Autor: Pablo Cifuentes
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Editorial: youngfortransparency@gmail.com


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En Guatemala hemos normalizado la corrupción y, ¿sabes por qué Guatemala está estancada?

No es porque los malos sean mayoría, es porque los buenos nos acostumbramos a la corrupción. Se nos ha vendido la idea de que la corrupción es parte del paisaje como lo es el “tráfico” o el clima y al normalizarla le dimos las llaves de nuestra casa a todos los corruptos quienes hoy son figuras políticas y permitimos que sus acciones corruptas crecieran cual enfermedad frente a nuestros ojos. si, ellos hacen lo que quieren, desmantelan lo público, negocian con nuestro futuro, se ríen en nuestra cara y nosotros miramos el celular y no hacemos nada.

Pero la verdad es que los buenos somos más, somos mayoría aunque nos hayan hecho creer lo contrario. Sin embargo, hemos decidido quedarnos callados, resignados y pensando que nada puede cambiar, esa resignación es el terreno fértil donde la corrupción florece.

Es hora de despertar, de dejar las redes y salir a las calles; de levantar la voz por lo que nos pertenece. Porque si seguimos callados la corrupción seguirá gobernando nuestras vidas, porque no se trata de odio, se trata de dignidad, se trata de entender que Guatemala no cambiará por milagro, sino por acción.

El cambio empieza cuando los buenos dejan de ser espectadores y se convierten en protagonistas; el cambio empieza cuando cada persona decide no vender su voto, no aceptar un soborno, no mirar hacia otro lado; el cambio empieza cuando entendemos que la corrupción no es un monstruo invencible, sino un sistema que se sostiene porque lo permitimos.

Nos dijeron que “así es Guatemala”, que siempre habrá corrupción, que no vale la pena luchar. Pero esa es la mentira más grande que nos han vendido, ya que Guatemala no está condenada a ser corrupta porque Guatemala puede ser diferente si los buenos decidimos que ya es tiempo de ponerle un alto.

La corrupción no es un destino, es una elección, porque cada vez que aceptamos un favor indebido, cada vez que justificamos un robo, cada vez que decimos “todos son iguales”, estamos eligiendo que siga. Pero también podemos elegir lo contrario: podemos elegir la transparencia, la justicia y la honestidad.

No podemos seguir siendo cómplices pasivos y seguir viendo cómo se negocia con nuestro futuro mientras nos quedamos en silencio. Es momento de despertar, de organizarnos, de exigir cuentas y principalmente de recuperar lo que nos pertenece

Los corruptos han gobernado porque los buenos hemos estado dormidos, pero cuando los buenos despierten, no hay poder que los detenga.

Guatemala necesita ese despertar, necesita que dejemos de normalizar lo inaceptable. Necesita que recordemos que este país es nuestro, que la dignidad no se negocia y que el futuro no se vende.

El despertar de los buenos no es un sueño, es una decisión y esa decisión empieza hoy, ya basta de permitirles que hagan lo que quieran, pero de nuevo te recuerdo que depende de nosotros, porque a pesar de que queremos justicia, todas nuestras molestias las vivimos detrás de una pantalla, porque pedimos mejoras en Guatemala pero no somos activos en hacer el cambio y nos quedamos de brazos cruzados y así no funciona.

Hoy Guatemala necesita que los buenos despierten, que dejemos de aceptar la corrupción como parte del paisaje y recordemos que este país nos pertenece. No podemos seguir siendo espectadores mientras otros negocian con nuestro futuro. El despertar de los buenos no es un sueño, es una decisión y esa decisión empieza contigo, conmigo, con todos nosotros… empieza ahora.