Dr. Rafael Mejicano Díaz
Especialista en Prótesis Oral, MSc, Ph.Hc.
Director Clínico, Investigación y Estrategia, Centro Dental Multimédica, Guatemala
Resumen
La periodontitis no debe considerarse únicamente como una enfermedad localizada en la cavidad oral. Es un proceso inflamatorio crónico que tiene repercusiones en todo el organismo y que se encuentra estrechamente relacionado con enfermedades cardiovasculares, diabetes y trastornos neurodegenerativos. Este artículo plantea la necesidad de que la medicina periodontal asuma un papel central en la salud integral, trascendiendo el ámbito clínico tradicional para convertirse en un puente entre la odontología y la medicina general.
La salud oral como espejo del cuerpo
Durante años, la odontología se limitó a la atención de la boca de manera aislada. Hoy, la evidencia clínica muestra que la salud periodontal influye directamente en el equilibrio general del organismo. Comprender que la boca no es un sistema independiente, sino una parte activa de la salud total, permite redefinir la función del odontólogo en la sociedad contemporánea.
Implicaciones más allá de la boca
La inflamación periodontal contribuye al desarrollo de enfermedades cardiovasculares al generar disfunción endotelial; se relaciona con la diabetes en una interacción bidireccional que agrava ambos padecimientos; y abre la puerta a vínculos con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson. En todos los casos, la periodontitis actúa como un factor que acelera y complica la evolución de estas patologías.
Retos en la práctica clínica
Uno de los principales desafíos radica en la baja percepción que los pacientes tienen sobre la gravedad de la periodontitis. A menudo se limita a la visión de un “sangrado de encías” sin comprender las consecuencias a largo plazo. El éxito terapéutico requiere no solo procedimientos clínicos adecuados, sino también motivación, educación y acompañamiento constante al paciente.
Nuevas oportunidades terapéuticas
La periodoncia del futuro no puede reducirse a la aplicación de antimicrobianos o cirugías convencionales. Tecnologías como la radiología digital, la inteligencia artificial y la impresión 3D ya permiten diagnósticos más certeros y estrategias regenerativas. De igual forma, se exploran alternativas como los probióticos para modular el microbioma oral y reforzar el sistema inmunológico de manera natural. Estas innovaciones deben incorporarse con criterio, siempre bajo una visión preventiva y humanista.
La necesidad de un modelo interdisciplinario
La medicina periodontal no puede desarrollarse de forma aislada. Requiere una integración real con especialidades médicas como cardiología, endocrinología, neurología e infectología. Solo a través del trabajo conjunto es posible brindar un abordaje clínico completo, centrado en la persona y no únicamente en el órgano o el síntoma.
Conclusiones
La odontología del siglo XXI está llamada a convertirse en un eje fundamental de la salud integral. La periodontitis, por su estrecha relación con enfermedades crónicas y degenerativas, exige replantear el rol del odontólogo en la medicina moderna. Apostar por la prevención, la tecnología y la colaboración interdisciplinaria no es un ideal futurista, sino una urgencia sanitaria y social.
La medicina periodontal, entendida así, representa un puente entre la boca y el cuerpo, entre la ciencia y el humanismo, y entre el presente de nuestra profesión y el futuro de la salud pública.