Jóvenes por la Transparencia

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Por Lourdes Alcantara
Estudiante de Ciencia política y periodismo
Intagram: @milu_sparks
Correo: lourdesalcantara2020@gmail.com
fcccmarcodeaccion@gmail.com

Guatemala está en año electoral y volvemos a ver casitas pintadas con logos de partidos políticos, así como a uno que otro alcalde haciendo ferias de productos porcinos y eventos masivos. Politiquillos con ataques de “humildad”, comiendo un delicioso antojito guatemalteco en la feria popular o cocinando unas tortillas en alguna comunidad.

Volvieron a aparecer y ¡hasta en onda con la chaviza están! Cantando a Bad Bunny y próximamente a Nodal. Muy probablemente, también desempolvando el traje de Iron Man, con el que próximamente le prometerán a la ciudadanía bajarle el cielo y las estrellas, incluso llevarnos a un mundial… Por eso dicen: ¡Guatemala única e imparable!

Todo este merequetengue político ha desmotivado a la población; resulta un poco desalentador el panorama pre-electoral. Volvemos a ver figuras políticas que han sido acusadas (hasta condenadas) de diferentes actos delictivos e incluso se ve la forma en que las redes sociales influyen en la política, ya que estamos viendo figuras cuya fama proviene figurando en redes en diferentes planillas, diputaciones o alcaldías.

Ante todo esto, ¿podríamos generar un cambio? Si bien la respuesta no es sencilla, no es algo imposible. Existen diferentes formas en las que podemos aportar a un mejor desarrollo de nuestro país.

Durante años, de forma frecuente, hemos escuchado el típico: “en la mesa hay 3 cosas de las que no se hablan: política, religión y fútbol”. Pero debemos de cuestionar: ¿Por qué no puedo hablar de política, si es algo que a todos nos afecta y que siempre está presente? Por años, hemos visto mal a la política (yo entiendo que es por la clase política que tenemos), pero eso no quiere decir que nosotros no debamos o podamos involucrarnos en estos espacios. Así que, como primer paso, es necesario hablar de política y cuestionar todo aquello que ocurre en nuestra sociedad.

El segundo paso es buscar diferentes espacios en los que podamos participar. Se nos ha hecho creer que esos espacios son alejados de nosotros o que son para un sector muy pequeño de la población. Sin embargo, podemos participar en nuestras comunidades, desde los Cocodes, los Codedes, hasta los Comudes. También podemos involucrarnos en movimientos estudiantiles, organizaciones o colectivos dentro de nuestros espacios académicos. Podemos apoyar en auditorías sociales, fiscalizando a nuestras autoridades o bien directamente participando en política partidaria, a través de comités cívicos electorales o bien buscando un partido político que realmente pueda generar algunos cambios. En definitiva, existen infinidad de espacios en los que podemos aportar y de diferentes maneras.

Debemos retomar esos espacios que nos pertenecen como ciudadanos, porque si no les estaremos dando espacio a personas que no tienen buenas intenciones ni capacidad para manejar la administración pública lo hagan.

Y por último, el paso tres, fiscalizar y exigir a nuestras autoridades. Esto es algo importante, ya que debemos estar pendientes de lo que ocurre y evidenciar que no somos indiferentes ante lo que ocurre en nuestra sociedad, que cuando existan injusticias la población estará allí, exigiendo que los políticos cumplan con su trabajo.

Si bien lo anterior no es una fórmula definitiva, ya que parte del problema es algo sistémico y muy arraigado en el país, son pequeños pasos los que como ciudadanos debemos dar. Si no lo hacemos nosotros: ¿Quién lo hará?

Existen cuestiones sistémicas pero, es importante iniciar con algo. Los cambios no se generan de la noche a la mañana, pero podemos dejar las bases para que nuevas generaciones tengan plataformas de participación.

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