en el Frente Democrático Nueva Guatemala (FDNG). Me impresionó su conocimiento de la historia de Guatemala y la precisión de su análisis sobre el país en búsqueda de los Acuerdos de Paz. Trabajamos juntos, intensamente, en la coordinación de la campaña para las elecciones de 1995, en las cuales él fue electo como diputado junto a cinco representantes más del FDNG.
Su desempeño en el Congreso fue excelente, con capacidad y probidad. Demostró que se puede ser buen político sin sacrificar los principios personales y partidarios, así como que, pese a ser bancada pequeña (seis dentro de ochenta legisladores), se podía incidir en la legislación, vía propuestas y diálogo. Años después, con mayor conocimiento de su condición de intelectual, historiador, escritor y editor, tuve el privilegio de compartir esfuerzos por la unidad de las fuerzas sociales y políticas populares y progresistas. De hecho, Tono fue siempre símbolo de unidad dentro de la corriente progresista. Falleció el 13 de agosto, a los noventaicinco años; aprovecho para manifestar mis condolencias a Lidia, su esposa, y a su familia.
También nos impactó la muerte de Víctor Ferrigno, ocurrida el 1 de agosto, sobre la cual circularon numerosos mensajes de respeto, cariño y admiración. Su muerte nos pareció prematura, porque continuaba aportando a la unidad progresista.
Lo traté poco, por no residir en el país; pero reconozco sus méritos y aportes a las luchas del movimiento social y las fuerzas políticas. En La Hora leí: “fue reconocido por su defensa de los derechos indígenas, su compromiso con la justicia social y su visión crítica sobre la política nacional e internacional”. En el mismo período, se recibió la noticia de la muerte del ex Comandante Tomás, del EGP y la URNG. Se lee: “El 9 de agosto de 2025, fallece Celso Humberto Morales…fundador del Ejército Guerrillero de los Pobres -EGP-, donde fue Jefe del Estado Mayor. Fiel a sus convicciones revolucionarias, disciplinado, leal a sus principios. Su entrega al proceso de Guerra Popular lo hizo un referente en la lucha armada”. Han fallecido sin haber abandonado su convicción de que una Guatemala mejor es posible y aportaron hasta el último momento. Sus actos iluminan el camino nacional.