Autor: Adriana Casasola
LinkedIn: Adriana Casasola González
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Editorial: youngfortransparency@gmail.com


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Existen tantas realidades como vidas, realidades que convergen y se impactan en miles de líneas temporales paralelas. Cuando se vive en un país como Guatemala, la realidad es que se deben poner todas las otras en la balanza y priorizar aquellas que más pesan. La cotidianidad, aquí, requiere enfrentar batallas constantes por la supervivencia y la dignidad, porque todos los días se ven en juego la libertad y las oportunidades de desarrollo.

¿Cuántas noticias de tono urgente llegan incesantes, llenas realidades que requieren atención inmediata, acción pronta y lucha necesaria? En Guatemala, hay víctimas del Estado todos los días cuando el sistema de salud vuelve a fallarle a miles. Podríamos, y deberíamos, tomar acciones ante el hecho de que el país, bajo presión diplomática, ha iniciado el retiro de más de 400 médicos cubanos, de los cuales, la mayoría trabajaban en áreas de difícil acceso, brindando servicios de especialidades. 

O tal vez, tendríamos que levantarnos ante un Congreso que desprecia a las mujeres, y ha decidido no aprobar una ley vital para una lactancia materna digna. Mujeres y niños que se ven vulnerados mientras se enfrentan a una sociedad profundamente machista. O, quizás, deberíamos priorizar proteger a las comunidades en el interior del país, como El Estor, que desde hace años continúan siendo víctimas de un ejército que aún carga con su herencia genocida. 

A lo interno de un territorio pequeño como el nuestro, se libran luchas de poder todos los días, comprometiendo el presente y el futuro de un país profundamente herido. Al mismo tiempo, las noticias de los grandes conflictos exteriores llegan en riadas de sobreinformación. Veo a los monstruos de los grandes imperios modernos despertar hambrientos, iniciar guerras en nombre de un concepto de libertad corrompido y mutilado, bajo órdenes de líderes mundiales que manipulan, traman, atacan, invaden y asesinan. 

Los estertores de aquellos crímenes resuenan en Guatemala, y es inevitable que aquellos hilos se entretejan con los nuestros. El genocidio en Gaza nos atraviesa, los desplazados del Congo nos duelen, los presos políticos en Estados Unidos nos pesan, la codicia de los millonarios nos sacude. Pero, en un país en el que se sobrevive y la balanza de la vida es crucial, ¿en dónde ponemos nuestra atención?, ¿qué batallas vamos a elegir?, ¿hacia dónde vamos a mirar?, ¿cuánto y cómo podría cambiar nuestra situación si las diversas realidades externas se alteran? Yo creo que la respuesta está en mantener la integridad, en sostener lo que es justo y en mantenernos despiertos ante un mundo que intenta agotarnos para no ver.

Jóvenes por la Transparencia

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