Jóvenes por la Transparencia

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Héctor Raúl del Valle Muñoz
hrdelvallem12@gmail.com
fcccmarcodeaccion@gmail.com
@hrdelvalle

Los tigres son animales únicos y maravillosos, desde todo el poderío físico que demuestran hasta su inteligencia y cautela para actuar. A su vez, los tigres demuestran gran belleza durante el día, pero suma tenacidad y valentía bajo la luz de la luna. En la naturaleza todos sus elementos coexisten en armonía por una sencilla razón:porque así debería de ser.

Y mientras nos adentramos poco a poco en estos primeros días de este nuevo año, que tenemos el privilegio de estar viviendo, hace mucho sentido el poder conmemorar de la mano de visiones milenarias, llenas de mística, tradición y recordatorios de las leyes de naturaleza como la cultura maya y la cultura china.

Para la cultura china y en el calendario lunar el 2022 es el Año del Tigre de Agua.  Un año en el que valores y prácticas como la amabilidad y la benevolencia serán acompañadas por una gran valentía y tenacidad. Por su parte, en el calendario maya se marca al 2022 como el 13 Baktun, 0 katun, 9 tun, 3 uinal, 1 k´in, Tzolk´in 3 Imix´, Haab 19 K´ank´in, Señor de la Noche G7, Año de la Semilla Eléctrica Amarilla y la Luna Roja. Un año en el que se cultivará mayor crecimiento espiritual, vocación de servicio, colaboración y una visión más orgánica del flujo natural de la vida.

Con esta interesante y filosófica introducción no pretendo únicamente informar, dar a conocer o compartir sobre historia y/o astrología, astronomía o antropología. Mucho menos aburrir, sino que quisiera realmente realizar una introspección colectiva junto a cada uno que lee estas líneas y abrir los ojos, la mente y el corazón hacia lo que hay que hacer en este 2022 para que no sea un año más que se lleva el tiempo, sino, un año en el que como ciudadanía podamos sentar un precedente a todos aquellos que abusan, usurpan, roban y corrompen.

Nos gobiernan y dirigen “leones” que en estas fechas aún se relamen los bigotes de todo lo que engulleron a costillas del pueblo, sin dirimir o pensar todas aquellas familias que terminaron el año con menos integrantes, con menos capacidad adquisitiva, con menos salud, con menos bienestar, con menos trabajo, con menos educación, y con menos desarrollo. A pesar de ello, la cultura china, ya sea por coincidencia o visión, nos dan un gran mensaje de tener que ser como un tigre, más “pilas” que “bonitos” como ciudadanía, tenaces, valientes y despiadados contra todo lo que se nos ponga enfrente. Especialmente contra todos aquellos malos servidores públicos, corruptos, ladrones de cuello blanco y traidores.

Ciertamente no todos tenemos la oportunidad de alzar la voz y enfrentar la opresión de un sistema gobernado por serviles y corruptos retrógradas. Muchos guatemaltecos y guatemaltecas aún se recuperan de las heridas, además de que cada uno juega un rol diferente en la sociedad y sería egoísta exigir a alguien cumplir una función que no combina con sus creencias y prácticas. Pero justamente es allí en donde entra a compaginar, enriquecer y fortalecer la visión de la cosmología maya en este entorno ciudadano convulso. Ser un faro de luz, un apoyo, un visor y una guía para que otros puedan reencontrar sus propios caminos, pero que a pesar de que todos son diferentes caminos, todos caminamos en un mismo sentido:ser una ciudadanía integrada, solidaria y justa.

No dejemos apagar esa luz. Fortalezcamos esa coexistencia en armonía y, aunque sea un llamado ya repetitivo,  como UNA SOLA CIUDADANÍA, seamos ese frente en contra de toda forma de abuso,corrupción e impunidad. Que el rechazo ante el pobre manejo de la crisis sanitaria del COVID, el repudio a los aún alarmantes altos índices de violencia contra la mujer, la ira que provoca saber en qué tipo de lujos vulgares se convierten los fondos de las arcas públicas, y la molestia ante todo lo demás de la extensa lista de situaciones irregulares en Guatemala nos lleve por fin,más allá de las redes sociales, más allá de la “Plaza”, y más allá de las críticas a acciones determinantes, en consenso e incisivas que sean tal cual ataque de tigre bajo la luna: mortal y definitivo.

Esta columna es la quincuagésima (50) desde que inició Jóvenes por la Transparencia y, aunque ahora yo tengo el honor de redactarla, es por todos ustedes lectores y lectoras que estamos aquí. Es gracias a ustedes y al esfuerzo de maravillosas personas que confían en que la juventud no sólo es el futuro:es el presente. Espero que más personas tengan esta misma oportunidad, y que este mismo sentir pueda llegar a lo largo y ancho del país, porque aún tenemos país y no podemos permitir que nos lo sigan quitando a pedazos.

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