Autor: Angela Anleu
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La desnutrición crónica infantil continúa siendo uno de los desafíos sociales más críticos en Guatemala. A pesar de los esfuerzos de distintos gobiernos y de la cooperación nacional e internacional, los niveles de malnutrición infantil siguen siendo alarmantes, especialmente en comunidades rurales e indígenas.

Según datos del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, más del 45% de los niños menores de cinco años presentan desnutrición crónica. Esta condición afecta el desarrollo físico y cognitivo de los menores, con consecuencias a largo plazo tanto para su calidad de vida como para la productividad del país.

El fenómeno responde a múltiples causas: pobreza estructural, limitado acceso a servicios básicos, escasa educación nutricional y barreras en la atención en salud. En muchas comunidades del altiplano, por ejemplo, la falta de agua potable y de saneamiento adecuado incrementa el riesgo de enfermedades gastrointestinales que agravan la malnutrición.

Diversas instituciones han implementado programas para mejorar el acceso a alimentos nutritivos, fortalecer la vigilancia nutricional y promover buenas prácticas de alimentación infantil. Sin embargo, expertos coinciden en que se requiere un enfoque multisectorial que articule salud, educación, infraestructura y desarrollo económico local.

Además, fenómenos climáticos extremos como sequías prolongadas o lluvias intensas han deteriorado la seguridad alimentaria en varias regiones, lo que evidencia la necesidad de incorporar la resiliencia climática en cualquier estrategia contra la desnutrición.

La desnutrición crónica infantil no es solo un problema de salud pública, sino también una barrera estructural al desarrollo social y económico de Guatemala. Aunque el tema ha estado en la agenda pública durante décadas, su persistencia demuestra que se necesitan esfuerzos sostenidos, coordinados y culturalmente pertinentes para generar cambios reales.

Abordar este reto con compromiso y visión de largo plazo representa una oportunidad histórica para transformar la realidad de miles de niñas y niños guatemaltecos.

Jóvenes por la Transparencia

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